Salud Pareja y Sexualidad El debut sexual de los jóvenes: mitos y verdades

El debut sexual de los jóvenes: mitos y verdades

agosto 7, 2017

Por la Dra. Beatriz Literat, ginecóloga y sexóloga.

Doctora Literat, ¿qué consejos les puede dar a los padres, educadores y jóvenes acerca de la iniciación sexual?

Cuando hablamos de educación sexual debemos tener en cuenta tres aspectos completamente diferentes:

  1. La sexualidad como función humana fisiológica, proveedora de placer, autoestima, como diálogo amoroso de una pareja y potencialmente productora de embarazos, que puede padecer alteraciones al igual que otras funciones fisiológicas, como la digestión o la función respiratoria.
  2. La educación para la salud sexual, que incluye la

prevención del contagio de las ETS (enfermedades de transmisión sexual) y la enseñanza de lo que son situaciones sexuales saludables y no saludables.

3. El concepto de la sexualidad en el marco de la ideología

familiar, ya sea religiosa o no, que abarca los aspectos éticos del autocuidado y el cuidado al otro, del autorrespeto hacia los propios

sentimientos y valores,  del respeto hacia los mismos en el compañero/a y del concepto de la autonomía para tomar decisiones en un tema tan personal, para no dejarse llevar por la moda del momento. Los jóvenes que son tan amantes de su libertad y de su autonomía para tomar decisiones, no se deberían dejar arrastrar a decisiones que no son el resultado de sus propias

convicciones.  ¿Dónde esta entonces la tan proclamada independencia de criterio?

P-Todos estos conceptos muchos adultos no los tienen suficientemente claros y desde luego no se los pueden transmitir a sus hijos o alumnos…

R- Exacto, por eso insisto en que son los adultos los que deberían

interiorizarse más acerca de todos los temas que involucra la sexualidad para poder entenderse a sí mismos y tomar una postura ética, antes de poder aconsejar o guiar a los más

jóvenes. Y esto no se adquiere de la “sabiduría de la calle” sino de la

consulta con fuentes científicas; por ejemplo, me parece completamente no útil que los papás les den a los hijos varones, como “material de educación sexual” revistas o videos pornográficos.

P-¿Por qué?

R-Porque no muestran una sexualidad real y comenzar viendo de entrada ficción y distorsión no es la mejor manera de educar para la vida. Es como pretender que aprendan historia viendo “El señor de los anillos”. Es preferible buscar fuentes científicas, didácticas, ya sea en los libros y revistas de salud, en las consultas con especialistas, en forma preventiva y aún en Internet sabiendo dónde buscar. Si quisiéramos mejorar nuestra condición fìsica, buscaríamos orientación con un deportólogo y si quisiéramos adelgazar o engordar recurriríamos a un/a nutricionista. ¿Por qué no concurrir al médico/a especialista en sexualidad para recibir información y sacarse las dudas o para cambiar conceptos que vemos que no nos funcionan más?

P-Cuando usted dice “situaciones sexuales saludables o no saludables” ¿a qué se refiere?

R- Una situación sexual saludable sería una pareja que se ama, se conoce, se respeta, se cuidan uno al otro y que tiene  madurez, conocimiento y criterio de realidad como para disfrutar su sexualidad en condiciones seguras y responsables; que sus componentes sintieran que el ejercicio de su sexualidad y genitalidad

es algo especial, íntimo, privado y hasta sagrado; que sientan que es otra manera de dialogar no sólo con los cuerpos sino también involucrando los sentimientos y el espíritu. También es saludable que estén dispuestos a la consulta médica en caso de que sientan que algo no va bien o tienen dudas.

Mejor aún sería que la consulta la hicieran antes de comenzar con su

iniciación para hacer de este evento algo responsable y gratificante. Desde luego, no saludable sería que no se cumplieran esas condiciones.

P-¿Podría ampliar esos tres conceptos sobre la educación sexual que mencionó al principio?.

R- Muy bien, vayamos primero al punto de “para qué nos sirve la sexualidad”. Yo dije antes que es una función fisiológica pero no es como la respiración, que si falta nos morimos; es más bién como la nutrición que vamos regulando de acuerdo a nuestras circunstancias. A veces necesitamos comer ciertas cosas y privarnos de otras en beneficio de nuestra salud y muchas otras veces debemos regular el volumen de nuestra ingesta y fijarnos bien no sólo en lo que comemos sino en “cómo” lo hacemos, porque ello influye en nuestro bienestar. O sea, que debemos tener una disciplina nutricional. Pero esa disciplina nos la enseñaron nuestros padres, los profesionales de la salud y los medios cuando educan. En la adolescencia los jóvenes comienzan a experimentar el deseo sexual de una manera arrolladora, ya que los procesos hormonales se desencadenan violentamente y casi toman de sorpresa al o a la joven. La falta de aviso de que esto sucederá, la dificultad de encontrar con quien compartir esas impactantes sensaciones, o de consultar con alguien que sepa y comprenda, no critique ni se burle ni reprima y que ayude a conducir esos sentimientos por un camino adecuado y saludable, hace que el /la adolescente se sienta muchas veces aislado y confundido, sin saber para donde ir ni qué hacer con “todo eso” que le pertenece a su cuerpo y a su mente.

P-Entonces recurre a sus amigos ¿cierto?

R- Cierto, amigos que están en la misma situación que ellos. Entonces, al no tener otros referentes buscan ejemplos en los personajes de moda, en sus ídolos musicales o deportivos. Casi siempre los modelos son personajes de trascendencia mediática de los cuales no conocemos la verdad, sino más bien lo que transmiten como estrategia de marketing personal. Es así como los jóvenes crean hipótesis acerca de sus modelos, que probablemente son erradas e intentan imitarlos sin que haya una evaluación crítica acerca de si es posible, saludable o conveniente comportarse de acuerdo a esa idea que cada uno tiene de SU modelo a seguir. A veces ni siquiera eligen SU modelo sino el modelo de otro amigo, sin fijarse si es adecuado o no para cada uno. Otras veces, bajo el lema de que “la sexualidad debe ser espontánea y natural”, se dejan llevar por sus impulsos sin pensar en las consecuencias.

P-Entonces es cuando se producen los problemas,¿no?

R- Claro, de salud, con embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual o disfunciones sexuales, de insatisfacción porque no encuentran en la sexualidad lo que se imaginaban que ésta les daría, porque muchas veces no logran entenderse con su pareja y se producen maltratos o rupturas que hieren mucho y también porque aparece culpa, inseguridad, falta de autoconfianza y de confianza en el sexo opuesto, discusiones familiares y la sensación de que la sexualidad no tiene sentido. La mejor comparación que se me ocurre es, como si estuviéramos comiendo comida chatarra, sabiendo que nos llena en el momento pero a la larga nos hará mal. A esto yo llamo “sexualidad chatarra”; cuando al final queda una sensación de vacío interior. Muchas veces la autoestima de los jóvenes se resiente muchísimo, todo lo contrario a lo que es la función de la sexualidad, precisamente contribuir a la buena autoestima, placer, seguridad y confianza, además de trascendencia a través de una relación de pareja con un sentido de proyección.

P-En todo este enfoque doctora Literat, ¿donde entra la ética o la religión?

R-Creo que en todos los conceptos que he expuesto en esta serie de notas están involucrados los principios éticos en los que creo y con los que yo me manejo, al hablar del respeto por uno mismo y por el compañero, que excluye de entrada cualquier conducta engañosa, abusiva o violenta, cuando hablo del cuidado del cuerpo, de la mente y de la apreciación de la salud y de la vida como cosas valiosas y sagradas. También están involucrados la ética y los valores, en la idea de un bienestar altruísta que no sólo abarca a la pareja sino a toda la sociedad. En este sentido, el estado de salud y bienestar sexual de las personas influye sobre todas las áreas de la vida de esa persona. Por otra parte quiero decir, que así como no delegaríamos la atención y enseñanza de las cuestiones básicas de nuestros hijos (buen comportamiento, alimentación, protección) en terceras personas, tampoco deberíamos delegar la orientación y la educación de los valores de la sexualidad en terceros extraños, porque es algo privado, sagrado y trascendente. Debemos enseñar a nuestros hijos a protegerse de cualquier conducta ofensiva o agresiva que se les pudiera presentar y así les demostramos que pueden confiar en nosotros como adultos responsables de su cuidado, por otra parte, la enseñanza no tiene que tener como referentes a los propios padres ni a su propia vida sexual, que es una actividad privada, sino al conocimiento académico que les podamos transmitir desde el saber científico. Nadie le dice a un hijo, masticá como yo mastico, la enseñanza se basa en el saber.  Además, el día en que nuestros hijos elijan una pareja para casarse y tener hijos a su vez, nos gustará que, entre todas las cualidades que contribuimos a fomentar para el enriquecimiento de su personalidad esté la capacidad de ser  personas sanas y sexualmente felices, ya que, por su parte, ellos lo irán transmitiendo a sus hijos y así sucesivamente como una filosofía ética de vida.

Mitos de la Iniciación Sexual

-”En la primera relación no me puedo quedar embarazada”.

-”La primera relación es muy dolorosa”.

-”Durante la primera penetración el desgarro del himen provoca mucha sangre”.

-”La dureza del pene puede desgarrar la vagina”.

-”Hay hímenes que son duros como una pared y hay que operarlos”.

-”La vagina puede estar tan apretada que puede llegar a fracturar el pene”.

-”La penetración debe realizarse de una sola vez”.

-”Si esto es algo natural, debo hacerlo intuitivamente”.

-El orgasmo me lo tiene que proveer mi pareja.

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