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Complejos en la cama: Cómo vencerlos

agosto 6, 2012

Miedo a desnudarse, a no ser buen amante, a ser un objeto sexual, a no tener el cuerpo perfecto…

Disfrutar y aceptar nuestro cuerpo es el primer paso para resolverlos. Una especialista nos asesora sobre este tema: de qué manera reconocerlos, y qué hacer para que no dañen nuestra salud sexual.

Por definición, un complejo es una imagen mental, con una fuerte carga emocional que interfiere inconscientemente en los pensamientos y en la forma de actuar. Sexualmente, esta imagen afecta el comportamiento en la cama, así como también la imaginación y fantasía que se crea en torno a la intimidad.

Nos sentimos mal con nuestro cuerpo, con nosotros mismos y esto repercute en la cama, de un modo específico.

Para revertir esta situación primero hay que investigar acerca de aquello que lo origina. Las palabras de la psicóloga y sexóloga Diana Resnicoff nos guían en la respuesta: “el origen de los complejos se podría sintetizar en: baja autoestima, inseguridad y desinformación sobre la sexualidad. Esto también tiene que ver con cómo estas personas han sido vistas y evaluadas por sus padres en la infancia y adolescencia. Y cómo esa evaluación se ve reforzada por mandatos culturales que dicen que hay que ser de una manera establecida, porque el diferente no es aceptado.”

Las mujeres continuamente reciben imágenes de distintos modelos de belleza y éxito, que bien podrían resumirse en uno: cuerpo esbelto y con perfectas “curvas”. Pero la realidad es que de todas las mujeres que sienten el anhelo de alcanzar esta imagen, sólo muy pocas pueden verdaderamente espejarse en el ideal estético.

El problema aparece cuando este deseo impide aceptar nuestro cuerpo, y hasta puede llegar a dificultar el placer en la cama.

¿Patito feo?

Reconciliarse con las imperfecciones del cuerpo no es tarea fácil, ni sencilla. Primero hay que sondear cuáles son las partes que más disgustan, para diferenciarlas y comenzar a trabajar específicamente sobre ellas. Si tenemos una pancita que nos preocupa, es posible sentir miedo a desnudarse en la cama (complejo del cuerpo perfecto), mientras que si preocupa la sensualidad (complejo a ser una buena amante), el comportamiento sexual es afectado de una manera distinta.

Una de las partes del cuerpo que más acompleja a las mujeres son los senos, sobre todo su tamaño. Pero no es lo único: también lo hacen la estatura, el peso, el tamaño, la forma de la nariz o de las piernas, y hasta el aspecto de los genitales externos. Muchas mujeres se avergüenzan porque los labios menores de la vagina son más grandes que los labios mayores, y no saben que los órganos genitales externos son absolutamente diferentes en cada mujer.

Etapas y cambios

Así como algunos surgen en la adolescencia, otros suceden en la adultez: cambios físicos producidos en el embarazo y el parto, como la panza, las estrías y los pechos caídos, hacen sentir a la mujer poco atractiva.

A cualquier mujer que le hayan hecho una episiotomía se le hace difícil pensar en el reencuentro sexual por temor al dolor o a “que se abran los puntos”. Está por otro lado, la fantasía de que la vagina quedó más grande después del paso del bebé, y por lo tanto el placer y la sensibilidad estarán disminuidos eternamente. Todo lo cual es absolutamente un mito, ya que la vagina es un órgano elástico que recupera su tamaño anterior.

“También hay muchas mujeres descontentas con las marcas del paso del tiempo. Una mujer de 50 años puede usar la menopausia como excusa para dejar de practicar el sexo porque secretamente no concibe que su pareja pueda desear su cuerpo maduro” dice Resnicoff. Esto lleva a sentir vergüenza de exponer el cuerpo ante la pareja, a apagar la luz, por ejemplo, porque los complejos provocan inhibiciones, no sólo sexuales sino también a nivel social y psicológico. Por ejemplo, hay mujeres que están a punto de ir a una fiesta y porque el vestido las hace panzonas no salen de su casa.

Sin embargo, el grupo de mujeres más disconformes con su físico son las adolescentes y las mujeres entre 20 y 30 años, que al compararse con modelos y bailarinas de programas de TV, no se sienten lo suficientemente hermosas.

Los complejos más frecuentes

1-Complejo de no tener el cuerpo perfecto

No sentirse a gusto con el cuerpo le sucede a casi todas las mujeres, pero con diferentes partes de la anatomía, por lo que nuestra autoestima reacciona de distintas maneras. Éstas pueden repercutir en el desenvolvimiento en la cama: si lo hacen, estamos frente a un complejo.

La autoestima es un conjunto de percepciones e imágenes que tiene una persona de sí misma. Expresiones tales como: “hoy me miré al espejo y me ví gorda, horrible y me sentí muy mal” reflejan que la valoración viene de afuera, pero nos afecta sólo a nosotros mismos: solucionarlo depende de cada uno, y de nadie más.

A continuación le contamos cuáles son los temores más comunes, y los primeros pasos para poder superarlos.

-“Estoy muy gorda”

Las mujeres con esta sensación suelen meter la panza para adentro, sin poder concentrarse en la relación sexual. O prefieren siempre estar abajo, para que se note menos.

  • Un primer paso

El peso no debe impedirle disfrutar del sexo: cada mujer es particularmente hermosa, y su pareja es consciente de la belleza que la caracteriza. No intente esconderse porque lo que hace no es disimularlo con su pareja, sino consigo misma, y así evita el problema.

Le recomendamos que piense positivamente en su cuerpo, y que trate de enfocarse –al momento de la intimidad- en aquellas partes que sí le gustan. Puede consultar con un nutricionista las dudas acerca de su peso, y pedirle que la aconseje con su alimentación y ejercitación.

-“Tengo celulitis, y estrías”

La imagen del cuerpo con estas afecciones se presenta en primer plano durante la etapa pre-sexual, y se acrecienta al momento de desnudarse. Muchas veces las mujeres necesitan apagar la luz para poder desnudarse. Una característica de este problema es “correr” a vestirse después del momento sexual, o levantarse de la cama con la sábana puesta.

  • Un primer paso

Para poder disfrutar sin apagar la luz empiece por aceptar su cuerpo, y reconocer su propia belleza, aunque no sea como la de las modelos. Intente conectarse con usted misma, y luego con su pareja: no sólo a nivel sexual sino también personal. Ponga su mente en blanco y disfrute de cada momento por el momento mismo. Tenga en cuenta que las consultas al flebólogo o al dermatólogo son más sencillas de lo que usted imagina, y el tratamiento aún más. No le tenga vergüenza al especialista, recuerde que él está para ayudarla.

-“No me gustan mis senos”

Intenta esconderlos todo el  tiempo, usando vestimenta sin escote, ni se saca la remera o el corpiño en la cama. Le cuesta aceptar sus pechos, porque antes no eran así, y cree que su pareja piensa lo mismo:“antes no eran así”.

  • Un primer paso

Debe saber que el tamaño de sus senos no garantiza el placer sexual. Intente descubrir lo hermoso de sus pechos. Si cambiaron, trate de reconocerlos en su cambio, y aceptarlos.

Unos consejos: acepte los piropos de su pareja, no lo hace por compromiso. Concéntrese en su cuerpo en sí y no solamente en una parte, y menos en aquella que la está afectando.

La medicina estética también le ofrece una solución: el implante de mamas.

-Olores incómodos

Se trata de una incomodidad que sienten las mujeres con respecto al olor de su cuerpo, y que muchas veces llevan a disminuir la práctica sexual.

  • Un primer paso

Lo mejor que puede hacer es dejar de preocuparse  y ocuparse. Si el tema le quita seguridad tome medidas para evitarlo, aunque sólo sean temores. Le recomendamos que concurra al especialista en ginecología, para descartar posibles afecciones. De esta forma podrá sentirse más segura y desenvuelta en la cama.

2-Complejo a ser utilizada como objeto sexual

Es el temor a ser reducida a un objeto despersonalizado, que sólo pone su cuerpo y belleza al servicio de la satisfacción de los hombres. Siente que su pareja no la respeta en la cama, ni busca su comodidad, porque sólo le interesa él mismo. Se trata de relaciones sexuales en las que usted se siente pasiva, a merced de los gustos del otro.

  • Un primer paso

En términos psicológicos se llama “objeto sexual” a la persona de la que parte el deseo sexual. Recuérdelo para sentir su propia autonomía y saber que tiene la capacidad de decir no, y que, para que exista una pareja se necesita dos personas, con una sola no basta.

3-Complejo a no ser buena amante

Es el miedo a que la pareja se aburra en la cama, porque se siente “poco sensual” para provocar a la pareja, ya sea porque ciertas cosas le dan vergüenza, porque siente que la sensualidad es para otros, o porque teme exponerse al ridículo al intentar ser sexy y fracasar. Sexualmente se reconoce porque le cuesta concentrarse en el momento, e intenta cancelar cualquier postura, o situación diferente, por miedo a que “no le salga”. Trata de mantenerse en una rutina sexual.

-“No me siento sexy”

Recae en la misma rutina sexual porque siente que “las otras cosas” no van con su personalidad. Usted sabe que la pareja necesita reencontrarse en nuevas cosas, pero le resulta difícil lograrlo porque lo intenta tímidamente, “sabiendo” que no va a funcionar.

  • Un primer paso

Ser sexy no es tener un cuerpo envidiable. La sensualidad sólo es posible cuando existe seguridad, autoestima y autoconocimiento interior y físico. Para poder animarse es necesario que se conozca, y que pierda el miedo. ¿Cómo hacerlo? Déle lugar a saberse inexperta, no lo vea como una carencia, sino como una apertura: hay muchas cosas nuevas por disfrutar. Comience de a poco, a su tiempo: no quiera practicar todo junto y de una sola vez, hay tiempo. Por ejemplo, un día puede usar nueva lencería, y a la semana siguiente sorprender a su pareja con un momento “no pautado”.

-“Algunas cosas me dan vergüenza”

Muchas veces se fantasea con las posiciones más atrevidas en la cama, pero en el momento de la verdad, sucede todo lo contrario: la persona se petrifica frente a la pareja, y siente que está dentro de una farsa, actuando e imitando una situación totalmente ajena.

  • Un primer paso

Puede fantasear pero debe entender que cada una de esas posiciones implica una conexión especial y diferente, que no pasa solamente por lo corporal. Consultar a un sexólogo/a puede ayudar. Sepa darle tiempo, y no desespere, pues ya ha dado el primer paso: querer ser una mejor amante.

LA OPINION DELA ESPECIALISTA
Licenciada  Diana Resnicoff

Mostrar las imperfecciones

Tenemos que empezar a darnos permiso para mostrarnos con nuestras imperfecciones. Empezar a aceptarnos, y luego mostrarnos tal cual somos.

  • Si no sabe por dónde comenzar mírese al espejo, y anote lo que le gusta y no le gusta de su cuerpo, o personalidad. Piense en lo que está dispuesta a hacer para cambiar pero sobre todo, trabaje para poder revertir la imagen negativa que tiene de usted misma –sólo así podrá superar su complejo. Porque si resuelve sólo la parte corporal, eventualmente encontrará otra parte de su cuerpo para acomplejarse.
  • Ese es el verdadero peligro de los complejos: la obsesión que se puede generar por alcanzar algo que no se es, o que no funciona con el cuerpo o la personalidad. Por eso si la disconformidad con el cuerpo le preocupa, hay que consultar.
  • No es un tema menor, sobre todo cuando provoca sufrimiento e impide llevar una vida plena y gozar de la sexualidad. Sepa que, a veces, es necesario hacer una terapia y un trabajo corporal muy específicos.
  • La información médica de un profesional es fundamental en la resolución de estas inseguridades y miedos, porque es lo único que permite desterrar estos ciertos mitos femeninos que muchas veces acentúan una sensación de inseguridad ya existente.

¿CUÁNDO SE TRATA DE UNA DISFUNCIÓN SEXUAL?

Cuando se experimenta aversión, o se siente displacer al momento de la relación sexual,  ya no se trata de un complejo sino de una disfunción sexual. Estas son las más frecuentes:

1. Desórdenes del deseo

  • Trastorno por aversión al sexo: Aversión extrema persistente con evitación de casi todos los contactos sexuales genitales con una pareja sexual.
  • Deseo sexual hipoactivo: Disminución o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente.

2. Desórdenes de la excitación femenina

Incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual.

3. Desórdenes del orgasmo femenino

Es el recurrente o persistente retraso o ausencia del orgasmo (anorgasmia) luego de una fase de excitación normal.

4. Dispareunia

Dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual.

5.  Vaginismo

Aparición recurrente o persistente de espasmos involuntarios del tercio anterior de la vagina que interfiere en la relación sexual.

A menos complejos, mayor placer

Las personas sin inhibiciones disfrutan de su cuerpo y del sexo con mayor plenitud; son capaces de plantear lo que les gusta y aceptar la diversidad y las diferencias. Esto las lleva a relacionarse con otros de manera más satisfactoria.

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