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10 diferencias entre una casa “bio” y una convencional

mayo 26, 2016

Todos deseamos una casa sana donde nuestros hijos puedan crecer saludables y alegres protegidos de productos tóxicos que puedan causarles enfermedades. Una vivienda que se mantenga fresca en verano y caliente en invierno. Veamos las diferencias entre la casa, que muchas veces tenemos, y la que soñamos.

En la actualidad se habla de casas “inteligentemente diseñadas” que aprovechan el sol de forma pasiva cuando se necesita y que lo expulsan limpiamente cuando no es deseado. Estas casas son más respetuosas con la naturaleza y menos perjudiciales para nuestra salud, construidas desde la tendencia “bio”.

Pero no sólo tener una casa bioconstruida es necesario para vivir bien. Mantener la que tenemos limpia y en buenas condiciones, nos permitirá vivir mejor y, a la larga, con menos gastos. Por otra parte, el consumo excesivo de energía es una de las principales señales de alerta que está lanzando el planeta, por lo que podemos hacer nuestro aporte a la conservación del medio ambiente con un uso adecuado de la energía.

Nada de tóxicos

Los materiales de las casas son fundamentales a la hora de construir o elegir una nueva vivienda. Muchas veces, el uso excesivo del PVC, plástico muy común para tuberías, puede provocar sigilosamente trastornos en la salud.

Aunque no se trata sólo de la construcción. En ocasiones, por descuido o desconocimiento, dejamos que los productos tóxicos nos invadan, o peor aún, no los mantenemos en condiciones favorables.

Algunos elementos tóxicos pueden ser:

–          Recipientes de basura oxidados.

–          Vestigios de veneno para animales rastreros.

–          Plásticos sucios o viejos.

–          Uso de insecticidas y herbicidas.

Racionamiento de energía y menos residuos tóxicos representan un buen comienzo para pensar en la casa que queremos, lo que resta es diferenciar entre lo que nos hace mal y lo que nos favorece en la salud y la cotidianidad.

10 diferencias para tomar conciencia

1 – Arquitectura

  • La arquitectura moderna o convencional necesita enormes cantidades de energía para calentarse, enfriarse, iluminarse o calentar agua. Este mayor consumo de energía es dañino al medio ambiente.
  • La arquitectura bioclimática o una casa solar pasiva está integrada en su ambiente, necesita poca energía y ésta la obtiene del medio ambiente, fundamentalmente del sol.

2 – Cocina a gas

  • Una casa ecológica puede tener una cocina de vitrocerámica o que funciona con gas. En el caso de tener una eléctrica, puede ser de inducción porque éstas calientan al doble de velocidad y ahorran más de la mitad de la energía.
  • En una casa común, se utiliza la cocina eléctrica, que, aunque para muchos son más prácticas, requieren de un mayor consumo de energía.

3 – PVC… el rey de los tóxicos

  • En la vivienda ideal están concientes de los resultados tóxicos que provoca el uso y abuso del PVC, debido a la gran cantidad de cloro y otras sustancias tóxicas que lo componen.
  • Las familias más convencionales, desconocen las complicaciones a la salud que produce el PVC, y los productos que lo contienen, como algunos tipos de pisos, cortinas de baño, tuberías y marcos de ventanas, también juguetes infantiles.

4 – Mal uso de control remoto

  • Es recomendable encender manualmente el televisor, la radio o cualquier otro aparato eléctrico.
  • No es aconsejable mantener los aparatos en “stand by” porque se gasta casi el doble de la energía eléctrica.

5 – Bombillas

  • Una casa “eco” se ilumina con bombillas fluorescentes compactas, que consumen sólo el 20 por ciento de las tradicionales y duran más. Los tubos fluorescentes gastan poco en general.
  • En una casa común aún se utilizan bombillas de luz amarilla y, cuando utilizan fluorescentes no se percatan de que los que parpadean cuando se encienden consumen más. Hay que revisar los dispositivos eléctricos.

6 – Calefacción

  • En una casa ecológica, se utilizan sistemas de calefacción basados en energía solar térmica, biogás, biomasa, gas butano, propano y gas natural, y se aíslan las paredes para evitar que se produzcan pérdidas de calor.
  • En una residencia convencional se usa calefacción eléctrica y las habitaciones no presentan trabajos de acondicionamiento.

7 – Agua

  • Los “bio” están pendientes de instalar difusores en los grifos, con ellos se aumenta la presión y se necesita mucha menos agua para ducharse y fregar.
  • Los no “bio” dejan el grifo abierto y tiran por el desagüe restos orgánicos, como los aceites y otros residuos, que contaminan los ríos y dificultan el trabajo de las depuradoras.

8 – Mirar al sol

  • Para adaptar una casa ecológica, se toma como referencia el sol. Las ventanas, balcones y grandes puertas deben mirar hacia la parte más soleada, para obtener todo el calor pasivo posible.
  • Las casa convencionales vive con las ventanas y puertas cerradas, sin aprovechar el beneficio que da la luz natural que, además de calefactar, sanea el ambiente y quita humedades.

9 – Refrigeración Natural

  • La casa bioclimática tardará mucho más tiempo en calentarse que una convencional debido a su diseño, al aislamiento y a que se impide la entrada del calor indeseado de forma radical.
  • La otra casa, como no tiene aperturas planificadas para el clima, imposibilitan la entrada de aire fresco que anulan el calor generado, por lo que recurren a ventiladores eléctricos de gran consumo.

10 – Cuestión de costos

  • La vivienda bio tiene un incremento del costo de construcción o remodelación entre un 5 y un 10 por ciento, debido a la mayor calidad térmica y sanitaria de los materiales. Pero permitirá ahorros de un 80% en calefacción, refrigeración e iluminación.
  • Las viviendas convencionales requieren de reinversiones constantes debido al uso de materiales viejos, reparaciones o remodelaciones con poco conocimiento.

PARA TOMAR EN CUENTA

–          Al elegir un electrodoméstico hay que fijarse en el consumo energético: puede haber hasta un 80 por ciento de diferencia entre distintos aparatos.

–          Es necesario realizar una separación selectiva de los residuos para facilitar las tareas de reciclaje.

–          Las plantas aromáticas son una buena alternativa a los ambientadores químicos del baño.

–          Es mejor que los muebles no estén tratados, barnizados o protegidos, con productos tóxicos.

–          Rechazar los productos de limpieza que contengan cloro, como, por ejemplo, la lejía y los detergentes con fosfatos.

–          No usar pinturas con disolventes orgánicos. Son mejores las pinturas y barnices al agua.

 

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