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Cómo vivir en plenitud sin preocuparse por la vejez

septiembre 15, 2011

Entrevista a…Dr. Juan Hitzig Médico especialista en Medicina del Envejecimiento

El paso de los años constituye un tema/problema para casi todas las personas: son pocos los “elegidos” que creen sentirse a salvo de esta preocupación y, aún así, deberán enfrentarse a los cambios típicos de la transformación del cuerpo y de la mente. ¿De qué manera transitar el camino de la vida invirtiendo en el futuro de nuestras etapas como adultos mayores? ¿Cuáles son los secretos que, en el físico y en el pensamiento, nos ayudarán a envejecer mejor y sin conflictos? El Dr. Juan Hitzig, especialista en envejecimiento y longevidad, nos explica cómo es el cambio que debemos realizar para vivir mejor y envejecer con salud.

VEJEZ NO, ENVEJECIMIENTO SÍ

El título de este reportaje ya conduce a la eliminación de una falsa creencia: la vejez es un proceso evitable que puede evadirse con el desarrollo de un buen envejecimiento. Para el Dr. Hitzig, mientras que envejecer es un proceso, la vejez es un estado asociado con la enfermedad y la baja calidad de vida. La medicina del envejecimiento, entonces, trata que el envejecer se extienda en el tiempo —contra el umbral de la vida— y que la vejez sea una etapa lo más breve posible que no ate a quienes la viven a un largo periodo de enfermedad y limitaciones. Sin embargo, existe una buena noticia: que los adultos mayores del mañana ya piensan en cuidarse para vivir mejor en el futuro. Un cambio de perspectiva se asoma en el que “ser viejo” no es un drama y comprende muchas más posibilidades de las que se ofrecían a las generaciones anteriores.

Dr. Hitzig, ¿cómo hay que hacer para no preocuparse por la vejez?

Bueno, en principio, por la vejez sí hay que preocuparse. En general, cuando los pacientes llegan al consultorio por primera vez me dicen “doctor, vengo a ocuparme de mi vejez”, aunque entiendo el concepto y me parece muy bien que en el imaginario colectivo esté instalado que es un tema que hay que tratar, si la gente viene al consultorio a “ocuparse de su vejez” yo les digo: “Cómo no: las sillas de ruedas se alquilan acá, geriátricos buenos son éstos; muletas se consiguen acá”. Si quieren ocuparse de la vejez, tienen que pensar en eso; si quieren ocuparse del envejecimiento, el tema es otro. Ahora, los que más se están encargando del envejecimiento son los adultos y los jóvenes, porque para los mayores, el viejo siempre es el vecino de enfrente. En cambio, entre los jóvenes está incorporada la idea de la longevidad; saben que serán los centenarios del tercer milenio.

¿Ellos sí van a llegar en mayor cantidad?

Ya hay centenarios, porque la longevidad ya está adquirida. Lo que hay que equiparar es la loncalidad a la longevidad: que todos los años de más que estamos viviendo —porque hemos extendido el promedio de vida 20 años en sólo 40 años, cuando antes se necesitaron 3000 años para extender 20 años a la vida— sirvan para estar más tiempo en el club, no en el geriátrico. Eso es lo que los jóvenes tienen incorporado: “yo quiero vivir más para estar en plenitud, no como mis abuelos que tuvieron más años pero no para vivir, sino para morir más”. Lo que la medicina procura es alargar el tiempo de envejecimiento y acortar el de vejez.

¿Cómo se produjo este cambio de visión?

En las generaciones anteriores, como todos querían envejecer sin llegar a viejos, se instaló el concepto de que “el otro es viejo; yo no”. Ahora, los jóvenes tienen una visión más amigable de los años mayores: quieren llegar a viejos, porque esa etapa no está vista en términos de desgracia. Pero en Argentina —aunque ahora se equiparó a todo el mundo— esto tiene un matiz económico: si vos viviste 7 décadas, te pusiste viejo porque tenés 70 años, pero como te afanaron cada 10 años, también te volviste pobre. Y discapacidad y pobreza, en la vejez, están ligados. En el mundo, en general, la visión de llegar a viejos y vivir muchos años bien es muy cercana a los jóvenes. Hoy sabemos que vamos a llegar a bastante más de lo que los padres y los abuelos suponían que llegarías cuando nacimos.

ATRASAR EL RELOJ: UN PROYECTO FUERA DE MODA

Si bien el cambio de paradigma es una cuestión que se está generalizando, resulta indudable la pervivencia de estilos que, cirugías estéticas y planes dietético-físicos agotadores mediante, tratan de detener el correr del tiempo natural para todos los seres humanos. ¿Qué pasa con estas personas? ¿Cómo viven su ingreso en los grupos de “adultos mayores” y de qué manera van aprendiendo de su propio avance en la vida? El Dr. Hitzig afirma que, en la forma según la que se admita y se acepte el propio envejecimiento, se halla una de las claves biológicas más importantes para conservar los beneficios de la juventud de un modo adaptado a los años y al trayecto recorrido.

En relación con el nuevo paradigma más amigable con el envejecimiento, ¿qué pasa con aquéllos que todavía quieren ser jóvenes para siempre?

Hay dos formas que tiene la gente para imaginar cómo pilotear sus años futuros. Si  viven el avance del tiempo como una ganancia, tienen una predisposición general hacia el vaso lleno y no hacia el vacío. Eso posiblemente hará que muchos otros aspectos estresógenos de la realidad los puedan manejar bien y tengan un buen control de sus emociones negativas, con lo que retardan la biología del envejecimiento porque evitan la elevación de cortisol y adrenalina en sangre. Festejan siempre sus cumpleaños, porque poseen la visión holística de ser parte de una realidad total y que cada año que abarcan es un regalo que han tenido, una oportunidad de haber hecho y creado cosas. En realidad, tienen un desarrollo personal en todos los aspectos de la vida.

Y ellos no son los fanáticos de las cirugías estéticas…

En general no necesitan transformar el cuerpo como si “aquí no pasa nada”; admiten que pasan cosas y sacan el provecho más gracioso de lo que está sucediendo. Son los “viejos chetos” que vemos por ahí, que no hacen nada por la arquitectura corporal más que cuidarla. Aceptan el pasaje del tiempo y los cambios que produce en la biología, en los aspectos exteriores del cuerpo, los toman con gracia —tanto hombres como mujeres— y hacen hincapié en el lenguaje corporal, en el sentido de cómo se utiliza y no de cómo es: expresiones faciales, movimientos, estilo y elasticidad.

¿Qué sucede con el otro bando, que vive el paso de los años como una pérdida?

En ellos, que ven el avance del tiempo como si fuera el vaso vacío y no el lleno, hay una gran porción de angustia. Tratan a toda costa de hacer transformaciones en el cuerpo para simular lo que la biología ha impuesto. Esos son los cultores de la cirugía estética, lo que está muy relacionado al hedonismo. Está muy bien ocuparse de la salud, pero no hay que ocuparse de la enfermedad. Hay gente que dice “me estoy ocupando del envejecimiento y de mi salud”, pero en realidad de lo que se están ocupando es de su terror a la enfermedad y de su terror al envejecimiento.

Cuando circulan por múltiples médicos con millones de consultas…

Y con la petición de miles de estudios, el hipercuidado por la alimentación, pasarse la vida en el gimnasio con 40, 50, 60 o más, cuya única preocupación es ocupar horas allí. Es verdad que sus cuerpos tal vez mantengan la musculatura por más tiempo, pero en realidad es mucho mejor estar 1 hora, tres veces por semana, por la salud y no por el terror a la enfermedad. Porque ocuparse de la salud es serotonínico; ocuparse de la enfermedad es cortisólico. Estás generando lo que querés evitar. Ocuparse de la salud y del envejecimiento es un tema que debe ser vivido con alegría, desde lo que se ha ganado, desde lo que se ha aportado y se seguirá aportando, pero no desde dar vuelta las manecillas del reloj y evitar lo inevitable.

VIEJOS SABERES O SABIDURÍA PERENNE: DOS MODELOS DEL ENVEJECER

Los “viejos ” podrían asociarse con un grupo de 50 personas longevas que el Dr. Hitzig estudió para analizar las variables que hacían que su envejecimiento fuera exitoso. Tal como él afirma, el crecimiento personal continuo constituía uno de los rasgos predominantes en este equipo de notables que, de esta manera, podían transmitir a los demás sabiduría y no específicamente conocimientos desactualizados que ellos consideraran aún como vigentes. Los “viejos ” difunden sus experiencias para que otros puedan vivir mejor y son la contracara positiva de otro modelo que el Dr. Hitzig denomina de una forma muy particular.

¿Cuál era el rasgo importante observado en los 50 longevos saludables que usted estudió?

Estaban siempre en desarrollo y conocimiento; eran sabios no en relación con los conocimientos, sino porque sabían manejar las cosas de la vida. Este es el sustrato más importante en cuanto a emociones y biología del envejecimiento. Está muy bien querer mantener los atributos de los jóvenes —la flexibilidad de las conductas y del cuerpo —; lo que no está bien es querer parecerse a ellos. Muchas veces vemos a la gente colapsada con esas cirugías estéticas espantosas, pero otras personas son coquetas como una manera de querer y de cuidar al cuerpo, no como una frivolidad.

¿En este autocuidado, son mayoría las mujeres o los hombres también se han sumado en cantidad?

Ha habido una conquista unisex muy linda en este sentido. Hoy todos queremos tener una intervención activa en nuestro proceso de envejecimiento. Sobre todo, porque somos más conscientes de que uno puede hacer más por su envejecimiento de lo que el envejecimiento hará por uno. Ese es el gran adelanto. Durante mucho tiempo, se pensó que todo lo que se veía como consecuencia del envejecimiento era igual al hecho de que el Sol fuera de Este a Oeste; no, es un proceso de envejecimiento continuo pero la velocidad con la que se dará es manejable. No soy una víctima irremediable del proceso de envejecimiento: hay cosas que puedo hacer, y ése es un cambio muy importante que se puede hacer. Si sos una persona a la que la vida le llueve, sos un transeúnte adormecido que no provocará un cambio en sí.

¿Cómo se asume ese protagonismo?

A través de la toma de conciencia, el portal que lleva al protagonismo. Una vez que sos protagonista, cada vivencia es una experiencia: ahí va el aprendizaje, que puede parecer un tema filosófico pero también es biológico, porque implica minimizar la biología del estrés. La causa principal del estrés es no saber resolver lo que se presenta. Lo que sabemos resolver no nos estresa; nos estresa siempre todo aquello que implica “¿podré resolverlo?”. Entonces, cuanto más crecimiento personal hay, más herramientas se adquieren para resolver los acontecimientos negativos de la vida, los más dificultosos, más se despierta y se evita la biología del estrés y mejor será la salud, menor la posibilidad de enfermar y se retardará el envejecimiento.

ESTRÉS EMOCIONAL: SUS RESPUESTAS BIOLÓGICAS

El estrés —que aparece ante el miedo a no poder resolver ciertas cuestiones— presenta una respuesta biológica que se traduce en la forma de envejecer y de afrontar las transformaciones del cuerpo típicas del paso de los años (ver Recuadro). Para el Dr. Hitzig, la biología es el terreno de estudio de las emociones, porque las reacciones suscitadas pueden medirse en sangre y evaluarse mediante el ascenso o descenso de hormonas que influyen en todos los aspectos del ser humano.

¿Cuáles son los efectos de las variaciones hormonales en la prevención o en el desarrollo de enfermedades típicas del envejecimiento?

Podemos decir que de la mente se ocupa la filosofía; del pensamiento, la psicología; pero, de la emoción, se ocupa la biología, porque hasta es dosable en sangre. Por ejemplo, hoy en día andropausia y menopausia son prácticamente la misma cosa y el patrón está dado en el desbalance entre cortisol y DHEA, que es una hormona protectora del estrés y protectora del envejecimiento, no tanto por su acción en sí, sino porque evita la acción del cortisol. Cuando hay mucha DHEA circulando en sangre, va reduciendo la velocidad y retarda la aparición de las “osis”: artrosis, arteriosclerosis, dermatosis (envejecimiento cutáneo), etc., todos los estados de deterioro y desgaste biológico. Todas las enfermedades que tienen “itis” son agudas y, por lo general, está la adrenalina detrás: dermatitis, artritis, etc. Todo lo que tiene que ver con mucha inflamación, fulgurante, es adrenalínico, como una respuesta al estrés. Cuando el estrés se prolonga, aparece el cortisol.

¿Cuáles son los factores de estrés que tienden más a la vejez que al envejecimiento?

La incertidumbre: “¿qué será de mí?”. Por eso, en épocas de crisis como ésta, parece que por mucho tiempo los dineros estarán más orientados a salvar a los bancos que a salvar a los viejos. Entonces, si vamos hacia un mundo donde la preocupación estará orientada a los bancos, el autocuidado se vuelve muy importante, porque si no te cuidás vos, nadie lo va a hacer. Hoy, cada 2 segundos alguien cumple 50 años y tiene la chance de vivir 40 más; hay una sobrepoblación de gente que está en vías de envejecer con una infradotación de dinero para ayudarlos.

¿Cómo se manifiesta la incertidumbre en estas etapas de crisis?

La incertidumbre se genera a partir de pensar cómo se podrá uno mantener en el nivel de vida que siempre se tuvo, y tal vez la felicidad está en pensar cómo se puede vivir tres escalones más abajo: decir “yo también puedo ser feliz así un poco más abajo”, y así transformás la incertidumbre en certeza. Es parte de la aceptación, con gracia, de lo que uno es y de lo que hay. Lo que se debe intentar es reducir el temor y el estrés que provoca el temor. El rumbo hay que marcarlo claramente a mitad del viaje, en las 4 décadas, porque hasta ese momento la biología tendrá capacidad de enderezar el rumbo, pero después de los 40 años, se pierde el contacto con el radiofaro y hay que mantenerse firme para decidir si se va a tener un viaje largo y feliz o un viaje tumultuoso y corto.

PLAN DE ENVEJECIMIENTO SALUDABLE, PARTE 1

Ya nos advirtió el Dr. Hitzig: de nosotros depende que el viaje hacia las décadas mayores sea plácido y placentero, o que parezca un trayecto en subterráneo a las 8 de la mañana en días de demora. Si aceptamos el desafío, ¿por dónde comenzar a cambiar? El esquema de transformación comprende dos aspectos: el emocional/psíquico y el físico o de hábitos de autocuidado. En lo que respecta al plano psicoemocional, mantenerse en contacto con otros, ser curioso y estar siempre en “movimiento mental” parecen ser condiciones imprescindibles.

¿Cuáles son las pautas psicoemocionales para envejecer bien y acorralar a la vejez?

Tener inquietud, socializar, ser muy curioso, inquieto, y llevar a su cerebro a lugares por los que nunca anduvo: geográficos (aunque no sean largos viajes: con un barrio a 15’ de la casa alcanza) o mentales. También, Desrutinizar la rutina y estar siempre con la imaginación en funcionamiento, porque al romper con la rutina y estar dispuesto a incorporar cosas nuevas, se aumenta la plasticidad neuronal y segregar algo que se llama “factor de crecimiento neuronal”, una proteína que compacta más la unión neuronal y es un antídoto contra el paso de los años que tiende a desenganchar las neuronas.

¿Cuáles son los efectos positivos de la socialización para envejecer bien?

Socializar no sólo sirve para estimular al cerebro, sino también para tener a alguien que critique nuestras acciones, porque en las personas que nunca han socializado, hay particularidades en la conducta que nadie corrige y se van exacerbando cada vez más. Así, se van convirtiendo en esos “viejos pelotudos” y excéntricos de los que hablamos.

¿Y en cuanto a la familia? ¿Cuánto influye vivir en pareja o unido a un grupo familiar?

Las estadísticas demuestran que las personas separadas que no han podido reconstruir un círculo alrededor viven menos tiempo. Tal vez, por eso las parejas que están a los tumbos y se estresan, al final viven más porque el lazo preserva más la vida. Además, cuando otras cosas de la vida van perdiendo protagonismo y glamour, lo que se ha construido en aspectos familiares como los nietos, por ejemplo, son una fuente de satisfacción muy fuerte. Una de las sensaciones más serotonínicas es la satisfacción vital: estar conforme entre los sueños, proyectos e ilusiones, y su concreción. Cuando eso está en equilibrio, produce mucha serotonina. En cambio, la insatisfacción personal acorta la vida: las personas que han vivido una vida con insatisfacción personal y un cortisol muy alto, suelen enfermarse.

PLAN DE ENVEJECIMIENTO SALUDABLE, PARTE 1I

El esquema de cambio emocional ya ha sido explicado. Ahora, quedan las indicaciones para los hábitos y el organismo, dado que una buena dieta y el mantenimiento de la actividad física resultan importantes para ayudar al proceso de envejecimiento y beneficiarse con los resultados.

¿Cuáles son las modificaciones nutricionales que habría que implementar para envejecer mejor?

Reducir fuertemente, no suspender, las grasas animales y, básicamente los carbohidratos refinados, azúcares y harinas, que hacen subir la insulina y el cortisol, así como bajan la serotonina la DHEA. En esta orquesta de señoritas que son las hormonas, que tienen que tocar muy afinadas, hay dos que están contra el telón y se les tocar la cola sin que el público lo note, mientras que ellas tienen que seguir tocando sin desafinar. Una de ellas es la insulina con el alimento y, la otra, es el cortisol con el pensamiento (ver Recuadro). Entonces, cuando una de éstas desafina porque le tocan la cola, todas las demás empiezan a confundirse.

¿Y la energía para el día, de dónde la sacamos?

Básicamente de carbohidratos no refinados y de las legumbres, en las que la aparición del carbohidrato es más lenta y la insulina aparece de a poco.

Pasemos entonces a la actividad física…

Sí, el movimiento, porque la especie humana está diseñada para moverse 4 ó 5 kilómetros por día, y nosotros hemos cambiado las piernas por las ruedas: cochecito de bebé, triciclo, bicicleta, moto, autito chico —colectivo o subte, cuando no se tiene vehículo propio—, un auto más grande, otro más chico y, finalmente, un sillón de ruedas empujado por la enfermera. Lo que tenemos que hacer es imponer el movimiento: entre 30 y 40’ de caminata fuerte y sostenida, 3 ó 4 veces por semana. Si uno va a hacer cinta, 4 ó 5 kilómetros por hora.

¿Y en cuanto a la estética? ¿Qué se puede hacer para ser coqueto sin excederse?

Bueno, en cuanto al envejecimiento cutáneo, hay muchas sustancias que permiten hacer lo que antes lograba exclusivamente la cirugía, porque se aplican y se absorben por la piel, actuando en el enganche nervio-músculo: GABA, ácido hialurónico —que es un gran introductor de líquido—, el bótox en cantidades bien dosificadas —porque mal aplicado provoca rigidez facial o se cae un párpado— y todo lo que son sustancias de relleno en la zona de los pliegues cutáneos. Sin embargo, el que más va a desacelerar el envejecimiento cutáneo son los tenores bajos de cortisol en sangre. También hay que admitir que en estos días hay una visión más simpática sobre la coquetería del envejecimiento: a los jóvenes les gusta ver a los “viejitos lindos”, contra los viejos paradigmas que no toleran ninguna imperfección.

Finalmente, Dr. Hitzig, ¿cuál es el secreto para vivir bien y envejecer aún mejor?

Pensar que la aceptación es solución, que la resistencia es persistencia y resistir en una situación es hacerla persistir mucho más. Que la aceptación, cuando es serena, hace una armonización desde nuestro interior que mejora la existencia y la prolonga. Que tener actitudes inquietas genera una lucidez en la mirada que ninguna cirugía puede lograr. Que ocuparse de estos temas debe ser hecho desde la alegría y no desde el terror, pero hay que ocuparse desde joven; el que cree que lo hará siendo viejo, llegará tarde. Los viejos ya se lo envejecieron todo y deben manejarse con las limitaciones adquiridas, pero los jóvenes deben preocuparse por adquirir la menor cantidad de limitaciones. Vivir más y mejor es uno de los anhelos más antiguos de la Humanidad, pero es el más moderno de los derechos humanos. Todos lo tenemos, porque nos está concedido; el desafío ahora es que mucha más gente acceda a lo que de todas maneras nos está concedido.

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