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Cómo limpiar el hígado para que funcione mejor

mayo 4, 2015

Alimentos, tisanas, hierbas y remedios naturales para que el hígado se limpie naturalmente de los excesos a los que lo sometemos a diario.

Cuando escuchamos a alguien decir que tiene “el corazón en la boca” o “los nervios de punta” comprendemos rápidamente su emoción. No nos hace falta un diccionario de metáforas, se trata de otra cosa, de un conocimiento empático y visceral, de un saber que se inscribe sobre la piel a fuerza de experiencias. Porque si de algo estamos seguros, es que nuestro cuerpo es la cantera en la que se vierten los anhelos, la frustración, los temores, la ansiedad, el remordimiento, la incertidumbre y las expectativas. Y estas emociones desencadenan reacciones fisiológicas que se expresan utilizando diferentes canales. El hígado tiene un papel protagónico en nuestras batallas emocionales cotidianas.

Para la cultura oriental, el hígado es un órgano cuyo desequilibrio se asocia con una emoción explosiva: la ira. El elemento que lo rige es la madera, que representa sostén, maleabilidad y benevolencia. Cuando atravesamos situaciones difíciles o nos vemos frente a la necesidad de tomar decisiones que nos implican un costo muy alto, el estrés, la frustración y el enojo impactan directamente sobre nuestro hígado. Este desequilibrio –que paradójicamente raras veces provoca dolor- nos vuelve ásperos, dogmáticos, inflexibles, poco creativos. Perdemos la capacidad de ver otros puntos de vista, de aceptar propuestas y abrir caminos alternativos.

El hígado es el órgano más voluminoso del cuerpo. Durante gran parte de nuestra vida intrauterina, es el encargado de fabricar los glóbulos rojos y una vez nacidos, cumple además otras funciones centrales como producir la bilis para facilitar la digestión, almacenar hierro y metabolizar las grasas, carbohidratos y proteínas.

Entre sus casi 2000 funciones, el hígado filtra y neutraliza las toxinas de la sangre. No es de sorprenderse entonces que hacernos “mala sangre” nos afecte como una “patada al hígado”. Cuando este órgano se enferma –habitualmente debido a situaciones de estrés y al exceso de grasas y bebidas alcohólicas en nuestra alimentación- es fundamental ayudarlo a eliminar las toxinas.

¿Cuáles son los signos de un hígado poco saludable?

  • Boca seca y “pegajosa”, especialmente al despertarse. El mal aliento, un sabor amargo por la mañana y la lengua recubierta por una capa blancuzca o amarillenta son indicadores de que nuestro hígado necesita desintoxicarse.
  • Piel y ojos amarillentos.
  • Dolor de cabeza. Los trastornos hepáticos suelen ser responsables de molestos dolores de cabeza que se caracterizan por una sensación de “pesadez” en toda la cabeza y no en una sola región.
  • Trastornos en el sueño. Cuando el hígado está congestionado se altera nuestra capacidad para lograr un sueño continuo y reparador, especialmente durante la madrugada.
  • Orina turbia y escasa.
  • Uñas agrietadas y quebradizas.

¿Qué dice la medicina tradicional?

Además de ser el órgano de mayor complejidad metabólica del cuerpo, el hígado tiene una enorme capacidad de regeneración. Para reducir los daños a las células hepáticas y potenciar su proceso de reparación, la medicina ortodoxa propone algunas recomendaciones:

  • Mantener una dieta baja en proteínas y grasas.
  • Incorporar a la alimentación cotidiana al menos cinco porciones de frutas –preferentemente con cáscara- y hortalizas de todos los colores, dos de ellas en crudo.
  • Evitar el consumo de alcohol –especialmente si se tienen antecedentes de alguna enfermedad hepática previa-.
  • Decir no al tabaco.
  • No automedicarse. Muchos medicamentos –incluso los de venta libre como el paracetamol- son absorbidos por el hígado. Es muy importante consultar con el médico antes de ingerir algún medicamento y respetar la dosis prescripta.
  • Beber al menos dos litros de agua por día. Una forma práctica de incorporar la cantidad adecuada consiste en repartirla en ocho vasos diarios (dos en el transcurso de la mañana, dos al mediodía, dos durante la tarde y dos a la hora de la cena).

Alimentación depurativa

El hígado es un filtro, y como todo filtro requiere eventualmente una limpieza. Algunos alimentos nos ayudan a recuperar y mantener nuestra salud hepática:

  • Jugo de manzana. Por su alto contenido de ácido málico, el jugo de manzana fresco –no el industrial-, es un poderoso desintoxicante natural que ayuda también a ablandar los cálculos del hígado y la vesícula biliar.
  • Remolacha y rabanito: consumidos frescos ejercen efectos depurativos y desinflamatorios sobre el hígado.
  • Jugo de pomelo: beber un vaso diario preferentemente en ayunas, ayuda al hígado a producir una mayor cantidad de bilis. De esta forma captura más fácilmente las moléculas de grasa y las excreta sin absorberlas.

Tisanas reparadoras

La naturaleza nos brinda poderosos hepatoprotectores que muchas veces guardamos, sin sospecharlo siquiera, en la alacena de la cocina.

  • Diente de león: también conocida como “achicoria amarga”, esta es una planta silvestre cuyas flores amarillas no sólo son comestibles sino que resultan deliciosas incorporadas a las ensaladas que preparamos todos los días. Sin embargo, sus propiedades se concentran aún más cuando realizamos una tisana hirviendo media taza de flores y capullos durante 15 minutos en medio litro de agua.
  • Cardo Mariano: el Silybum Marianum es una planta herbácea de gran tamaño que crece a la vera de los caminos y de la que se utilizan tanto sus hojas como sus semillas con fines medicinales. Las hojas –de sabor ligeramente amargo- pueden consumirse crudas como ingrediente de cualquier ensalada. Con las semillas suele prepararse una tisana hirviendo dos cucharadas de té en medio litro de agua. Una vez reposada, no hace falta colar la preparación puesto que las semillas también son comestibles.
  • Melisa: popularizada en la industria cosmética y farmacéutica como “citronela”, esta planta originaria del sur de Europa es un poderoso sedante natural que ayuda no sólo a combatir el insomnio y los síntomas del estrés, sino también a aumentar la producción de bilis y calmar el dolor provocado por una mala digestión. Para obtener la infusión de melisa clásica de las abuelas, se hierve durante 15 minutos una cucharada de hojas secas por cada taza de agua.
  • Boldo: las hojas de este arbusto originario de Chile se destacan por sus propiedades digestivas, antiinflamatorias, regenerativas y depurativas. Es un gran protector del hígado que previene, además, la formación de cálculos biliares. La infusión –que puede obtenerse utilizando tanto hojas secas como frescas- se realiza con una cucharada de hojas secas por cada taza de agua, dejar reposar y beber.
  • Alcaucil: esta planta de origen europeo es un excelente hepatoprotector que optimiza las funciones del hígado y lo desinflama. Sus hojas carnosas pueden comerse crudas o cocidas, y al constituir una buena fuente de hierro, es recomendable beber incluso el agua resultante de la cocción. Una única salvedad: como sus principios amargos pueden pasar a la leche materna, es recomendable que las mujeres lactantes moderen su consumo.
  • Menta: a partir de las hojas de esta planta -conocida también como menta piperita- se elabora un aceite con propiedades antiespasmódicas y antibacteriales que produce un efecto relajante sobre el tracto digestivo. La infusión de menta estimula la producción de bilis y por sus cualidades analgésicas, combate las molestias hepáticas, es desinflamante y depurativa. Para obtener una tisana reparadora caliente el agua hasta su punto de hervor, añada una cucharada de hojas de menta por cada taza y déjela reposar por tres minutos.

Las fórmulas naturistas

  • Para el naturópata y acupunturista Josep Arnau, una fórmula muy eficaz para la desintoxicación del hígado consiste en tomar en ayunas, una cucharada sopera de aceite de oliva extra virgen mezclado con jugo de limón natural. Si mantenemos esta mezcla en la boca durante algunos segundo conseguiremos emulsionarla con la saliva para lograr incluso una mejor absorción por parte de nuestro organismo.
  • También es importante potenciar los alimentos que favorecen la función y depuración del hígado como el apio, zanahoria, nabo, rabanitos y levadura de cerveza.
  • Las algas marinas resultan también un aliado de primera línea ya que capturan las toxinas del cuerpo y favorecen su eliminación. La kombu y la espirulina son las algas más eficaces y, además, las más fáciles de conseguir.

La opinión del especialista

María Virginia Fernández, Licenciada en Nutrición

El hígado es un órgano de gran importancia metabólica ya que está involucrado en la transformación de todos los nutrientes. Desde el punto de vista dietoterápico, es aconsejable concientizarnos para no exigir al hígado con lo que llamamos “excesos alimentarios”, especialmente respecto de aquellos alimentos con alto porcentaje de grasas y bebidas alcohólicas. Este es un aspecto fundamental ya que la oferta de este tipo de alimentos y su consumo son muy altos en la sociedad actual.

Esta perspectiva implica un fuerte compromiso “preventivo” -más que “paliativo”- ya que un gran número de afecciones hepáticas son evitables cuando se maneja un plan alimentario saludable, e incluso reversibles cuando se eliminan los factores agresores.

La selección de alimentos, por lo tanto, es central si buscamos proteger o reparar el hígado. Pero hay un factor extra que pocas veces se tiene en cuenta: la forma de cocinarlos. Los salteados con aceites y las frituras provocan irritación y sobreestimulación del hígado, mientras que las preparaciones hervidas, a la plancha, al vapor, al horno y a la parrilla previenen los trastornos hepáticos.

Datos prácticos para el momento de la compra:

  • Elija lácteos descremados.
  • Carnes: pollo sin piel, pescados y carne roja siempre de cortes magros. Evite los mariscos, cerdo, cordero, vísceras, fiambres o embutidos.
  • Huevos: es preferible comer sólo la clara.
  • Vegetales y frutas: todos y de todos los colores.
  • Aceites: siempre utilizarlos en crudo sin someterlos a temperaturas.
  • Dígale sí a los dulces de membrillo, zapallo y batata, mermeladas de frutas y jaleas, pero cuidado con el dulce de leche en exceso.
  • Evite el coliflor, repollo, cebolla y ajo por su acción irritante.
  • Prefiera las galletitas de agua, vainillas, bay biscuits y pan tostado, pero evite los productos de pastelería.
  • Las infusiones como el té y el mate cocido son adecuadas, no así el mate cebado, la chocolatada y el café.
  • Elija los condimentos más suaves, como el laurel, el orégano, la vainilla, la canela y el tomillo.

Arcilla, una terapia para audaces

Por su alto contenido de magnesio, potasio, sílice, calcio, hierro y zinc, la arcilla presenta increíbles propiedades desinfectantes, cicatrizantes, desinflamatorias, depurativas e inmunoestimuladoras. Estos componentes contribuyen a poner en marcha mecanismos que ayudan al acuerpo a recuperar su salud.

Durante los últimos años se ha popularizado el uso medicinal de la arcilla como agente desintoxicante y regenerativo de los órganos que forman el sistema digestivo. Entre sus efectos, neutraliza el exceso de ácidos generado en estómago y protege la mucosa gástrica, regenera los tejidos ulcerados y reconstruye la flora intestinal. Además actúa como agente depurador absorbiendo las impurezas suspendidas en los líquidos del cuerpo y ayudando a expulsarlas.

¿Cómo se usa la arcilla?

La arcilla se emplea tanto en forma tópica como sistémica. Tópicamente mediante cataplasmas, aplicándola sobre la zona del cuerpo que busca aliviarse. Sistémicamente, ingiriéndola en pequeñas dosis. Para ello, se prepara una “leche de arcilla” disolviendo una cucharadita de arcilla –actualmente se comercializa pulverizada- en medio vaso de agua mineral no hervida.

REMEDIOS CASEROS CON GIRASOL

Copete: tanto el aceite que se produce de esta flor, como sus semillas, son útiles para aliviar muchos problemas de salud. ¡Para tener en cuenta!

Sus propiedades

  • El girasol tiene propiedades diuréticas y expectorantes. De las semillas de girasol se extrae un aceite rico en vitamina E el cual resulta muy beneficioso, de forma externa, para la piel, ya que la suaviza y regenera. Está indicado en el tratamiento de las quemaduras, sobre todo las causadas por el sol.
  • Las semillas de girasol calman los nervios porque contienen aceites y vitaminas del complejo B que ayudan a nutrir al sistema nervioso.

Remedios caseros

  • Para la buena circulación sanguínea: Comer dos cucharadas de semillas frescas (30 gramos) de girasol al día.
  • Para aliviar el dolor de garganta. Es suficiente una cucharadita para combatir las afonías y, en general, los dolores de garganta.
  • Para las manos muy secas: fundir 2 cucharadas de lanolina en otras tantas de aceite de girasol al baño maría. Batir ininterrumpidamente la mezcla hasta que esté fría. Colocar en un frasco de vidrio de cierre hermético. Aplicar, preferiblemente por la noche, a modo de crema, para suavizar la piel de las manos.
  • Para ayudar a dejar de fumar: comer sólo semillas de girasol crudas y peladas cada vez que se sienta el deseo de encender un cigarrillo.

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