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Bajo consumo de leche aumenta el riego de osteoporosis infantil

junio 10, 2010

En Chile se consumen anualmente 180 litros de leche por persona cifra bastante inferior a los 300 litros per cápita mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Santiago, mayo 2010.  La osteoporosis, o disminución de la masa ósea, es una enfermedad que por lo general se asocia a personas mayores o mujeres en edad menopáusica, sin embargo también afecta de manera creciente a niños y adolescentes. 

Debido a este aumento en los casos clínicos de osteoporosis infantil, el Dr. Hamilton Cassinelli, Coordinador Científico del Programa de Salud Ósea en Pediatría de la Organización Internacional de Osteoporosis (IOF), abordó en el segundo encuentro de pediatras, los principales antecedentes respecto a sus causas y cómo prevenir la disminución de masa ósea en niños y adolescentes. 

Existen varios tipos de osteoporosis infantil, desde la más grave que puede provocar la muerte del recién nacido, a la más prevalente, que aparece como consecuencia de trastornos nutricionales, renales u hormonales. 

“Estudios epidemiológicos sugieren que entre el 40 y el 60% de la densidad mineral del hueso está predeterminada genéticamente”, señaló el Dr. Cassinelli. El porcentaje restante correspondería a problemas nutricionales, de estilos de vida (poca actividad física), factores de crecimiento locales del hueso, trastornos relacionados con el equilibrio celular y una serie de hormonas, como la vitamina D, calcitonina y tiroideas, que desempeñan un papel primordial en el proceso de producción de masa ósea. 

Así, la osteoporosis en los niños se puede clasificar como primaria, en la que existe un defecto genético en la estructura o ensamblaje de la matriz ósea; o secundaria, una complicación producto de una enfermedad crónica, endocrina, nutricional o la utilización de múltiples fármacos que alteran la mineralización ósea, como los glucocorticoides. 

La densitometría, prueba que determina la densidad mineral del hueso, es el procedimiento más adecuado para diagnosticar la osteoporosis temprana, pero también hay que estar atentos a una serie de señales que nos pueden indicar la presencia de esta enfermedad en un niño como fracturas frecuentes, dolores óseos con o sin alteración del caminar, retraso puberal o discapacidades motoras. 

Además de los factores genéticos, la principal causa de osteoporosis en niños y adolescentes es la baja ingesta y absorción de calcio, lo que pone a nuestro país en zona de riesgo, considerando que durante el 2009 el consumo de leche disminuyó entre un 2% a un 3%, debido a que está siendo reemplazada por las bebidas gaseosas. 

¿Cómo prevenir la osteoporosis en los niños?

Si bien, la mayoría de los casos de osteoporosis infantil son producto de factores genéticos, el Dr. Hamilton Cassinelli asegura que hay una serie de medidas recomendables para prevenir el desarrollo de esta enfermedad en los niños:

  • Mantener una adecuada ingesta de calcio (800 a 1.200 mg/día en niños, 1.200 a 1.500 en adolescentes y adultos jóvenes), idealmente debe ser a través del consumo de productos lácteos, pero si no se logra, hay que indicar suplemento de calcio o alimentos fortificados.
  • Evitar el exceso de sodio, proteínas, ácido fítico (fósforo), fibras y bebidas gaseosas.
  • Asegurar una adecuada absorción de vitamina D. Durante la lactancia con leche de madre se deberán suplir las necesidades adecuadas de vitamina D; por ello, es indispensable que hasta el año de vida, por lo menos, se administren soluciones que la contengan. El aporte de leches comerciales fortificadas con vitamina D suple en parte esta carencia, pero la fuente más importante de vitamina D deriva de la exposición de la piel a la radiación ultravioleta de los rayos solares. Hay que considerar que 10 a 15 minutos de sol 2 a 3 veces por semana alcanzan para producir vitamina D en forma adecuada.
  • Estimular la actividad física, Entre las actividades físicas recomendadas se mencionan aquellas en las cuales se realiza ejercicio de alto impacto, que incluyen: gimnasia en general, caminatas, fútbol, básquet, voleyball, rugby, handball, hockey, danza, judo, karate, etc.
  • Controlar regularmente el crecimiento y desarrollo puberal.
  • Considerar efectos de algunos fármacos en el metabolismo óseo.
  • Identificar y tratar todas aquellas enfermedades que interfieran con la adquisición de masa ósea.

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