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Cómo convivir con un hombre controlador

noviembre 25, 2015

Las cosas deben hacerse como él quiere, o nada. ¿Cómo compartir la vida con un hombre así? La licenciada Boschi nos da sus consejos.

El prototipo del controlador es un varón que reúne varias características: desconfía de que su mujer pueda hacer las tareas de la casa como a él le gusta.

Por ejemplo: lavar las tazas con suficiente higiene. Tiene que lavarlas con la técnica que él le indica.

O se queja de que la comida se repite en el almuerzo y en la cena cuando su mujer está ocupada. ”La variedad alimenticia favorece la salud”, dice, ignorando que a veces a ella no le alcanza el tiempo para complacer al querido tirano.

Reniega porque el perro come los pedazos de comida que se les caen a los chicos y no quiere ver al animal sino en el patio. Los instintos del bicho y el descuido de los chicos le son ajenos. Lo que importa es la higiene. Lo malo es que se enoja contra la irracionalidad del perro y la desprolijidad de los niños.

Así, recita cada vez que llega a la casa, una larga lista de reproches para su esposa. Siempre tiene un defecto que señalar.

¿Cómo hacer oídos sordos a esa retahíla de quejas de acciones que él siente que ignoran sus gustos?

¿Puede una mujer disfrutar de una relación donde él parece el patrón disconforme y ella la empleada imperfecta?

¿Cómo defenderse de tanto sometimiento creándole la conciencia de que ella también existe?

Recomendaciones para llevarse mejor

1- Habitúese a decir “Yo” cada vez que comienza a hablar. “Yo preferiría que me consultaras cuando elegís algo para comprar. Podríamos ir juntos para ponernos de acuerdo en el precio y el modelo del televisor.”

“Yo preferiría que los dos hiciéramos esta tarea, cuando cada uno pueda” ¿No te gustaría…? porque a mí sí me gustaría que fuéramos a comer solos en lugar de invitar nuevamente a tu familia.”

“¿No podrías darle de comer al perro cuando estoy ocupada?”

Si puede use un tono suave pero autoafirmativo. El que no deja lugar a dudas de que sobre gustos no hay nada escrito y que en una pareja todo se debe negociar con la palabra, las razones y el afecto.

2- Convénzase de que sus razones, las propias, son tan buenas como las de él. Acostúmbrese a imaginar desde qué punto de vista él cree tener razón.

Y esclarezca en usted misma cómo usted justifica lo que piensa.

3- No olvide el para qué de la pareja: ustedes dos no nacieron solamente para trabajar, limpiar, cuidar al perro, tener hijos y educarlos, agasajar a los parientes y amigos.

También se unieron para crear un espacio de laxitud, de placer, de intimidad, donde sólo respondan a la imaginación de compartir un mundo entre los dos.

El reino de la higiene y el deber, el de obedecer a las reglas sociales, está debidamente cumplido en personas obsesivas.

Pero la gente que todo lo controla, ¿dónde ubica el permiso para el placer? ¿Sólo goza controlando? ¿No hay resquicio para que por momentos se introduzca el ocio creador?

¿Contra quién se tiene que pelear el señor controlador para que la vida se le muestre amable?

4- Usted, si quiere, puede ser la maestra de su pareja para que aprenda a vivir un bienestar sin esfuerzo. No es justo que él mande a los demás a que hagan lo que él desea.

Repítale el viejo refrán: “Manda y hacelo y estarás bien servido.”

5- Comprométale a que le muestre cómo le gusta a él que pele la fruta: que le quite la piel en su presencia, así usted aprende y él lo hace. Cada vez que la corrija, dígale: ”¿A ver cómo lo haces?” y que ponga manos a la obra.

Frecuente en voz alta esta frase: “La crítica es fácil. La acción es difícil.”

El objetivo es expresar que usted captó la orden, pero que no la acepta de buen grado. Prefiere que él la realice a su gusto.

6- Use su voz. Las mujeres, como seres altamente auditivos, somos expertas en emplear tonos de voz que sugieren complicidad, intimidad.

Pruebe susurrar un : “Querido, serías tan amable de preparar la comida esta noche? Comerías con los chicos porque yo tengo un compromiso. ¡Te lo agradecería tanto! Es sólo por esta noche.”

7- No se deje influir por las protestas o acusaciones de errores que usted supuesta o realmente cometió.

El señor controlador tiene que aprender imitándola cuando usted cumple con sus obligaciones con placer, no como un sufrimiento.

8 -Enséñele que usted es una persona, quien, además de cumplir con las costumbres y tradiciones que la sociedad le impone, está satisfecha con lo que hace. Hasta lo acepta a él, hombre gruñón que la obliga a revisar sus sentimientos cada vez que él la fustiga ingratamente.

Reflexiones finales

  • Una no se enamora del hombre que le viene bien por sus virtudes sino del que le muestra el camino de encontrarse a sí misma.
  • Por eso es que muchas mujeres muy criticadas no quieren dejar al fastidioso y eterno disconforme que como un niño grande, refunfuña siempre.
  • Porque saben que, aunque para estar bien en pareja hacen falta dos que quieran intentarlo, la distribución de fuerzas afectivas siempre está a favor de la mujer.
  • Él podrá ser un obsesivo controlador, exitoso en la calle y en el trabajo.
  • Pero en el hogar es un aprendiz de convivencia, que debe cursar los niveles del conocimiento afectivo para merecer el premio de ser feliz con su mujer.
  • Usted lo sabe. Tiene derecho a aceptarlo o rechazarlo.
  • Depende de la libertad que usted se permita asumir y de su sabiduría personal sobre cómo manejar a los seres humanos que amamos.

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