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Flexitarianos: Una forma diferente de comer

abril 9, 2016

En una época en la que la flexibilidad es una cualidad muy valorada, aparecen justamente los “vegetarianos flexibles”, quienes no dudan en aportar a su dieta carne, en discretas raciones, a fin de disponer de todos los nutrientes para una salud más equilibrada.

Algunos expertos en nutrición aseguran que una formas de controlar el consumo de alimentos es diseñar menús que contengan un 66% de vegetales, 20% frutas y 14% carnes rojas y blancas, aunque se pone el acento en el consumo de pescado, pollo y conejo. Si bien las asociaciones que bregan por el vegetarianismo no consideran a los seguidores de esta corriente como afines su filosofía, reconocen que son consumidores de un gran porcentaje de vegetales.

El flexitariano come frutas, verduras, cereales integrales, sustitutos de la carne como es el caso del tofu o seitán (proteínas de origen vegetal) a los que puede agregar, gradualmente, huevos, lácteos y carnes. Es decir, limita su ingesta de carne pero no se la restringe como el vegetariano. Así logran equilibrar las necesidades del organismo de reducir el riesgo de colesterol y problemas cardiovasculares, sin dejar de recibir el beneficio de grasas insaturadas, fibras, antioxidantes, carbohidratos complejos, vitamina B12, hierro y calcio. Además de controlar de manera sencilla, su peso.

Ejercer este modo de vida apunta a ingerir carnes una o dos veces por semana a fin de variar el menú o en situaciones donde no hay posibilidad de una dieta tan estricta como la vegetariana. Por ejemplo, en vacaciones o salidas a restaurantes donde se accede a consumir productos o subproductos animales (por ejemplo, comida frita en grasa animal)

Las 5 razones de los alimentos clave de la Dieta Flexitariana

La autora del libro La dieta flexitariana, Dawn Jackson Blatner, comenta que a partir de estudios en la Universidad de Oxford, comprobó los beneficios de esta dieta ya que aporta ventajas iguales a la vegetariana en lo que se refiere al peso y a la salud cardiovascular. Blatner describe que existen 5 grupos fundamentales de alimentos:

1.     Frutas y hortalizas: convenientes, por el aporte de sus propiedades antioxidantes y sus vitaminas que combaten enfermedades. En un estudio publicado en 1991 por el American Journal of Clinic Nutrition, se comprobó que los participantes que comieron más frutas y verduras diariamente, consumieron hasta un 40% menos de calorías. Otro de los secretos, según esta autora, para incentivar el consumo de algunas verduras que tienen sabor amargo es remojarlas en agua azucarada o condimentarlas con bastante sal, antes de cocinarlas, tal el caso de la berenjena.

2.     Grano integral: los granos integrales como el salvado, el germen, el arroz, las pasta integrales, el centeno y el mijo resultan claves a la hora de evaluar ventajas de esta dieta. Los tres componentes naturales del grano entero contienen fibra, magnesio, vitamina E, fitosteroles o compuestos fenólicos, todos los que ayudan a prevenir enfermedades como las cardiopatías, la diabetes, la obesidad y algún tipo de cáncer como el de colon.

3.     Nuevas carnes: El sabor más marcado y particular de la carne se conoce como umami, un quinto sabor que se suma a los ya conocidos (dulce, agrio, amargo y salado). El glutamato monosódico (compuesto que se encuentra de manera natural en carnes, pescados, champiñones, tomates) responsable de ese quinto sabor, es la sustancia que estimula los receptores sensoriales de la lengua, lo que origina el particular gusto que asociamos a la carne.  Reforzar el consumo de tomates, champiñones y setas que tienen ese sabor de manera natural, recordaría y suplantaría el típico sabor de la carne.

4.     Lácteos con fermentación: Conviene elegir yogur o queso para beneficiarse del calcio y la vitamina D. Al valor nutricional de los lácteos como fuente conjunta de calcio-vitamina D,  nutrientes esenciales para el desarrollo óseo, se agrega el aporte de proteínas, vitamina A, B12, B2 y fósforo. Hay que priorizar los lácteos bajos en grasa y, en cuanto al yogur, tiene el plus de aportar  bacterias saludables.

5.     Especias y endulzantes: Usar sustitutos del azúcar refinado, tal el caso de especias  naturales como el sirope de agave (dulce jugo vegetal dulce que se extrae del agave, una especie de cactus o planta del desierto, originaria de América tropical) o el jarabe de arce (dulce fabricado a partir de la savia de arce) así como el uso de especias dulces como la canela, la vainilla y el clavo contribuyen a hacer más sana la dieta.

El secreto está en la flexibilidad

No hay un perfil estipulado de flexitariano. Lo que sí se puede hacer es un cuadro con un consumo aproximado según en qué nivel se encuentre quien lleva a cabo esta dieta, aunque no hay reglas fijas exactas. Quien lleva a cabo esta dieta, la administra de acuerdo a sus necesidades de alimentación basándose en un consumo prioritario de vegetales sobre animales.

  • Principiante: En una dieta semanal, durante dos días no come carnes en absoluto. Los 5 días restantes consumiría menos de 800 gramos, en total.
  • Avanzado: De 3 a 4 días, en la semana, no consume carnes de ningún tipo y los 3 días restantes, llega a un máximo de 600 gramos.
  • Experto: Se limita la ingesta de carnes a dos días en la semana con un tope de 300/400 gramos totales mientras que los cinco días restantes lleva a cabo una dieta vegetariana clásica.

¿Nada nuevo bajo el sol?

Algunos fans de esta corriente dicen que ser flexitariano surge de una decisión estrictamente personal basada en sostener un hábito de vida equilibrado. Muchos otros opinan que no se trata de seguir una dieta organizada con raciones exactas en el consumo de carnes sino más bien de haber entendido la importancia de frutas y verduras, y su prioridad, a la hora de elegir alimentos. Los no tan fanáticos, explican que se trata de la dieta mediterránea ampliamente difundida pero con una reducción en la ingesta de pescados y carnes, en general. O que se basa en las clásicas pirámides nutricionales, donde las carnes ocupan un lugar alejado de la importancia que representan frutas, cereales y verduras.

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