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¡Esas desagradables várices!

octubre 19, 2011

Dr. Leopoldo Mariné

Pese a que no representan un riesgo mayor, siempre será mejor no tenerlas. Desde simples prácticas para evitarlas hasta la cirugía con láser, pueden ser la solución perfecta para desprenderse de estas feas venas que tanto le acomplejan.

Ya sea en forma de arañitas vasculares (telangiectásias) o vistosos cordones azules que se asoman por sus piernas, lo cierto es que las várices no lucen bien estéticamente y pueden provocar algo más que vergüenzas.

En palabras del Dr. Leopoldo Mariné, cirujano vascular y miembro de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiosvacular, “las várices son dilataciones de las venas en las superficies de las piernas que normalmente no se dejan ver hasta que crecen, y que aparecen desde la rodilla hacia abajo”.

Esto puede explicarse debido a que la posición de bipedestación que tienen algunas personas, es decir que permanecen mucho tiempo de pie, hace que se  acumule gran presión en los tobillos y, debido a que nuestro mayor componente en el cuerpo es el agua, al pasar mucho tiempo en esa posición, la acción de gravedad hace que se junte líquido en esta zona, presionando nuestras venas en las extremidades inferiores.

Este mal, que afecta entre el 10 y el 15% de la población chilena mayor de 15 años,  tiene como el principal factor de riego a la herencia genética. Aunque, como destaca el Dr. Mariné, “la várice se hereda como mal, pero no necesariamente se hereda la cantidad. Incluso se da que, pese a su condición genética, la mamá tenga muchos y la hija nada, o viceversa, ya que se pueden ir saltando generaciones”.

Pero pese a este factor, para reconocerlos se debe hacer la diferencia y hablar de dos tipos de venas: un primer grupo son las varices propiamente tal que se generan primero en el tobillo y después en el muslo. Por otro lado, hay venas que se generan en los muslos de las piernas en forma independiente, pues su aparición no depende de la fuerza de gravedad si no que de otros factores, como los hormonales en el caso de las mujeres que toman anticonceptivos y que se pueden ver afectadas debido al contenido de estrógenos que están ingiriendo, o  las que aparecen durante en el embarazo y pueden salir en cualquier parte de las piernas. “Pese a que hay venas que salen en la cara o en el abdomen, éstas tienen otras causas médicas, como las enfermedades al hígado, por ejemplo, y se presentan en manchas parecidas a la rosácea, sin embargo a éstas no les denomina várices”, comenta el especialista.

¿Inofensivos o peligrosos?

Pese a que las várices no representan mayor riesgo, su problema pasa fundamentalmente por la molestia. Principalmente en época de calor, las personas con insuficiencia venosa se quejan de pies hinchados al final del día o sensación de piernas pesadas, calambres y dolor, todos males atribuibles a la existencia de estas venas.

Sin embargo, y cómo explica el Dr. Mariné, “lo que duele no es la vena en sí, ya que el várice es un reflejo de que muchas venas de las superficie están funcionando mal, y algunas de ellas pueden estar dilatadas. Por lo tanto, hay que tener en cuenta de que no sólo tratando la venita que molesta se soluciona el problema”.

Hay várices que, además de presentar problemas visiblemente estéticos, también conllevan preocupación debido a su visible estado de hinchazón, lo que las puede convertir en venas más riesgosas. El Dr. Mariné explica que los riesgos de este tipo de vena es que se pueda romper y  por ende sangrar, con lo que se puede formar un coagulo. Sin embargo, también se enfático al señalar que “estas complicaciones son de muy baja frecuencia. Una persona que tiene varices grandes podrá tener muchas molestias, pero puede vivir toda su vida sin tener estos problemas mayores”.

El tratamiento

Existe más de un tratamiento para las molestas várices: por una parte, aquel que se realiza para tratar la insuficiencia propiamente tal, y que depende mucho del grado de compromiso de la vena, es decir, si están afectadas solamente las de la superficie (como ocurre  en el 90% de las personas). Otro caso, es el tratamiento que deben recibir las venas de la profundidad y que están más comprometidas, lo que ocurre en el 10% de los casos. “Esta situación es mucho más grave, porque a la larga generan las úlceras en las piernas”, señala el especialista.

Y continúa: “Pero para saber si nos encontramos frente a uno u otro caso, será necesario realizar un ecografía especial que se llama Ecoduplex venoso. Con éste examen se determina cuál es el segmento afectado, en qué grado se encuentra”.

Ahora, el tratamiento consiste en:

  • Usar una media elástica, que constituye un excelente tratamiento debido a que cuida de que las venas que están funcionando mal, no lleguen a estado de dilatación. Esta media no es la que se compra en las tiendas, si no que la tiene que indicar el médico.
  • Por otro lado, cuando la vena ya está dilatada y no es efectivo el uso de la media, este problema amerita un tratamiento más directo, y en ese caso, los especialistas recomiendan el láser que desaparece la vena safena (vena grande dónde confluyen todas las várices que generan el problema). En este caso, el uso de inyección no se permite, ya que como la vena es grande puede dejarla como “salchichón” y no atenuarla.
  • En caso de ser venas más chicas, la recomendación es una inyección que se denomina  escleroterapia, mediante la cual se desparece la várice sin dejar rastro.

Quienes son las personas más propensas a tener várices?

-Las mujeres en edad fértil que están tomando estrógenos.

-Las embarazadas, debido a  los cambios hormonales y el aumento de peso.

-Todas aquellas personas que tengan antecedentes familiares, ya sean hombres o mujeres.

-Las personas que trabajan principalmente de pie, o pasan muchas horas sentadas en su escritorio, ya que el estado de la pierna es estático y vertical, lo que no ayuda a que se formen várices.

Algunos datos para ayudar a prevenir las várices.

  • Practicar ejercicios regularmente, como caminar, nadar, o andar en bicicleta, las que son de bajo impacto y ayudarán a mejorar la circulación general sin presionar indebidamente las venas.
  • Si pasa mucho tiempo sentado o inmóvil, se recomienda pararse y estirar las piernas, mientras que también lo ayudará el hacer movimientos con los pies mientras permanezca en su asiento.
  • Evitar estar mucho de pie. En caso de ser inevitable, ayúdese con medias especiales que le recetará su médico.
  • Mientras esté recostado, aproveche de elevar las piernas hasta la altura del corazón. Esto disminuirá el trabajo de las válvulas al permitir un mayor flujo de sangre.
  • Mantener un peso adecuado, ya que el sobrepeso aumenta la presión interna de las venas de las piernas.
  • No cruzar las piernas al sentarse. Cruzarlas disminuye el flujo ascendente de la sangre que regresa al corazón y disminuye la presión del interior de las venas de las piernas.

 

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