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Crisis a los 30, 40 y 50

julio 6, 2015

¿Por qué se producen? ¿No es lo mismo cumplir 59 que 60? ¿Cómo hacer frente al cambio?

Son cambios que nos afectan a todos, de formas distintas y en épocas diferentes. Por este motivo, entrevistamos a la Licenciada Leticia Tolesano, de la Fundación OncoSalud, quién nos explicó de qué se tratan realmente estas crisis, tan famosas, pero poco explicadas

BS: ¿Qué es una crisis?

LT: Una crisis es un estado temporal de desorganización, caracterizado por la incapacidad de la persona para hacer frente a situaciones particulares, utilizando métodos  acostumbrados para la solución de problemas y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo. Por lo tanto, crisis significa al mismo tiempo peligro y oportunidad.

BS: ¿Existen diferentes tipos?

LT: Exactamente. Por ejemplo, las crisis del desarrollo son más predecibles y sobrevienen cuando una persona va cumpliendo etapas en su vida. Las crisis de cambio de década afectan a las personas en distintas etapas de sus vidas, y representan momentos de interrogantes, de cuestionamientos, y situaciones conflictivas. Los cumpleaños de los números redondos no pasan inadvertidos, y son motivo de balances.

BS: ¿Afecta a hombres y mujeres por igual?

LT: Sí, pero hay algunas diferencias, como por ejemplo en las mujeres el tema de la maternidad relacionado con la edad.

Podríamos decir que para los 40 el término crisis ha cargado con mucho peso, relacionado básicamente con las frustraciones tras el planteo de ¿dónde se fue el tiempo?; pero hoy día esa etapa se ha pospuesto. Los 40 de la actualidad, a diferencia de antes, no se destacan por pensar que lo que no se logró no se logrará nunca más. Aún más, es sabido que muchas mujeres tienen su primer hijo a los 40, por lo que todavía hay mucho por hacer y el futuro está abierto.

BS: ¿Por qué se producen?

LT: En general se producen por el desarrollo normal del individuo, lo que lleva a un conflicto donde existe tensión entre diferentes aspectos. Se dan para elaborar los cambios que se van dando, para pasar a la siguiente etapa, implicando maduración y crecimiento, por lo que son inherentes al ser humano.

La palabra crisis deriva etimológicamente de un vocablo griego que significa separación y elección. Nos encontramos en un momento en el cual no se puede enfrentar la nueva etapa con los recursos que hasta allí se utilizaron, así que como dijimos anteriormente se necesitan otras alternativas de solución para enfrentar los nuevos desafíos.

Se caracterizan por ser situaciones de crisis transitoria cuya duración permite la elaboración de los cambios necesarios para pasar a la siguiente etapa.

Las crisis siempre nos obligan a optar, a tomar decisiones y caminos nuevos.

BS: ¿Cuáles serían esas opciones de acuerdo a los cambios de décadas?

LT:

* A los 30 se definiría el “proyecto de vida”, que abarca, desde el sueño de la casa propia, el futuro laboral, la pareja estable, hasta la madurez personal. El tema de tener hijos, en general, queda relegado para concretar luego, más cerca de los 40 años. Las prioridades son: vivir solos o en pareja, encontrar un trabajo para sustentarse y lograr la construcción de un porvenir personal. Y se plantean la eterna juventud porque lo que vale es ser joven, bello y lo más exitoso posible.

* A los 40 se empiezan a cuestionar su objetivo en la vida y tienen la sensación de que el tiempo pasa cada vez más rápido. Se alarman al detectar las primeras arrugas y canas. Todos estos temas generan la aparición de la denominada “crisis de la edad media”, una forma de nombrar a las frustraciones típicas de esta edad.

En esta etapa, por ejemplo, es común que los hombres se cuestionen si su rendimiento sexual es igual al que tenían años atrás. En el caso de las mujeres, la problemática de esta etapa no pasa por la sexualidad, sino por su realización personal. Además, durante los últimos años de esta década, aparecen los primeros síntomas de la menopausia y muchas mujeres se deprimen, porque sienten que perdieron parte de su femineidad.

* A los 50 las personas reflexionan sobre las decisiones que han tomado. Es común que piensen que se sacrificaron mucho trabajando y que no disfrutaron tanto de las relaciones personales (hijos, pareja, familia y amigos). Por otro lado, a medida que los hijos dejan el hogar, comienza lo que se conoce como “síndrome del nido vacío”; es decir, la percepción del hecho de que el matrimonio se quede solo en la casa. Esto puede causar depresión, tanto en las mujeres amas de casa, como así también en las profesionales. Los hombres también experimentan lo mismo, ya que ver partir a los hijos coincide, en algunos casos, con descubrir que su matrimonio no los satisface.

BS: ¿No es lo mismo cumplir 59 que 60?

LT: La crisis del cambio de edad que se genera entre los 50 y 60 años se conoce más comúnmente como ‘crisis de la mediana edad’ ya que tenemos la idea de que hemos llegado a la mitad de nuestra vida. En muchos casos esto se toma como que ya hemos pasado la cúspide y de aquí en adelante todo irá hacia abajo; ese es uno de los principales detonantes del malestar.

Se podría decir que no es lo mismo cumplir 59 que 60 porque parecería que lo que no se logró hasta el fin de los 50 no se logrará nunca más.

BS: ¿Cómo hacer frente al cambio?

LT: La idea para hacer frente a estos cambios es tratar de proponernos objetivos, metas y cumplir los objetivos propuestos, pero manteniendo una cierta flexibilidad, sabiendo que lo que no se logró en una etapa posiblemente se pueda logar en la otra, pero se necesita tiempo y sobretodo adaptación.

Descubrir y desarrollar todas las capacidades personales e ir transitando los duelos acorde pasa la edad.

Para los 30 la clave es encarar la vida según parámetros propios. Hay que darse cuenta de que no vale perseguir ciegamente supuestos “honores” sin futuro real.

Para los 40 la clave es pensar en el “nunca es tarde para empezar”. La idea es poder hacer las cosas que no se hicieron, como un estudio, un trabajo en lo que realmente se desea.

Para los 50 la clave es ser comprensivo con nosotros mismos; si no está contento, es momento de rehacer su vida. La idea aquí es no olvidar nuestras fortalezas; conocimiento y experiencia, y hacer uso de ellas.

Cómo aprovechar las crisis para crecer.

Frente a un cambio de década, siempre se plantea un interrogante, un conflicto existencial por resolver.

Las crisis, por su origen, nos producen estrés. Una vez que la situación se ha presentado, debemos sacar partido de ella, o de la parte que podemos.

Estas crisis que nos producen malestar, también son el puente que nos conduce a una nueva situación y nos acercan al crecimiento personal.

Para un desarrollo sano y saludable lo ideal es transitar estas crisis buscando alternativas de solución de dichos conflictos, aprovechando nuestra creatividad, probando y probando para elegir la mejor opción y de este modo crecer, porque una crisis nos pone a prueba, a la vez que nos enseña mucho de nosotros mismos.

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