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Cirugías para mejorar la sexualidad

septiembre 24, 2014

En la actualidad, existen procedimientos que se promocionan con el objeto de mejorar la sexualidad, tanto para el hombre como para la mujer. Sin embargo muchas personas dudan ante el estrés que significa un acto operatorio, el riesgo de la anestesia y de los resultados que se prometen.¿Cuáles son las cirugías que realmente ayudan?

Responde la Dra. Beatriz Literat, ginecóloga

¿Existen cirugías que pueden mejorar la sexualidad?

Por supuesto que sí, veamos en los hombres. Muchas veces el varón sufre de dolor ó molestias durante la erección, debido a la anormal retracción del prepucio ó por padecer de frenillo corto; esto se puede solucionar fácilmente con una cirugía ambulatoria y con anestesia local.

¿Los resultados son inmediatos?

Suele ocurrir que el paciente necesita un par de sesiones de terapia sexológica después de la cirugía, porque deberá aprender nuevas técnicas sexuales, ya que durante mucho tiempo, para evitar el dolor, estuvo utilizando recursos que minimizarán su padecimiento y algunos hombres han desarrollado reacciones reflejas de temor, que se eliminan con un breve tratamiento, pero, fuera de esto, los resultados suelen ser óptimos.

Las cirugías para aumentar el tamaño del miembro ¿funcionan?

Los resultados de las mismas no justifican el estrés y los riesgos, ya que aún no existe una cirugía que realmente produzca los efectos deseados. La mayoría de las veces, la utilización de estrategias sexuales que se aprenden en las consultas sexológicas dan resultados mucho mejores y sin tanto riesgo.

¿Y cuando el varón padece de ausencia de erección?

Cuando la falla eréctil no tiene solución clínica, el implante de una prótesis con diferentes tipos de modelos, a requerimiento de la necesidad del paciente, es una solución real, que se realiza en nuestro país.

Hablemos de las mujeres ¿qué cirugías existen para ellas?

La genitalidad femenina no depende mayormente del funcionamiento de un solo órgano sexual, como en el caso del varón y además los órganos femeninos están menos expuestos. Sin embargo existen casos de mujeres que sufren porque, causas biológicas alteran la estética de la vulva y, en esos casos, existe solución quirúrgica; por ejemplo cuando los labios internos muy grandes y sobresalientes molestan, inclusive durante la vida cotidiana, no solamente durante el momento sexual.

¿Es frecuente este tipo de situaciones?

No muy frecuente. Las mujeres también pueden sentirse inhibidas por una estética que las acompleja también en otras partes del cuerpo, por ejemplo si tienen una cicatriz, las mamas pequeñas ó demasiado grandes, estrías muy visibles ó celulitis. En los tratamientos psicosexológicos tratamos estos temas, que muchas veces el varón no los percibe con la magnitud con que la mujer lo hace, para que ello no interfiera en la sexualidad de la pareja.

No obstante, en oportunidades una cirugía de mamas bien indicada, ó la extirpación de una cicatriz muy visible y anómala hacen que la mujer se reconcilie con su cuerpo y al desinhibirse, su sexualidad mejora mucho.

¿Y las cirugías para agrandar el punto G, estrechar la vagina y aumentar el tamaño del clítoris?

La primera y la última son muy peligrosas y totalmente ineficaces. El estrechamiento vaginal puede justificarse en el caso de mujeres que han tenido desgarros obstétricos ó ginecológicos, ó bien prolapsos que producen la incontinencia del miembro masculino, es decir, que no puede mantenerse el pene dentro de la vagina durante el coito, debido a la alteración anatómica de la misma. En estos casos, lo que se hace es restablecer la anatomía alterada.

¿Dan resultado las operaciones en el himen?

Cuando la mujer padece de vaginismo y tiene mucho dolor y contractura que no le permiten la penetración, la extirpación quirúrgica del himen no es la solución y la paciente continúa con los mismos síntomas, lo que debe hacer es realizar un breve tratamiento con ejercicios para vencer su vaginismo y la presencia del himen no afecta el tratamiento en lo más mínimo. Al superar el problema e iniciar las relaciones sexuales, el himen, que es una membranita extensible, se estira igual que cuando una mujer no padece vaginismo e inicia su vida sexual normalmente.

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