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La casa anti-alergia

febrero 17, 2015

Ácaros, polen, hongos, pelos de las mascotas, existe una larga serie de alergenos que pueden desencadenar la alergia en nuestro propio hogar. ¿Cómo defenderse de ellos? La limpieza profunda es una de las armas más efectivas.

Las causas que desencadenan los procesos alérgicos en las personas son muchas. Y nuestra casa, la que consideramos un refugio ante gérmenes y enfermedades, puede ser, sin embargo, una portadora de gran cantidad de alergenos, sustancias que sensibilizan el organismo y producen la alergia.

Entre ellos, por ejemplo, se encuentran los ácaros. Estos diminutos insectos dependen básicamente para alimentarse de las células muertas de la piel humana desprendidas en el proceso de la descamación natural. Se hallan en los colchones y en la ropa de cama (almohadas, sábanas y edredones).

También se encuentran concentraciones que pueden ser elevadas en los sofás, las alfombras, las cortinas y los muñecos de peluche.

Otros alergenos son el polvo, los hongos y el pelo de los animales domésticos. Aunque las reacciones alérgicas pueden encontrar su solución de la mano de medicamentos y vacunas, es bueno tener presente que la solución más sana es la prevención. Por eso, si consideramos que pasamos gran parte del día en nuestra casa o trabajo, es importante combatir las fuentes de estas molestias a través de una “campaña de desalergización” de los lugares en los que habitamos.

LA CASA ANTIALERGIA

Dormitorios

–     Utilizar cubiertas protectoras de colchones y almohadas. Son fundas plásticas.

–     Lavar con regularidad la ropa de cama (el lavado con agua a temperatura superior a 60º C mata los ácaros y elimina sus alergenos, mientras que el lavado con agua fría solo elimina los alergenos; el lavado en seco mata los ácaros).

–     Es preferible retirar alfombras y optar por el suelo de madera. Si esto no se puede, pasar la aspiradora todos los días.

–     Sustituir cortinas, pufs y demás mobiliario “blando” por otro nuevo y lo menos abundante posible.

–          Cambiar la almohada si es de lana, plumas o algún material semejante. Reemplazarla por otra de material sintético.

–          Utilizar un trapo humedecido en lugar de una gamuza para sacar el polvo de los muebles.

–          Barrer el piso diariamente y pasar un trapo húmedo para eliminar el polvo residual que pudiera haber quedado.

–          Tratar de mantener el cuarto con la menor cantidad de muebles o plantas, especialmente si es el cuarto de los chicos.

–          Mantener las puertas del placard cerradas, de manera que no entre el polvo.

–          Guardar los sacos y suéteres de lana en bolsas, para que con el tiempo no se deposite la pelusa en el tejido.

–          Cuando se realice la limpieza, tratar que la persona alérgica no se encuentre presente o en su defecto que utilice un barbijo para evitar el polvo.

–     Lave los juguetes de peluche: Para reducir los ácaros y sus alergenos lavarlos en agua caliente. Si se trata de un niño, sería preferible que no duerma con el juguete de peluche.

–     En el dormitorio prescinda de estanterías con libros, muñecos de peluche, así como de alfombras y cortinas.

–     Ventilar la casa lo más possible. Para reducir la humedad que propicia la proliferación de los ácaros.

Living y comedor

•    Lavar regularmente las cortinas y aspirar las alfombras.

•    Mantener el piso y los muebles limpios de restos de comidas o bebidas, cuyo olor pudiera atraer a las cucarachas. Si ya existen, tratar de eliminarlas a través de algún veneno.

•    Cuando se utilizan productos de limpieza químicos como lavandina o solventes, airear los ambientes.

•    Si hay un hogar a leño, no mantener la madera sin prender en el ambiente ya que se produce acumulación de humedad.

•    Si estos ambientes presentan manchas de humedad en las paredes, limpiar con lavandina y tratar de solucionar el motivo por el cual se ha originado, como por ejemplo una filtración.

•    Olvídese del plumero. Cada vez que lo usa sólo cambia de lugar el polvo, pero éste sigue en el ambiente. En su lugar utilice un paño húmedo.

•    Airee la habitación si alguien ha fumado en ella.

•    Limpie regularmente el filtro de la aspiradora ya que en su interior se acumula el polvo y proliferan los ácaros.

Baño

•    Abrir las ventanas luego se efectuarse un baño, para que el vapor no se concentre.

•    Si hay hongos en la unión de los azulejos, griferías o en la cortina de baño limpiar esa zona con lavandina y prestar atención ante la posibilidad de que éstos vuelvan a aparecer.

Cocina

•    Limpiar azulejos, piso y cocina, para eliminar restos de comida,  y sus olores.

•    No dejar comida fuera de la heladera durante el día o noche. Si queda afuera, mantenerla envuelta.

•    No dejar platos sucios durante la noche, ya que esto atrae a las cucarachas.

Una precaución. Cuando la persona se hospeda en una casa que ha estado cerrada mucho es importante llevar a cabo una limpieza profunda al menos 24 horas antes de la entrada en ella.

Animales domésticos

Algunos animales domésticos, tales como el gato o el perro pueden producir alergia. Dichos animales eliminan constantemente pelos y escamas, conocidas como caspa, pero también la reacción puede originarse en su saliva u orina. El mejor consejo es que los animales con pelo no convivan con la persona alérgica (las tortugas o peces, por ejemplo, no ocasionan tales inconvenientes.) Pero si ya tiene alguna de estas mascotas, recuerde:

•    Lave al perro al menos una vez por semana.

•    Mantega limpia su “cucha” o canasta.

•    Si tiene jardín, tratar de que la mascota esté fuera.

•    Si es un departamento, acostumbre al perro o gato a respetar los lugares donde los animales pueden estar (sobre todo prohiba la entrada en los dormitorios).

•    Intensifique la limpieza con la aspiradora.

El síndrome del edificio enfermo

Es común ver que los edificios de oficina modernos, son herméticamente cerrados. Esto puede generar problemas cuando no están lo suficientemente aireados. Aunque parezca contradictorio el uso de insecticidas o la utilización de productos químicos pueden provocar cuadros alérgicos, si se los utiliza en lugares donde no se renueva constantemente el aire. Lo más conveniente es abrir las ventanas, y si esto no resulta posible, es imprescindible implementar un sistema más eficiente de ventilación.

CUIDADOS ESPECIALES

  • Para alérgicos al polen

•   Conocer la polinización (época, frecuencia, lugar y cantidad) del polen al que está sensibilizado, para así poder evitar la exposición al mismo en los días y lugares de máxima concentración (en internet se puede saber el polinización de algunas ciudades en páginas como www.weather.com). La concentración atmosférica de granos de polen (considerada como reactiva o capaz de iniciar la producción de síntomas), empieza a partir de 50 granos/m3 de aire, aunque puede variar en cada paciente.

• La concentración de polen es sensiblemente menor en el interior de los edificios, disminuye en la orilla del mar y es prácticamente nula un poco lejos de la costa.

• En los días de viento o en los secos y calurosos aumenta la cantidad de polen en la atmósfera.

• El polen se libera durante el día y por la noche disminuye notablemente su concentración. Sin embargo, de madrugada se produce un ascenso importante en sus niveles (debido al efecto de la inversión térmica nocturna), por lo que deberá tener cerradas las ventanas de su habitación.

•   Cuando se está preparando una tormenta primaveral aumenta considerablemente la concentración de polen, que disminuye cuando llueve y vuelve a aumentar notablemente al desaparecer la tormenta.

•   Es conveniente evitar los parques, jardines o zonas de abundante vegetación en la época de polinización.

•   Si tiene que viajar en la época de polinización lleve siempre las ventanillas del vehículo cerradas.

• En periodo de polinización, para proteger la conjuntiva ocular, es conveniente llevar anteojos de sol. Para proteger la mucosa nasal y el árbol bronquial pueden ser útiles barbijos.

  • Pacientes alérgicos al látex

Al igual que con otros alergenos, el primer paso en el tratamiento es evitar el contacto. En este sentido es muy importante que el paciente conozca los productos que lo contienen y, también, que el propio alérgico lleve algún tipo de identificación que lo advierta.

  • En casa o en el trabajo, entre los objetos que pueden contener látex, se destacan: guantes de goma, globos, chupetes, tetinas, cintas adhesivas, elásticos de ropa, preservativos, diafragmas, gomas de borrar, mangueras, anteojos, antiparras, cortinas de baño y colchones. Hay que evitarlos y, cuando sea necesario utilizarlos optar por otros alternativos, como por ejemplo guantes de vinilo. Si tiene dudas sobre algún objeto debe comprobar el etiquetado o consultar a los fabricantes.
  • En el ambiente sanitario, el problema que se plantea es mayor ante la multitud de objetos de látex empleados. Así, ante cualquier acto médico, debe informar al médico que lo atiende para que éste emplee materiales alternativos de vinilo, silicona, neopreno, etc. Cada vez en más hospitales se pueden programar intervenciones quirúrgicas en quirófanos sin látex.
  • Respecto al consumo de ciertas frutas (kiwi, banana, palta, castaña) asociadas con la alergia al látex, en caso de síntomas previos debe evitarlas. Si no ha tenido ninguna reacción debe seguir el consejo de su alergólogo.

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