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Adquirir alimentos en los carritos de la calle ¿es bueno o malo?

abril 1, 2016

Vivimos en un mundo donde se ha alargado la jornada laboral y acortado los tiempos destinados a las comidas, lo que impide volver a casa a almorzar. Es por esto que comer en la calle, (ya sea en locales de comida rápida o en restaurantes de plato servido), es una opción para la mayoría de las personas. Cuando no controlamos la cocina, los ingredientes, el cocinero y sus cuidados, es difícil detectar si realmente estamos comiendo como corresponde. En esta nota, identificaremos todos los problemas a los que nos enfrentamos cuando comemos en la vía pública y cómo hacer para combatirlos y cuidar peso y salud.

LOS PELIGROS DE LA COMIDA AL PASO

Cuando se adquieren e ingieren alimentos en la vía pública, la salud de la población se pone en riesgo principalmente si el vendedor no cumple con las ordenanzas municipales, no tiene la autorización correspondiente o si el puesto o local presentan malas condiciones de higiene.

En estos casos fácilmente podemos exponernos a grandes riesgos que hacen peligrar la salud por exponernos a determinados tipos de alimentos:

– Alimento contaminado: Es aquel alimento que contiene agentes vivos (bacterias, virus, parásitos) o sustancias químicas (plaguicidas, hormonas, metales pesados) peligrosos para la salud de los consumidores. Ejemplo de ello son: salmonella en alimentos en los que se utiliza huevo sin cocción posterior (como mayonesa casera, mousses, merengue), trichinella en carne de cerdo mal cocida, bacilo del botulismo en fiambres, alimentos en latas y conservas caseras (como morrones, berenjenas, escabeches), y brucelosis en quesos y leche sin pasteurizar.

– Alimento adulterado: Intencionalmente se le ha quitado o agregado componentes normales reemplazándolos por otros, con el fin de disminuir las deficiencias de fabricación o inclusive para realizar un fraude económico. Este es el caso de: sulfito de sodio en el chorizo fresco, grasa no láctea en dulce de leche o aditivos prohibidos en jugos o gaseosas.

– Alimento alterado: Es el tipo de alimento que por causas de índole física, química o biológica ha sufrido deterioro de sus características organolépticas (olor, color, textura, sabor). Por ejemplo: putrefacción de carne cruda o rancidez de un aceite.

– Alimento falsificado: Tiene características y apariencias de ser un alimento legítimo o aprobado, pero sin serlo. Los casos más frecuentes son gato por liebre, margarina por manteca, paleta cocida por jamón cocido.

Más riesgos a los que nos enfrentamos

Lamentablemente, los peligros de la comida en la calle no terminan ahí. Continuamente podemos enfrentarnos a más problemas respecto a la comida sin tener conocimiento de ello:

– Reutilización del aceite o grasa: exponer estas grasas (tanto de origen vegetal como animal) a altas temperaturas de manera constante y reutilizarlos para nuevas cocciones, favorece la liberación de agentes que son absorbidos por la comida, los cuales pueden generar problemas a la salud como elevar el riesgo de hipertensión así como efectos cancerígenos.  Asociado a esta reutilización se encuentra la de los empanados. Generalmente el resto de pan rallado que sobró se guarda y vuelve a usar para otra preparación, pero hay que tener presente que ese pan rallado tiene restos de huevo crudo (dado que la carne para la milanesa es pasada previamente por el), lo que puede contribuir a la generación de salmonella.

– Poca higiene: lo que puede causar parasitosis o infecciones gastrointestinales. El riesgo se incrementa cuando el vendedor prepara la comida al mismo tiempo que manipula el dinero, carga bolsones de otros alimentos o materia prima, sus uñas están sucias, fuman o se acumulan desechos cerca de los preparados.

– Agregados de grasa y sal: Para mejorar el sabor de la comida es común que se agreguen grandes cantidades de grasa y sal, los que al ser consumidos en elevadas proporciones provocan problemas de salud como obesidad e hipertensión. Acá hay que ver que no sólo es el aumento de estos ingredientes, sino el estado en que se encuentra cada uno. Muchas veces la grasa que se agrega es de los restos de los cortes o platos ya utilizados, y respecto a la sal muchas veces el paquete está abierto, expuesto al aire, insectos, partículas y bacterias constantemente.

– Aumento de porciones: Las porciones que por lo general se sirven son superiores a las que debemos ingerir o que comúnmente ingerimos en nuestras casas. Desde el mercado, esto se produce para acaparar más clientela, pero lo que se termina logrando es incrementar la ingesta de grasa, sal, aditivos, agentes químicos y patógenos dañinos para la salud.

– Comida en mal estado: La mayoría de los puestos de comida en la vía pública no cuentan con las instalaciones necesarias para conservar en buen estado los alimentos. Es común que en época de calor los mariscos, la carne, frutas y verduras se descompongan, con lo cual aumenta el riesgo de sufrir intoxicaciones o diarrea al consumirlos.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

Las personas que acostumbran comer en la calle, en puestos que no cumplen con las normas de hiegiene, tienen una alta propensión a padecer diarreas, que en el 50% de los casos son consecuencia de la deficiente higiene en la preparación de los alimentos o que éstos entren en descomposición rápidamente.

Si este tipo de comidas se transforma en un hábito, las consecuencias inmediatas pueden ser:

– Exceso de peso.

– Colesterol elevado.

– Aumento de la presión arterial.

– Diabetes.

– Enfermedades cardiovasculares.

– Infecciones gastrointestinales, como la Hepatitis, Escherichia Coli, Gastroenteritis y Fiebre tifoidea.

EL AFTER OFFICE, UN RECREO RIESGOSO

En cualquier establecimiento en el que se sirva comida o bebida rápidas de constante circulación como bares, pubs, restaurantes, discotecas, etc., se corre el riesgo de sufrir infecciones alimentarias que pueden desarrollar a largo plazo serios problemas de salud. Conozcamos donde puede presentarse estos riesgos:

– Pochoclos, nachos, picadas. Es muy común que al pedir una cerveza u otra bebida alcohólica se los acompañe con algunos de estos alimentos los cuales son muy sabrosos (e inclusive adictivos dado que hasta que no vaciamos su recipiente no paramos de comer), pero contienen muchos gérmenes y bacterias que van pasando de uno a otro. Todo se agarra con la mano, se mete en la boca, muchos chupan sus dedos, y vuelven a agarrar otros, se toma el vaso (que previamente fue tocado por los mozos) y luego de tragar volvemos a agarrar más comida. A su vez, hay que saber que ya está todo listo o separado con anticipación en la cocina y a medida que son pedidos van saliendo, por lo que se encuentran desde que abre el bar expuestos a toda clase de agentes contaminantes. También sucede que aquello que sobre, vuelve al mismo lugar para mezclarlos con los restantes.

– Papas fritas con queso fundido. A simple vista uno detecta que su mayor problema es la fritura y la reutilización de aceite, ¿no? Pero a esto hay que sumarle el queso, el cual no suele estar en la heladera esperando ser usado, sino por el contrario está fuera (muchas veces cerca de los hornos) para que se presente más blando y así agilizar su preparación al momento de ser pedido, y aquello que no se utilizó vuelve a la heladera hasta el próximo día, exponiéndolo constantemente a agentes dañinos, cortando su cadena de frío y contribuyendo a su descomposición.

– Rodajas de limón. De acuerdo con un estudio realizado se comprobó que los trozos de limón que se utilizan como adorno o potenciantes del sabor en las bebidas estaban contaminados. Esto se debe a que el lugar donde se almacenan los trozos ya cortados no siempre tiene agua potable ni se renueva diariamente, y la forma de manipularlos no es cuidada (ya que las pinzas que se utilizan no son higienizadas cada vez que se usan, sino que están apoyadas sobre un plato o inclusive dentro del recipiente, y lo que es peor, los agarran con las manos en muchas oportunidades).

– Cartas de menús. Es uno de los elementos más contaminantes y que mayor contacto con los alimentos tiene. Nadie limpia las cartas de los menús en los bares y restaurantes, y constantemente muchas personas las tocan con las manos sucias, llenas de comida, se le posan moscas y demás bichos caminan sobre ellas, por lo que se convierten en una de las superficies más expuestas.

5 CONSEJOS PARA CUANDO COMEMOS EN LA CALLE

Si uno aprende a tomar ciertos recaudos, es posible conseguir comer de manera saludable en la calle en aquellos momentos donde la elaboración en casa se ve complicada.

  1. A la hora de elegir el lugar donde comprar nuestros alimentos es importante hacer una clase de “inspección”, y lo ideal es una vez que encontramos aquel donde respetan y cumplen con las normas y cuidados, sea nuestro único o principal proveedor de nuestra comida.
  1. Identificar que usen ropa perfectamente limpia durante todo el proceso de manipulación de los alimentos (es común ver que usan un delantal de trabajo, pero el mismo no es higienizado periódicamente).
  1. Elegir aquellos alimentos que se encuentren envasados, dentro de una heladera o una vidriera de exposición. Cuanto menos exposición con el exterior tenga, mejor. Nunca elegir aquellos que están arriba de un mostrador, expuesto al aire, viento, partículas, personas que circulan cerca e insectos (las moscas frecuentan mucho los lugares de comida que no cuentan con la higiene requerida).
  1. Ver que los tachos de desecho no se encuentren cerca de la ubicación o elaboración de los platos. El estado de descomposición es muy rápido y eso dañará el alimento y posteriormente nuestra salud al ingerirlo.
  1. Si son alimentos envasados ver que indiquen su fecha de elaboración para reconocer su frescura.

LO OPINION DE LA ESPECIALISTA

Luciana Schiappacasse, nutricionista.

– Siempre elegir aquellos preparados que más se asemejen en elaboración, sabor, presentación, etc., a lo que uno mismo haría en su propia casa.

– Si este tipo de comidas se transforma en un hábito, las consecuencias inmediatas pueden ir desde exceso de peso hasta graves enfermedades, y muchas veces creyendo que lo que se come es saludable. La incidencia de estos alimentos sobre el estado de nutrición y la salud varía si ingerimos esta comida de manera continua.

– Prescindir de los alimentos fritos o hervidos ya que no se sabe cada cuánto es cambiado el aceite o de qué día es el agua en la que se hierven determinados productos. Cuantas más precauciones se tengan en cuenta, mejores serán los resultados y por ende, menos consecuencias.

  • Comer en la calle puede resultar todo un desafío y no hay que desconocer los problemas de salud que pueden originarse si no se tienen en consideración aspectos básicos de higiene y cuidados.

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