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¡Atención lunares!

abril 10, 2015

Cómo controlarlos para prevenir enfermedades de la piel

Dedicarle unos minutos a los lunares puede convertirse en un hábito saludable para prevenir enfermedades como el cáncer de piel. No todos son malos, pero ciertas características pueden indicar que algo no anda bien y que hay que tratarlos.

Para hacer un buen análisis se revisa todo. Desde el cuero cabelludo hasta la planta de los pies, pasando por todas las pieles y edades. Si aumentan, si cambian de forma, si crecen en volumen, si el borde es irregular, si pican o sangran, todo esto va a llamar la atención del dermatólogo que se va a encargar del destino de ese lunar: dejarlo como está o in vestigarlo. Visitar al médico una vez al año es fundamental para la salud de la piel, tanto como autoexaminar si existe alguna evolución en los lunares o nevos.

El ABCDE de los lunares: un método de control

Una simple regla nemotécnica puede ayudarnos a controlar los lunares. Hay que prestar atención a cualquier cambio que se produzca. Para que sea más sencillo darse cuenta, debemos pensar en el ABCDE que enumera la Skin Cancer Foundation:

– Asimetría: si se traza una línea por el medio del lunar y las dos mitades no se corresponden se trata de un lunar asimétrico, signo de advertencia. Para que sea benigno debe ser simétrico.

– Borde: un lunar benigno tiene bordes parejos y lisos, a diferencia de uno maligno, al que se le desdibujan los bordes.

– Color: la mayoría de los lunares benignos tiene un solo color (por lo general un tono único de marrón). La variedad de colores es otro signo para tener en cuenta. Puede aparecer una variedad de tonos diferentes de marrón, color bronceado o negro. Un melanoma (el tipo más serio de un cáncer de piel) también puede volverse rojo, blanco o inclusive azul.

– Diámetro: los melanomas por lo general son más grandes que el diámetro de la goma de un lápiz (6mm). Sin embargo, a veces pueden ser más pequeños cuando recién se los detecta.

– Evolución: los lunares benignos comunes tienen siempre el mismo aspecto. Se debe consultar a un profesional cuando un lunar comienza a evolucionar o cambia de cualquier manera.

Aprender estos signos puede ayudarnos a estar alerta y si se detecta alguno, recurrir al médico. De todas formas, estos signos no significan necesariamente de que se está en presencia de un melanoma, sólo indican que es necesario prestarles atención. La doctora Patricia Dermer, dermatóloga, agrega que lo más importante es prestar atención a las modificaciones: “los cambios en las células significan que hay algún tipo de actividad que puede ser maligna o benigna. Por eso hay que chequearlos”.

El melanoma

El doctor Pablo González, Jefe de la Sección Dermatología del CEMIC, explica que “el melanoma es un cáncer de piel muy agresivo que se parece a los lunares: suele ser de color negro y se cree que en algunos casos, podría desarrollarse a partir de un lunar que sufre una transformación maligna”. Según el doctor, aún no está claro cual es el verdadero origen de este tipo de cáncer de piel y si es cierto que ese potencial de transformación de lunar a melanoma existe en realidad. Lo que si está claro es que algunas personas que tienen muchos “lunares raros” tienen más riesgo de tener melanoma.

La Skin Cancer Foundation (Fundación de Cáncer de piel de Estados Unidos) describe al melanoma como “la forma más seria de cáncer de la piel. Si produce metástasis en los órganos internos, puede poner la vida en peligro. Pero en su etapa precoz, es curable en casi el 100 por ciento de los casos”. Afortunadamente, la Fundación informa que el melanoma raramente afecta sin avisar. Casi siempre hay signos que permiten una detección precoz y un tratamiento eficaz.

La doctora Dermer, Consultora de la fundación, asegura que “no hay que asustarse, porque el cáncer de piel es visible, previsible y curable”.

¿Cuándo hay que sacar un lunar?

Cuando el dermatólogo sospecha que un lunar es en realidad un melanoma se debe realizar la extirpación completa del mismo para analizarlo. Según Pablo González, “no se recomienda realizar biopsias parciales de los lunares sospechosos. Siempre que sea posible, debe realizarse la extirpación completa para el análisis total de la lesión”. Algunos dermatólogos optan por realizar una biopsia en la que se toma una parte del nevo para estudiarlo y, en caso de ser necesario, se lo remueve totalmente.

Según la dermatóloga Gabriela Bizzanelli, los indicios para que el médico extirpe el lunar son: bordes irregulares, sangrado, picazón, que hayan salido inesperadamente, o si hay más de dos colores dentro del lunar. Que el paciente tenga antecedentes de cáncer de piel en su familia también contribuye a que se opte por remover el lunar. La Doctora agrega que “todo lo que se saca hay que llevarlo a analizar, y si se ve que es un melanoma se hacen nuevos estudios para ver si el nevo dio metástasis o si afectó a otros órganos”.

El autoexamen

Debemos chequear los lunares con el dermatólogo por lo menos una vez al año, más allá del tipo de piel que tengamos. Si se saca un nevo, el control es luego de los seis meses, y lo mismo si existen antecedentes de cáncer de piel en la familia.

La Skin Cancer Foundation recomienda hacer un autoexamen casero una vez por mes para tener un mejor seguimiento de nuestros lunares. El mismo no lleva más de diez minutos y precisa una luz potente, un espejo de cuerpo entero, un espejo de mano y un secador de pelo. Los ocho pasos son:

  1. Examine con un espejo su cara, especialmente la nariz, labios, boca y orejas.
  2. Inspeccione el cuero cabelludo, utilizando un secador de pelo y espejo para exponer cada sección. Si puede, pídale a un amigo o familiar que le ayude.
  3. Revise las manos: palmas y la espalda, entre los dedos y en las uñas. Continúe hasta las muñecas para examinar los antebrazos.
  4. Parado frente a un espejo, comenzar por los codos y escanear todos los lados de sus brazos. No se olvide de las axilas.
  5. Centrarse en el cuello, el pecho, y el torso. Las mujeres deben levantar los senos para ver la parte inferior.
  6. Con la espalda al espejo de cuerpo entero, utilice el espejo de mano para inspeccionar la parte posterior de su cuello, hombros, parte superior de la espalda, y cualquier parte de la parte posterior de su brazo superior que no podía ver en el paso 4.
  7. Aún utilizando los dos espejos, explore la parte inferior de la espalda, las nalgas, la espalda y ambas piernas.
  8. Usar el espejo de mano para examinar los genitales. Comprobar frente y los lados de las dos piernas, del muslo a la espinilla, tobillos, parte superior de los pies, entre los dedos de los pies y bajo las uñas de los pies.

Nuevas tecnologías

Hoy en día existen instrumentos que resultan de gran utilidad para los dermatólogos. Para el chequeo de los lunares durante la visita al dermatólogo, se usa el dermatoscopio, una lupa que permite hacer un diagnóstico correcto de las lesiones. El estudio se realiza en el propio consultorio del médico y no provoca ningún dolor. Bizzanelli explica que se trata de una lupa con un microscopio que ve los lunares con aumento, y permite analizar en profundidad aquellos detalles a los que hay que prestarle atención. Es un procedimiento simple que sirve para obtener una imagen ampliada y más clara del lunar.

González agrega que los estudios de dermatoscopía digital computarizada, como el sistema Fotofinder, permiten registrar todos los lunares en fotografías de alta definición. Los dermatólogos pueden obtener un registro fotográfico de todo el cuerpo, y utilizar un software especial para hacer comparaciones de forma automatizada, obteniendo una detección precoz de los cambios que se puedan producir.

Imprescindible: protegerlos del sol

A la hora de cuidar de nuestros lunares, es importante recordar que también el sol puede ser peligroso. Es necesario proteger sobre todo las áreas más expuestas como la nariz y las mejillas, ya que hay lunares que salen por estímulo, según lo que explica la doctora Bizzanelli. En la piel blanca hay lunares que pueden salir por la radiación ultravioleta, por eso hay que protegerse siempre usando protector solar.

Datos de la Skin Cancer Foundation advierten que el melanoma puede provocarse por la exposición solar intensa e intermitente. Además de la falta de cuidados cuando se realizan actividades al aire libre, resulta peligroso exponerse al bronceado de las camas solares. Los rayos ultravioletas A y B que emiten las lámparas son extremadamente perjudiciales para la salud de la piel.

La doctora Patricia Dermer resalta que la cama solar es de lo más peligroso, porque se trata de radiaciones UVA, las más dañinas, lo que es peor que el propio sol. “Pensar que se debe preparar la piel con cama solar antes de ir al sol es una mentira”, advierte Dermer.

La opinión de la especialista
Dra Patricia Dermer, Consejera para Argentina de la Skin Cancer Foundation

Muchas veces nos resulta difícil revisar los lunares de zonas como el cuero cabelludo o la espalda. Para esto, la gente de nuestro entorno puede alertarnos sobre ellos. También nos pueden ayudar las cosmetólogas o esteticistas. Si recurrimos a un gabinete cosmetológico de manera regular, quien nos atiende quizás advierta sobre algún cambio en un lunar o detecte alguna irregularidad. Hoy en día se está intentando capacitar a estas especialistas para que colaboren en la prevención. A veces pueden ser los peluqueros también quienes pueden detectar lunares en el cuero cabelludo o detrás de las orejas, lo que resulta un gran aporte.

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