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El punto G

septiembre 17, 2015

¿Es realmente importante para que una mujer disfrute de una sexualidad plena?

Desde que en el año 1950 Ernst Gräfenberg, un ginecólogo alemán, publicó testimonios referidos por sus pacientes acerca del mismo, esta minúscula zona de la anatomía femenina se ha convertido en un tema de debate entre los especialistas en sexualidad. ¿Qué sabemos de él y cuánto influye en nuestra sexualidad? Nos responde la doctora Beatriz Literat, ginecóloga y sexóloga clínica.

  • ¿Existe realmente el llamado punto G?

A medida de que disponemos de mayor tecnología para realizar estudios anatómicos y fisiológicos, los médicos realizamos hallazgos que se publican. En el año 1950 un ginecólogo llamado Ernst Gräfenberg publicó artículos en los cuales refería que en la zona anterior e inferior de la vagina, justo por detrás del hueso púbico, las pacientes tenían una protuberancia con sensibilidad mayor que en el resto de las paredes de dicho órgano.

Anteriormente otros médicos ya habían mencionado el tema pero parece que este ginecólogo presentó mayor evidencia a través de los relatos de sus pacientes.

  • Con las nuevas tecnologías se han podido estudiar más…

Sí, con el tiempo, a través de estudios ecográficos y con microcámaras que se colocan dentro de la cavidad vaginal se ha podido observar el funcionamiento de éste órgano durante la función sexual. Se ha filmado el proceso de lubricación, que es un trasudado que brota a través de las paredes por el aumento de la congestión pelviana, se ha podido observar los movimientos del cuello uterino y su apertura durante el orgasmo. También se ha podido determinar una zona rugosa al tacto que confirmaría lo expuesto por Gräfenberg hace más de cinco décadas.

  • ¿Por qué se le da tanta importancia al punto G?

Qué buena pregunta. Una de las cosas que siempre han llamado la atención, es la poca sensibilidad que existe dentro de la cavidad vaginal, con excepción del tercio externo o inferior. Esto, por una parte favorece la penetración en el momento de las relaciones sexuales y los períodos expulsivos de los partos. También favorece todos los exámenes ginecológicos que las mujeres debemos realizar. Por otra parte, se sabe que durante la relación sexual, no existe una sensibilidad vaginal suficiente en la generalidad de las mujeres como para provocar el clímax. Los orgasmos se deben generalmente al estímulo clitoriano, del resto de los genitales externos y fundamentalmente del cerebro femenino. La aparición de una zona más inervada, con mayor sensibilidad en la vagina induce a la idea de que la estimulación específica en esa zona aumentará el placer sexual.

  • ¿Es realmente esto así?

Hace unos meses unos colegas italianos publicaron sus hallazgos en cuanto a la anatomía del punto G, a la luz de nuevas técnicas de estudio. Aún no está determinado si esta zona es, como siempre se supuso ginecológicamente, una zona de los músculos vaginales especialmente inervada con ramas de los nervios del clítoris, o sea que formaría parte del mismo de alguna manera, en sus extensiones perivaginales llamadas cruras.

Además existen estructuras nerviosas que conectan el tejido genital con la médula espinal. Sabemos que existe una conexión entre el sistema nervioso central, a través del sistema simpático y parasimpático, tanto con los órganos y tejidos pélvicos como con la médula espinal. Cada mujer puede darle una connotación erótica o no a cada parte de su cuerpo, de acuerdo a como fue educada y a lo que aprendió de sexualidad, por lo tanto no siempre estimular el punto G podría ser placentero para una mujer.

  • ¿Qué significa esto?

El cerebro, tanto femenino como masculino tiene creencias, aprendidas de la cultura dominante, respecto de lo que es erógeno. Por ejemplo, si bien los pechos femeninos siempre se han considerado muy erógenos, existen mujeres a las cuales les molesta ser tocadas por poseer extrema sensibilidad o una fobia. Las orejas, que tradicionalmente no son representadas como zonas erógenas, lo son en grado sumo. Si una mujer conoce su cuerpo y considera una zona como erógena, lo será para ella; si considera lo contrario, eso también será verdad para ella. Y lo mismo cuando hablamos de los hombres.

  • ¿Esto significa que dos mujeres pueden sentir diferente respecto de una misma zona genital?

Exactamente. Por lo tanto la existencia del punto G como elemento de placer depende de cómo la considere la portadora, no como un absoluto. No nos olvidemos de que la sexualidad es biopsicosociocultural y espiritual. Cada persona le da su propio significado de acuerdo a su formación y a su experiencia de vida. Lo que resulta muy deseable para alguien puede ser rechazado por otra persona. Y esto no necesariamente significa una disfunción sexual, simplemente una preferencia.

  • ¿Está comprobado que todas la mujeres tienen punto G?

No, así como tampoco están comprobadas muchas cosas de la anatomía humana. De la visión, de la audición, del gusto tenemos más estudios realizados, por razones obvias, pero aún faltan cosas por descubrir. En el futuro y gracias a la tecnología aplicada a la ciencia, podremos conocer mucho más de este microcosmos que es el cuerpo humano; lo que en este momento no debemos perder de vista es el concepto holístico de la sexualidad, como función armonizadora de muchos aspectos de la vida humana, fundamentalmente de la salud y de la autoestima.

  • ¿Y esto entonces no justificaría esta especie de obsesión que ha aparecido acerca del punto G?

No realmente, como dijimos antes, el concepto de placer sexual tiene tantas variantes y la sexualidad misma tantos recursos que no podemos decirle a las mujeres y a sus parejas que, porque no lo encuentran en sus cuerpos tendrán una sexualidad menos placentera que otras. Esto me parece inducir a un nuevo mito de este siglo y todavía no hemos podido deshacernos de los de siglos anteriores.

  • ¿Es verdad que la existencia de esta zona está relacionada con la llamada Eyaculación Femenina?

Se sabe que existen las glándulas parauretrales de Skene, que con los movimientos orgásmicos podrían liberar su contenido en algunas mujeres, especialmente las que tienen una arquitectura pelviana determinada y aquellas que padecen de algún grado de prolapso vaginal o vesical. Esto es lo que está demostrado por la evidencia científica. Aquí tenemos un ejemplo de lo que yo decía antes; una condición anatómica, el prolapso, que provoca un evento, el vaciamiento del contenido de las glándulas de Skene, que, de alguna manera hay quienes lo podrían considerar erótico.

LA OPINION DE LA ESPECIALISTA

Dra. Beatriz Literat
Médica Sexóloga Clínica y Ginecóloga

A MODO DE CONCLUSION

¿Hay que preocuparse por saber si se tiene o no el punto G?

Yo les diría que el placer sexual se logra cuando se sienten receptivas y bien consigo mismas, cuando pueden contar con una pareja confiable y estimulante con la que pueden compartir sentimientos que elevan a ambos, cuando disfrutan de una salud armoniosa y pueden sentir alegría por todo esto. Si aún así continúan con dudas, siempre pueden realizar una consulta sexológica.

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