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Fechas especiales y aniversarios: ¿es obligatorio festejarlos?

abril 15, 2015

Con frecuencia los hombres olvidan festejar las fechas que son importantes para nosotras, lo que nos suele producir enojo y también cierta tristeza porque consideramos que esto ocurre por falta de interés. ¿Es realmente así? Responde nuestra columnista.

Las personas solemos ser ritualistas. Es decir, conmemoramos fechas que significan un inicio, o las efemérides de una gesta, o el final de una era.

Así como somos con la historia del género humano, las mujeres somos adalides en las tareas de respetar los cumpleaños, cumplemeses, primeras veces de un vínculo, por ejemplo de la iniciación sexual, o de cuando conocimos a nuestra pareja.

Y, lógicamente, si estamos en pareja, queremos que ella participe de nuestro entusiasmo y nos festeje como nosotras festejamos estas fechas.

Pero con sentido práctico a ultranza, la mayoría de los varones olvida el día de los enamorados, del amigo, la fecha en cuando tuvieron intimidad por primera vez.

Muchas mujeres viven este olvido como prueba de desinterés.

¿Cuáles serían las alternativas de las mujeres que sufren lo que sienten un desprecio hacia sus sentimientos?

  1. Ofenderse;
  2. Educar la memoria del olvidadizo;
  3. Disfrutar igual de su alegría solitaria.

Escenas de la vida de pareja.

Se oye una voz femenina: “¡Ya no te importa nada de mí! ¿Cómo pudiste olvidarte de mi cumpleaños?”

La opción a) es irrelevante. Él puede alegar que el clima de la oficina está cada vez más riesgoso…y que teme que lo despidan. No tuvo tiempo de salir a comprar un regalo, que quería traer por sorpresa. Hasta que finalmente se le pasó.

Ella se compadece del sufrimiento de él y tienen ganas de llorar por su decepción y por las penurias que él pasa en el trabajo.

En consecuencia prefiera el método b)

Proceda de la siguiente manera: un mes antes de su cumpleaños comience a hacer propaganda de que se acerca la fecha del mismo en voz alta. Deberá planificar cómo lo festejará, hará una lista del menú y de los invitados, agregando los detalles de la decoración. La repetición en voz alta es un método didáctico eficaz.

Repita la fórmula por partes cada uno de los días de la semana que preceden a su onomástico. En el ínterin, durante el mes anterior a la celebración, seleccione qué desearía que él le regalara y pasee con él delante de esa vidriera enunciando que tal objeto la enloquece y que haría su felicidad total y absoluta.

Si su pareja no se da por aludido y el día de su cumpleaños aparece con un ramo de flores, un osito de peluche o una tarjeta de felicitaciones, celébrelo como las Pascuas, pues usted es la afortunada representante de la sociedad de mujeres liberadas que si quieren algo se lo deben conseguir por sí mismas.

En la misma línea de desarrollo utilice la alternativa c): el disfrute de la alegría solitaria.

Una recomendación:

Recuerde que la pareja no está para darnos los gustos. Aunque no está nada mal intentar que lo hagan.

La pareja sirve fundamentalmente para vencer nuestro narcisismo femenino, para demostrarnos que las frustraciones nos fortalecen para conseguir lo que más queremos: el amor. Sin condicionantes ni fechas de vencimiento.

¿Cuál es el origen de esta obsesión por festejar ciertas fechas?

Aparte del sentido comercial que se le da en la actualidad, es una vieja historia.

Los pueblos más primitivos de la humanidad celebraban fiestas donde el espacio y el tiempo

en que se hacían se transformaban en sagrados. Celebrar al sol y a la luna, tal época del año tenía la magia que aseguraba una buena cosecha y comida para todo el pueblo. El Carnaval era la fiesta de los permisos carnales que estaban prohibidos en el resto del año. En otros pueblos, sacrificar animales a los dioses garantizaba que durante el año éstos protegieran a su gente.

Cuidadosas de los afectos y de lo inmediato, la sensibilidad femenina adhiere a los rituales. Las creencias y mitos tienen algo de cabalístico: si todo se repite igual, la felicidad no nos abandonará.

Si a él lo conquisté con la blusa azul, si la uso otra vez, lo volveré a seducir.

Por eso, contra toda noción de tiempo que transcurre y que conlleva cambios, tratamos de sujetar a las conmemoraciones para que la historia deseada se repita una y otra vez.

Las ropas y costumbres de cuando nos conocimos con la pareja, las fechas, revisten un poder mágico, porque prometen retener la felicidad.

¿Está bien anclarse en el pasado?

La memoria individual alimenta a nuestros afectos. Y conforma nuestro presente.

Pero la pareja que no vive su proceso vital acorde con el tiempo transcurrido, se apoltrona y pierde frescura.

La propuesta de la especialista

La idea que propongo es que : alcanzada cierta altura de la vida de pareja, cuando las urgencias de la vida cotidiana no nos torturan, debemos transformar cada fecha, cada día, cada minuto en sagrado, único e irreversible.

Celebremos cada instante. Porque no sabemos qué nos depara el mañana. Siempre debe ser tiempo de fiesta.

-Comamos lentamente y en paz.

-Bañémonos con alegría por tener agua, jabón y una temperatura adecuada en nuestro calefón.

-Bebamos brindando por ser un par de personas más o menos bien avenidas.

-Disfrutemos del techo que nos cobija.

-Agradezcamos al tiempo que nos dio la posibilidad de experimentar nuestra aventura vital.

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