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Cómo cuidar la salud digestiva (parte uno)

marzo 2, 2015

¡Para tener una panza plana y saludable!

El sistema digestivo cumple un rol muy importante en la salud de las personas y puede verse alterado de diversas formas. Conozca el rol del estrés, la importancia de la respiración y las claves de la alimentación para el buen funcionamiento del llamado “segundo cerebro” del cuerpo.

El aparato digestivo es un conjunto de órganos con glándulas asociadas que se encarga de transformar los alimentos en sustancias simples y fácilmente utilizables por el organismo. Al estar rodeado de una red de neuronas de gran alcance algunos científicos lo han denominado como “segundo cerebro” del cuerpo. Y ese cerebro influye en el estado de ánimo, el carácter e incluso en el ritmo de sueño de las personas.

Dicho “cerebro” que existe en las entrañas funciona en conexión con el grande, el del cráneo, y en parte determina el estado mental y tiene un papel clave en determinadas enfermedades que afectan otras partes del organismo. Además de neuronas, en el aparato digestivo están presentes todos los tipos de neurotransmisores que existen en el cerebro. De hecho, el 95 por ciento de la serotonina, unos de los neurotransmisores más importantes del cuerpo, se encuentra en el intestino.

Este nuevo sistema nervioso se conoce cono Sistema Nervioso Entérico (SNE), que no tiene nada que ver con el conocido sistema nervioso autónomo, y que funciona de manera independiente al cerebro original. Tanto es así, que desde este SNE se envían un promedio de diez veces más órdenes al cerebro que en sentido contrario. La autonomía de este órgano es tal, que es el único que puede “desconectarse” de las órdenes que le envían desde “arriba”.

Alteraciones del sistema digestivo

Las enfermedades en el sistema digestivo, por lo general, son producto de factores externos, tales como la alimentación e infecciones, con lo cual, se puede deducir que la mayoría de las veces en las cuales ocurre una anomalía es producto del descuido de la persona y la poca rigurosidad con la dieta. Al tener presentes estos datos, se puede decir que las enfermedades no son casuales y son evitables.

Las alteraciones y enfermedades se pueden clasificar de acuerdo al órgano o sección del sistema digestivo en el que ocurren:

-Trastornos que afectan al esófago:

  • Esofagitis. La esofagitis o inflamación del esófago es un ejemplo de un trastorno no congénito. Puede ser provocada por una infección,  por ciertos medicamentos o por el reflujo gastroesofágico.
  • Fístula traqueo-esofágica y atresia esofágica. La fístula traqueo-esofágica es una conexión entre el esófago y la tráquea, que en realidad no tendría que existir. En los bebés con atresia esofágica, el esófago llega a un punto muerto, en vez de conectarse con el estómago.

-Trastornos que afectan al estómago y los intestinos

  • Diarrea. Con la diarrea, las contracciones musculares desplazan el contenido de los intestinos con demasiada rapidez y no hay tiempo suficiente para que el agua se absorba antes de que las heces sean eliminadas del organismo.
  • Estreñimiento. El contenido del intestino grueso no se desplaza lo suficientemente rápido y los materiales de deshecho permanecen en el intestino grueso durante tanto tiempo que se elimina demasiada agua y las heces se endurecen.
  • Infecciones gastrointestinales. Pueden ser causadas por virus, bacterias o parásitos intestinales. Los síntomas comunes son dolor o cólicos abdominales, diarrea y, a veces, vómitos.
  • Enfermedad intestinal inflamatoria. Es la inflamación crónica de los intestinos que afecta a niños, adolescentes y adultos. Hay dos tipos principales: Colitis ulcerosa, que por lo general afecta al recto y el intestino grueso y la enfermedad de Crohn, que puede afectar a todo el tracto gastrointestinal.
  • Cáncer de colon. Es una enfermedad en la que las células malignas se localizan en la porción intermedia y más larga del intestino grueso. Es un tipo de cáncer bastante común en muchos países pero también resulta fácil de detectar.

-Trastornos del páncreas, hígado y vesícula biliar

  • Fibrosis quística. Es una enfermedad crónica y hereditaria en la que la producción de moco anormalmente espeso bloquea los conductos o pasajes en el páncreas e impide que sus jugos digestivos ingresen a los intestinos, dificultando la digestión correcta de proteínas y grasas.
  • Hepatitis. Es una infección viral en la que el hígado de una persona se inflama y puede perder su capacidad funcional. Algunos tipos de hepatitis viral son muy contagiosos.
  • Cálculos biliares y colecistitis. La vesícula biliar puede desarrollar cálculos e inflamarse, una enfermedad denominada colecistitis.

El estrés y el sistema digestivo

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. El resultado fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo provoca o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos y funciones del cuerpo, incluido el sistema digestivo.

Cuando la persona entra en tensión, angustia o perturbación, se activa el sistema nervioso simpático, responsable de preparar al cuerpo para la fuga o el ataque, así como de enviar energía a los músculos de los brazos y piernas.

Pero esto también inhibe la digestión y paraliza al intestino, por lo que si la situación se torna repetitiva, el flujo continuo entre etapas de presión y relajamiento hará que la persona tenga un sistema digestivo defectuoso.

Problemas digestivos relacionados con el estrés

Quienes viven en tensión se vuelven propensos a padecimientos como:

  • Estreñimiento,
  • Gastritis,
  • Colitis,
  • Úlceras,
  • infecciones intestinales,
  • Hemorroides
  • Problemas de parásitos, que hallarán la oportunidad para permanecer más tiempo en el organismo.

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