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La dieta frugívora: ¿sí o no?

noviembre 14, 2014

Nuestros especialistas nos aconsejan…

Mucho se habló de la dieta frugívora que llevaba el empresario informático Steve Jobs y se ha planteado la duda de los perjuicios que puede acarrear para la salud, el hacerla en forma estricta.

Los frugívoros consideran a las frutas como el alimento base. Pueden llegar a consumir más de 300 gramos de frutos secos (almendras, nueces, avellanas, castañas, etcétera) y hasta un kilo de fruta fresca (alrededor de 6 a 7 frutas por día).

Con esta alimentación, se pretende volver a lo que se considera la única alimentación natural (según algunos investigadores), la del hombre prehistórico, que era vegetariano pero que en ese momento no conocía el consumo de las legumbres y las verduras.

Si se hace esta dieta estrictamente en nuestra sociedad, con la manera en que vivimos (con estrés laboral y emocional) y consumiendo los alimentos que no son sacados directamente de su fuente, es muy difícil que podamos cubrir los nutrientes que necesita el organismo.

Hay que tener cuidado con los problemas intestinales como la inflamación y el meteorismo que puede traer comer muchas frutas y frutos secos si no son consumidos correctamente. Además de estar atento de las alergias a las frutas secas, sobre todo a las nueces.

Hay gran diferencia con una persona que vivía en medio de la naturaleza, que sacaba los alimentos directamente del suelo o los árboles, donde el suelo era rico en nutrientes y no estaba contaminado y lo que comemos hoy.

Ninguna forma de alimentación llevada al extremo es buena si uno no tiene el conocimiento y la conciencia suficiente como para llevar a cabo la alimentación con responsabilidad.

A la hora de decidir lo que uno quiere comer, también tiene que tener en cuenta otros factores como la parte emocional, la actividad física y el estrés que consumen mucha cantidad de nutrientes y calorías.

Muchas personas que siguen esta alimentación no responsablemente pueden tener déficit de algunos nutrientes como la vitamina B 12 (la más difícil de reemplazar), hierro y calcio.

Lo importante antes de empezar cualquier dieta es consultar un médico especialista.

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