Diabetes en los niños

abril 23, 2012
diabetes en los niños

La importancia de un buen diagnóstico

Hay varios tipos pero las más frecuentes son dos: la diabetes tipo1 y la tipo 2. Si bien, una es aguda y la otra más solapada, las dos presentan síntomas claros que no deben pasar desapercibidos. Dada la importancia de los factores genéticos y los medioambientales, es vital conocer los pormenores de éstas enfermedades y consultar al pediatra ante la menor duda.

La diabetes es una enfermedad cuya aparición se debe a un aumento de la glucemia (glucosa en la sangre). Puede ser porque disminuye la insulina, porque la insulina no puede actuar o por ambas situaciones.

  • Diabetes tipo 1: se produce debido a que cesó la secreción, directamente, el paciente no tiene insulina. De modo que, el suministro debe ser externo, es decir, se tiene que pinchar diariamente para inyectarse la insulina.

  • Diabetes tipo 2: en principio, el paciente tiene insulina pero ésta no puede actuar porque hay una resistencia a la acción. Entonces, en primera instancia generalmente, se puede tratar con dieta, actividad física y medicación. Si no mejora, disminuye la secreción de insulina y el paciente diabético tipo 2 se convierte en insulino requeriente, esto es, necesita una cierta cantidad de insulina para su tratamiento.

Síntomas: señales de que algo no anda bien

Diabetes tipo 1

Es la más aguda, entre los signos de alerta se pueden destacar:

  • Si el niño antes controlaba esfínteres, en determinado momento deja de hacerlo. Es decir, se dan episodios en los que se hace pis en la cama.

  • Empieza a tomar más líquido del que tomaba habitualmente, para compensar lo que pierde por su orina.

  • Comienza a orinar más, debido a la pérdida de glucosa por esta vía.

  • En las nenas puede aparecer vulvovaginitis por cándida.

  • El niño come por demás y a pesar de todo, su peso disminuye. Entonces, cuando el paciente ya está más comprometido utiliza como fuente de energía la grasa. Es decir, forma cuerpos cetónicos que le producen: dolor abdominal, náuseas, vómitos y muchas veces se confunden éstos síntomas con un abdomen agudo por ejemplo apendicitis, pero no lo es. El modo de diferenciarlo es mediante un adecuado interrogatorio, detallada revisación del paciente y la solicitud de análisis, que permiten observar que la glucemia (glucosa en la sangre) está muy alta.

Diabetes tipo 2

Es la más insidiosa, y generalmente, se presenta en pacientes que tienen obesidad. Los síntomas más característicos son:

  • El cuello, las axilas y otras zonas donde hay pliegues se tornan oscuras, independientemente del color de su piel.

  • Obesidad con mucho abdomen, es interesante ver no sólo la cantidad de grasa, sino su distribución. La grasa total se evalúa por el índice de masa corporal y existen tablas mediante las cuales se estudia si el niño excede o no el valor que tendría que tener. Para evaluar la grasa abdominal, también hay tablas de circunferencia de la cintura que permiten detectar si hay más adiposidad de la correspondiente, según la edad y el sexo. Además la obesidad se puede acompañar con presión alta o alteración en el perfil lipídico, es decir, aumento del Colesterol total o Triglicéridos o Colesterol malo (LDL: Lipoproteína de baja densidad) y/o descenso del colesterol bueno (HDL: lipoproteína de alta densidad).

Tratamientos aplicables a la diabetes

En la tipo 1: ni bien se hace el diagnóstico, el tratamiento se realiza con insulina, alimentación saludable, actividad física y automonitoreo, el cual se efectúa a través del registro de los controles en el pre-desayuno, pre-almuerzo, pre-merienda y pre-cena del azúcar en sangre.

El paciente maneja dos tipos de insulina: la NPH que es la insulina de acción intermedia y la corriente, regular o cristalina, que es de acción rápida.

  • INSULINA NPH: se aplica dos o tres veces al día antes de una determinada comida. Puede haber varios esquemas de aplicación que dependen de la edad y de los valores de azúcar en la sangre que tenga el paciente. Este tipo de insulina es la que debe ponerse todos los días y la insulina corriente sólo cuando los valores son superiores a los que el médico Pediatra especialista en Nutrición consideró como adecuados, entonces ahí debe corregirse. El paciente debe tener un cuaderno donde registre no sólo cuánto tiene de azúcar antes de cada comida sino también cuánta insulina NPH y regular o corriente se coloca de acuerdo al valor que presenta.

  • INSULINA CORRIENTE O REGULAR: como se mencionó previamente, es la que se utiliza para corregir los valores de glucemia elevados en un esquema de tratamiento convencional o puede usarse antes de cada comida en un tratamiento intensificado.

En la diabetes tipo 2: Como los factores ambientales tienen mucha importancia, cuando el médico hace su diagnóstico en un paciente compensado, la primera indicación tiene que ver con mejorar la alimentación, promover la actividad física y el automonitoreo.

Si finalmente, dichas indicaciones no producen una mejoría en el cuadro, se recurre a medicaciones especiales y se puede llegar a utilizar la insulina.

Cuando el diagnóstico se realiza en un paciente descompensado, que no es lo más frecuente, se debe recurrir a las mismas medidas terapeúticas que la tipo 1, es decir, comenzar con insulina además de los otros componentes del tratamiento, descriptos anteriormente.

Para monitorear el tratamiento se utiliza la hemoglobina glicosilada, que permite ver cómo se está controlando el diabético tipo 1 ó 2, de acuerdo a los valores que resultan, se puede observar si el paciente está teniendo buenos controles o no.

ASESORAMIENTO: Doctora Patricia Lucía Casavalle.
Médica especialista en Pediatría y Nutrición
Hospital de Clínicas José de San Martín.

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