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Infecciones vaginales atípicas

marzo 5, 2015

Solemos conocer las infecciones vaginales típicas, como la Trichomoniasis, las Candidiasis  y otras que se adquieren por transmisión sexual ó por la proliferación de hongos y bacterias que son característicos del aparato genital. Sin embargo, la vagina puede adquirir contaminacione atípicas. Veamos cuales son y cómo prevenirlas.

¿Cómo se descubre la existencia de este tipo de infecciones?

En primer lugar, es muy importante el autoexamen de las secreciones vaginales. Actualmente muchas mujeres realizan su higiene íntima con un exceso de productos que se comercializan con ese fin, pero que pueden enmascarar la presencia de un flujo con características infecciosas y del olor característico que éste despide. Por eso lo recomendable es la higiene diaria  con un jabón neutro sin perfume y ropa interior que debe cambiarse, sin utilizar apósitos  de uso diario, que absorben los fluidos y no permiten la normal ventilación vaginal.

Muchas mujeres dirán que los “protectores” las hacen sentirse seguras cuando la secreción vaginal es abundante.

En realidad, estos apósitos lo que protegen es a la ropa, no a la mujer. Cuando existe un flujo abundante, con olor y/ó color que llame la atención, lo que se debe hacer es un cultivo de la secreción vaginal para diagnosticar el tipo de bacteria ú hongo y proceder a realizar un tratamiento antimicrobiano que lo elimine. No olvidemos que cuanto más se tarda en realizar este tratamiento, se corre el riesgo de cronificar la infección y  de comprometer la salud reproductiva.

¿Por qué?

Porque existen microorganismos que ascienden desde la vagina hacia el útero y las trompas, provocando inflamaciones crónicas que alteran el funcionamiento de estos órganos y comprometen la función reproductiva.

¿Cómo es un flujo normal?

Las mujeres deben poder identificar un flujo normal, que es transparente, sin olor fuerte, como clara de huevo cruda, que se espesa y se pone elástico durante el momento de la ovulación. Cualquier característica diferente de esta descripción, podría indicar una infección.

¿Cómo es un flujo infeccioso?

Un flujo infeccioso puede ser verdoso, amarillo, grisáceo, blancuzco, cremoso o más fluido, con olor fuerte, a veces a pescado. Las bacterias que lo producen pueden provenir del intestino, del tracto urinario,  del exterior ó de la misma vagina, cuando las normales defensas disminuyen y se produce una multiplicación de microorganismos que están latentes pero que  se vuelven agresivos por perderse el equilibrio ecológico vaginal.

¿Qué nombre tienen estos microorganismos?

Gardnerella, Mobiluncus, Pseudomona y muchos otros. Lo importante que debe saber una mujer es cómo detectar un flujo atípico y la necesidad de consultar a tiempo. Estas infecciones no se curan con una mayor higiene, requieren de medicamentos específicos que el/la ginecólogo/a prescribirá después de realizar el cultivo y el antibiograma del flujo vaginal.

Cómo prevenir estas infecciones

  • Realizar la higiene anal separada de la vagina.
  • Tomar mucho líquido si se sospecha una infección urinaria.
  • Realizar diariamente la higiene genital y el cambio de ropa interior, preferentemente usar bombachas con tela de algodón en la entrepierna para absorber la humedad.
  • No utilizar pantalones de jean muy ajustados durante largos períodos de tiempo.
  • Evitar el uso de protectores diarios y de productos comerciales desodorantes para la vagina.
  • Asegurarse de lavarse las manos cuidadosamente antes de tocarse la zona genital y controlar la higiene de cualquier objeto que esté en contacto con la vagina, como vibradores, etc.  y por supuesto, asegurarse de la higiene del compañero sexual, no solamente del miembro, sino de sus manos y de su boca.

Por supuesto que existen factores que escapan al cuidado permanente, como las situaciones de baja inmunidad, estrés excesivo, etc. Por eso, es útil intentar la prevención con los recursos que sí están al alcance de todas.

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