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Cómo manejar la agresividad en los preescolares

abril 2, 2014

Fracaso escolar, problemas de socialización y de adaptación, son algunos de los problemas que pueden surgir si no se maneja a tiempo la agresividad en los niños.

Antes de saber cómo manejar las situaciones de agresividad en los niños preescolares es necesario entender que la agresión es parte natural de la vida de todo niño y ayuda al desarrollo de la capacidad de autodefensa. Puesto que se encuentra dentro del campo de las emociones, también es una forma de comunicación a través de la cual el niño expresa que no se encuentra a gusto en una situación dada. La energía que provee de los sentimientos agresivos permite a los niños poner límites a otros niños y frenar situaciones. Por ejemplo, la agresión permite enojarse cuando otro niño le quita sus cosas o trata de imponerse sobre él, ayudándolo a no dejarse pasar a llevar y defenderse.

De acuerdo a Fernanda Orrego, Sicóloga Infantil, cuando se habla de agresividad, se está hablando de conductas asociadas a sentimientos de rabia como el intento de hacer daño, físico o psíquico, a otra persona. En los niños más pequeños las manifestaciones más comunes son empujones, patadas, gritos, mordidas o tirón de pelo recurrentes.

Sin embargo, montos exacerbados de conductas agresivas y sentimientos de rabia podrían indicar que algo no se encuentra bien en la vida del niño y que necesita ayuda. Es por esto que si no se trata en la infancia y se busca apoyo en esas áreas en que el niño está presentando dificultades, probablemente originará problemas en el futuro como fracaso escolar, dificultades de socialización y de adaptación, baja autoestima, incapacidad para cumplir normas, etc. Debido a las posibles consecuencias que esto puede traer, es importante observar que está pasando con cada niño para poder detectar qué está detonando esa agresividad y poder tratarla a tiempo.

EL ROL DE LA FAMILIA

De acuerdo a la sicóloga, la familia es el pilar fundamental en el desarrollo sociocultural del niño. Es su modelo de comportamiento y conducta y uno de los factores más influyentes en la expresión de la conducta agresiva. Los padres son el modelo admirado por los niños pequeños y buscarán ser similares a ellos. “Un niño que vive en un ambiente de agresividad, llámese físico o psicológico, lamentablemente tenderá a replicar esos patrones”, enfatiza la profesional. Es por esto, que no solamente es importante la forma en que se trata a los hijos y cómo se tratan los hermanos, sino también el trato que los padres tienen entre ellos.

Entre los factores externos que pueden influir en la conducta agresiva, la especialista menciona; el tipo de barrio y niveles de violencia, las amistades y relaciones con pares, estilos de enseñanza de los cuidadores a cargo, estados de mala nutrición, problemas de salud, entre otros.

Por ello, enfatiza que es en esta primera etapa de la vida, los niños necesitan ser guiados y aprender alternativas adecuadas para expresar su enojo, sin hacer daño a los demás ni a sí mismo.

CAUSAS O FACTORES QUE PREDISPONEN LA AGRESIVIDAD

De acuerdo a la psicóloga Fernanda Orrego existen muchos factores que pueden incidir en la conducta agresiva.

-La imitación: los niños copian modelos, cuando existe en la familia, escuela, o entorno cercano, personas que agraden física o verbalmente, ellos inconcientemente y erróneamente aprenden que ésta es la manera de resolver las cosas y conseguir lo que quieren.

-Las Relaciones Conflictivas: Las peleas entre lo padres y un ambiente tenso en casa, también tensiona y asusta a los niños, con lo cual una de las vías de expresión de esos temores puede ser el comportamiento agresivo.

– Falta de Límites: los niños necesitan de normas y límites. Aquellos niños que no poseen límites en casa tienden a angustiarse más y sentir que pueden hacer lo que quieran sin importar las consecuencias y los sentimientos de los demás. Los padres deben enseñarles a sus hijos que agredir a los demás no está bien y no es la forma adecuada de relacionarse con el resto. No sólo deben indicar que no es correcto, también deben enseñar a pedir disculpas y mostrarles otras soluciones posibles.

-Incongruencia en el Comportamiento de los Padres: cuando los padres recurren a la agresión física o amenaza para enseñar que está mal agredir a otros, existe un mensaje contradictorio. Existen estudios que demuestran que los castigos físicos (mechoneo, palmadas, etc.) conllevan a un aumento de rabia al interior del niño y por lo tanto, aumentan la probabilidad de conductas agresivas. Al mismo tiempo cuando una misma conducta algunas veces es castigada y otras ignoradas, los niños se confunden y pueden mostrar su confusión como enojo o conductas agresivas.

-Falta de Afecto: este punto es uno de los más importantes. Los niños sobre todos los más pequeños necesitan del afecto de sus padres, necesitan sentirse, queridos, protegidos, acogidos y comprendidos. Un niño carente de afectos puede no saber contactarse con otros de otra forma que por medio de la obtención de atención negativa que obtiene al agredir a otros.

-Niños excesivamente criticados: cuando a los niños recurrentemente se les muestran sus errores, olvidando reconocer sus habilidades, fortalezas y buenas intenciones, tienden a enmarcar su identidad en relación a los aspectos negativos de sí mismos, repitiendo aquellas conductas negativas y en muchas ocasiones agresivas.

ENSEÑAR CONDUCTAS ADECUADAS

En este punto la especialista de Vidaintegra vuelve a enfatizar que lo primero es enseñar con el ejemplo. La conducta de los padres es su principal modelo de aprendizaje. Si el niño ve que sus padres utilizan la agresión para solucionar los problemas, creerá que esa es la forma de solucionar las cosas.

-Corrija la Conducta Inadecuada: si observa que su hijo esta presentando una reacción agresiva inadecuada frente a otros niños, es necesario ayudarlo a detenerse. Para esto trate de contenerlo (físicamente si es necesario), pregunte sobre lo que está pasando para entender la situación y explíquele de forma tranquila pero con firmeza que usted entiende porque él esta enojado, pero que no es correcto hacerle daño a los demás. Es importante que, aunque su hijo haya tenido motivos para enojarse, pida disculpas si su conducta fue inadecuada.

-Recompense las Buenas Conductas: además de corregir, los niños más pequeños aprenden más rápido mediante el reconocimiento positivo. Felicitar y mostrarse orgulloso frente a los hijos, cuando se manejan adecuadamente y muestra su enojo sin agredir, fomenta buenas conductas y una identidad positiva.

-El Autocontrol: enseñarle a los niños alternativas adecuadas para descargar su agresividad es fundamental. Por ejemplo, es inadecuado pegarle a otro niño y es adecuado ir a decirle a la profesora u otro adulto que esta enojado porque su compañero le quitó su juguete. En la casa es bueno tener un cojín al cual está permitido pegarle u hojas para rayar cuando la rabia es muy intensa. De este modo, se limitan las expresiones de rabia permitidas en la casa y a su vez se reconoce y permite la expresión de los sentimientos involucrados.

-Actividad Física y Juegos: realizar actividades físicas permite canalizar el uso de la energía y todo niño lo necesita. Correr, saltar, jugar a la pelota o pasear son indispensables para sociabilizar, elaborar experiencias y sentirse bien con uno mismo.

-Supervisión de los Adultos: sobre todo en niños preescolares es fundamental, ya que para los niños no es natural autocontrolarse y es muy poco probable que lo aprendan sin ayuda. Es importante que un adulto intervenga en caso de peleas con otros niños y les enseñe y medie en las situaciones de conflicto. Esto solamente es posible si es que los adultos en el entorno están atentos a las situaciones agresivas y se ponen a disposición del aprendizaje, crecimiento y desarrollo de los niños.

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