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Dedo martillo

febrero 13, 2015

Frecuente especialmente en mujeres jóvenes y adultas, el dedo en martillo es una deformidad en la cual la punta del dedo se dobla hacia abajo. Conozca sus características y síntomas y cómo prevenirlo.

Los cuatro dedos más pequeños del pie tienen tres segmentos de hueso conectados por dos articulaciones. El dedo en martillo es una deformidad en la cual uno o más dedos pequeños forman un arco en la articulación entre el primer y el segundo segmento, de manera que la punta del dedo se dobla hacia abajo y se parece a un martillo o a una garra. El segundo dedo es a menudo el más afectado.

La mayoría de los dedos en martillo se forman debido al uso por tiempo prolongado de calzado de taco alto, apretado o de mal calzado. Los zapatos que no se adaptan bien pueden apretar los dedos, lo que ejerce presión en los dedos del medio y causa la curvatura hacia abajo del dedo. Esta condición se ve más a menudo cuando el segundo dedo es más largo que el primero o cuando el arco del pie es plano.

El dedo en martillo también podría estar presente desde el nacimiento (congénito). También puede estar causado por un juanete, el bulto óseo que a veces aparece al lado del dedo gordo. El juanete hace que el dedo gordo se curve en dirección a los otros dedos. Entonces el dedo gordo puede superponerse y quedar apretado por los otros dedos. De vez en cuando, el dedo en martillo es un problema hereditario o está causado por artritis en la articulación del dedo.

Si los dedos permanecen en posición martillo durante largo tiempo, los tendones de la parte posterior del pie se tensan con el tiempo porque no se estiran en toda su extensión. Eventualmente, los tendones se acortan lo suficiente como para que el dedo se mantenga curvado aún sin calzado.

Diagnóstico y síntomas

El médico puede diagnosticar el dedo en martillo simplemente al examinar los dedos del pie. No siempre es necesario realizar radiografías de los pies para diagnosticar dedo en martillo, pero podrían ser útiles para detectar signos de algunas clases de artritis (como artritis reumatoide) u otros trastornos que pueden causar dedo en martillo. Si el dedo deformado causa mucho dolor, el médico podría recomendar que le extraigan una muestra de líquido de la articulación con una aguja para analizarlo en busca de infección o gota (artritis por depósitos de cristales).

En su etapa inicial, el dedo martillo no es evidente y con frecuente no genera síntomas excepto por la forma en garra que adquiere el dedo. Sin embargo, luego tienden a aparecer más síntomas como el dolor o molestia en los dedos y la planta del pie, engrosamiento de la piel arriba o abajo del dedo afectado y la aparición de callos o callosidades. Todo esto sumado a la dificultad de encontrar un calzado que se adapte bien al pie.

Tratamiento

Se recomienda primero empezar con un tratamiento conservador, si la deformidad todavía se puede compensar pasivamente. Entre las medidas, se recomienda el uso de plantillas, férulas nocturnas y vendajes, alivio de los puntos de presión mediante zapatos cómodos, pedicura para las callosidades y los callos y gimnasia del pie.

Sin embargo, de no ayudar los métodos más conservadores, habrá que recurrir a la cirugía. La misma eliminará de forma permanente los dedos en martillo y reduce la tensión pasiva del tendón. Es un procedimiento sencillo con mínimo riesgo en el cual se hace una incisión y luego se coloca un vendaje.

La opinión del especialista
Doctor Mariano Pastor Luna. Jefe del equipo de pie del Hospital de Clínicas José de San Martín

-¿Se trata de un trastorno frecuente? ¿En quienes se da más?

Sí, es muy frecuente. Influye la parte hereditaria ya que uno de cada dos pacientes tiene algún familiar que tuvo esta deformidad. Además, influyen las modas en los calzados ya que las mujeres especialmente tienden a meter el pie en calzados estrechos. Van a la moda pero sufre el pie. Es un problema que se da especialmente en chicas jóvenes o en mujeres de un promedio de 50 años. También se ve en hombres pero en una relación de 1 a 10.

-¿Cómo se puede prevenir?

La clave está en usar un calzado amplio y cómodo que no comprometa al pie. Tiene que ser bien tolerado y acolchado. No son aconsejables los zapatos apretados, los tacones altos y los zapatos abiertos por atrás. Al caminar, se tiene que procurar mover los pies correctamente sin contraer los dedos. Los ejercicios para los pies también pueden ayudar a mantener o restablecer la flexibilidad de los tendones.

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