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El deber de inculcar el ejercicio en los colegios

marzo 26, 2012

La educación física para niños debe promover el gusto por el ejercicio y actividad física en general. Es importante que mientras realices deportes de todo tipo se destaquen los progresos y la superación individual, no así el de la competitividad.

La educación física debe ser una asignatura escolar dirigida a inculcar en los niños un estilo de vida saludable desde la praxisdelejercicio; a pesar de esto, las tasas de sobrepeso y obesidad continúan en aumento, y esta enfermedad se ha convertido en una pandemia. La causa principal no es sólo la dieta rica en calorías, si no la falta de actividad física; no es que los niños necesariamente coman más, si no que se mueven menos.

Los padres deben inculcar a sus hijos el llevar una vida activa desde la infancia, ya que a temprana edad podrán aprender cuán beneficioso puede ser el deporte; y no sólo por la entretención y la oportunidad de compartir, sino porque muchas de las patologías frecuentes en los adultos, como la osteoporosis y la enfermedad coronaria, tienen su origen en la niñez. Además, el ejercicio es un gran aliado en la lucha contra el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad.

Uno de los problemas que influye en el rechazo hacia la educación física en los colegios, es que el contenido de los programas de la asignatura puede resultar poco atractivos para los niños, o demasiado exigentes. En general, salvo algunas excepciones, la nota va asociada a una cantidad predeterminada de repeticiones, series o distancias, sin respetar las normales diferencias entre cada alumno, ni dejar espacio para el esfuerzo o superación, y no se estimula el placer de hacer ejercicio sólo por el bienestar físico y la salud.

Es por esto que Claudia Román, kinesióloga dela Fundación Saludy Corazón, y dela Unidad Cardiovasculardel Complejo Hospitalario San José, comenta que para muchas personas adultas su experiencia en estas clases incluso ha sido traumática y vergonzosa por la rigurosidad y exigencia inadecuada a la que fueron sometidos.

“Si bien el sedentarismo se crea en la cuna de la familia, el colegio tiene un rol fundamental, ya que es en este lugar donde los pequeños pasan la mayor partedeldía. Cada niño es diferente al otro, los profesores debiesen poder dividir en dos o tres grupos al curso según sus capacidades y tolerancia al de esfuerzo, para que los niños aprendan a disfrutar de la actividad física según sus propias capacidades. Las notas y evaluaciones deberían ser graduadas de acuerdo al avance con respecto al inicio y final”, afirma la especialista

La mayoría de los niños obesos son vergonzosos en relación a este tema, ya que permanentemente están expuestos a las burlas o bromas de sus compañeros,  lo cual queda más en evidencia durante las clases de Educación Física, en donde su dificultad para realizar los ejercicios se expone aún más.

“Muchas veces la mala experiencia que viven, los lleva a pedir un certificado de eximición de la asignatura a sus médicos pediatras, kinesiólogos u otros especialistas, lo que termina siendo perjudicial para ellos mismos”, señala la especialista, y sigue : “Hay un grupo que requiere eximición, porque su patología de base le impide hacer una actividad o una clase de educación física “normal”, pero lo que más se da es un “abuso” en la solicitud de los permisos y eximiciones o que éstas deban hacerse porque no existe la capacidad de graduar la intensidad de la actividad durante la clase. En general. Tratamos de enseñarles que es importante que realicen esta actividad, porque es buena para la salud, sobre todo para los niños con obesidad, que muchas veces tienen patología de columna. La realizacióndelejercicio les va a ayudar a tener una mejor calidad de vida, e incluso podría ser la solución a su enfermedad”, declara Claudia Román.

La kinesióloga explica que las clases debiesen ser más flexibles, dar premios para las excepciones, y respetar los ritmos de cada niño. Lo ideal es que el profesor sea capaz de dar actividades especiales a quienes lo requieren, sobre todo cuando se habla de obesidad, ya que en Chile el 7,4% de los menores de seis años presentan esta enfermedad, cifra que se incrementa a un 19,4% en los escolares de primer año básico.

Excepciones

Hay ciertas patologías que sí necesitan de una eximición,comopor ejemplo una cardiopatía severa o en estudio, una arritmia grave, una enfermedad respiratoriacomoel asma no estabilizada, una fractura, o un esguince; pero son certificados más bien provisorios, ya que cuando el niño se recupera puede volver a realizar la actividad física normal.

Cuando un menor presenta alguna complicación de salud que le dificulte participar en la clase de educación física, los profesores debiesen integrarlo, dando más pausas y modificando la intensidad. De todas formas, la kinesióloga Claudia Román hace hincapié en que no debería entenderse por ejercicio sólo el deporte tradicional, restringiéndolo a gimnasia, el fútbol, o basketball, sin ofrecer otras posibilidades; en cambio, recalca, se podrían dar tareas alternativas que pudiesen ser importantes y atractivas para los niños. Juegos, dinámicas, baile entre otros son excelentes alternativas.

En general existe la idea de que el ejercicio debe ser de una gran intensidad para obtener beneficios, lo cual no es tan así, si lo pensamos desde el ámbito de la salud y bienestar físico, el ejercicio moderado en una excelente alternativa ya que no produce mayores efectos negativos y a través de su práctica sostenida en el tiempo se pueden obtener grandes avances. En general uno puede recomendar a la población general la siguiente recomendación: durante el ejercicio debe sentirse un poco agitado y sudar, siempre debe poder hablar, sin jadear; “si no le sale la voz es muy intenso pero si puede cantar, el ejercicio es muy liviano” por lo que hay que aumentarlo apurando el paso”, explica la especialista.

Comoen la mayoría de los colegios los alumnos no pueden decidir qué tipo de actividad física prefieren, si se tiene la oportunidad de practicar un deporte extra programático, la elección se debe hacer en conjunto entre el niño o adolescente y sus padres, para que lo disfruten y sea adecuado al  gusto personal.

Los talleres etraprogramáticos pueden llegar a ser muy atractivos, sobre todo cuando existe una gran variedad en la que el niño podrá encontrar lo que más le guste. El baile,comoel folclore y el ballet, también son una excelente actividad física.

Deportescomola natación son increíblemente beneficiosos. Esta rama de menor impacto mejora laresistenciacardiopulmonar, controla la presión arterial, el sobrepeso, y desarrolla la mayor parte de los grupos musculares. Además, puede practicarse de forma individual o grupal, (en cualquier épocadelaño;) y mientras a más temprana edad se realice, mejor.

También, los especialistas recomiendan que los padres se involucren de algún modo acompañándolo, apoyándolo o participando junto al menor, y estimulando sus logros.

Corazones delicados

Más común de lo que se cree son los niños con cardiopatías que asisten a clase.  Cuando esto ocurre, el establecimiento educacional debe pedir los exámenes y los certificados extendidos por un cardiólogo que incluya las limitaciones específicas y, si es necesario, algún cuidado especial.

Si bien lo ideal es que el niño pueda hacer su vida lo más normal posible, las clases de deporte en general deben ser más livianas; actividadescomocaminar rápido o trotar son casi siempre indicadas, pero los deportes de contacto, o más intensos,comoel fútbol, o los distintos tipos de gimnasia, por su alta exigencia son excluyentes.

Puesto que por lo general los niños con patologías debiesen ser sometidos a un programa de entrenamiento individual, específico, supervisado, y gradual, y el niño o joven para que sea el mismo, debe ser capaz de identificar ciertos signos de  alerta frente a las respuestas de su organismo.

“El niño no se debe limitar más de lo que debe, es por esto que en un ambiente seguro debería llevar su organismo a una intensidad en que se le quite el miedo. Hay que enseñarle a tomarse el pulso, saber hasta dónde debe llegar, con indicaciones más precisas, enseñarle cuál es su capacidad real de esfuerzo, y cuáles son las respuestas adecuadas y no adecuadas frente al ejercicio”, detalla la kinesióloga.

Según explica la especialista, los signos que deben ser tomados en cuenta en un niño con alguna cardiopatía y que está realizando una actividad física, son mareos, falta de aire, cansancio excesivo, dolor al pecho y cianosis (oscurecimiento alrededor de los labios y lecho de las uñas por falta de oxígeno). Además, si después de una actividad el menor cansado el restodeldía, debe alertar a los padres para consultar al especialista.

Los niños con cardiopatías graves debieran evaluarse por un equipo de rehabilitación cardiovascular, quienes recomendarán el tipo de ejercicio, su intensidad y duración al profesor de educación física.

Jugar y cuidarse

Hacer ejercicio no sólo implica realizar una actividad rigurosa como el deporte, la gimnasia o el baile; de igual forma los niños pueden disfrutar de los juegos al aire libre, de actividades como correr y saltar de manera entretenida.

La kinesióloga afirma que lo ideal es que las clases de educación física sean dos veces por semana, además de un deporte a elección; Diariamente deberían realizar por lo menos una hora diaria de cualquier actividad física, intra o extra jornada escolar.

Lamentablemente no hay una uniformidad entre todos los establecimientos educacionales: así como hay colegios que tienen excelente infraestructura y gran variedad de ramas deportivas, además de las horas de educación física, existe una gran diferencia o desventaja en los colegios de los estratos más bajos ya que debido a dificultades económicas no les es posible brindar a sus alumnos las mismas posibilidades y alternativas.

El sedentarismo es un círculo vicioso, cada vez los niños salen menos a jugar afuera, a andar en bicicleta o patines. Es por esto quela  Organización Mundialdela Salud(OMS) recomienda que los colegios impartan la asignatura de educación física todos los días.

“Indudablemente, asícomola obesidad tiene que ver con desajustes y malos hábitos alimenticios, también tiene que ver con unos tremendos niveles de inactividad física”, cuenta Claudia Román.

El ejercicio se asocia a un estilo de vida más sano y saludable, se consumen menos grasas, por lo que disminuye el consumo y por otro lado aumenta el gasto, equiparándose así la balanza.

Los beneficios de la actividad física son tan amplios que incluso mejoran el rendimiento académico, el manejo de las lateralidades, secuencias, y el aprender las sumas y restas; autoestima, pero aun queda un largo camino por recorrer para lograr el aumento de las horas semanales de la asignatura de educación física, y así acercarnos un poco más a los estándares internacionales, como EE.UU. y Canadá, que proponen un incremento gradual de la actividad física hasta llegar a 90 minutos diarios.

Claudia Román

Kinesióloga dela Fundación Saludy Corazón de Sochicar.

www.sochicar.cl

www.fundacionsaludycorazon.cl

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