Laxantes

junio 22, 2011
laxantes

Los riesgos del abuso y la automedicación. Son utilizados en forma regular por quienes padecen estreñimiento, sin embargo, empleados en forma prolongada y sin la supervisión de un médico, podrían provocar acostumbramiento, deshidratación, disminución del potasio e incluso riesgo cancerígeno.

Cada vez es mayor el número de personas que padecen estreñimiento, especialmente en los países occidentales, donde el abandono de una dieta sana por la comida rápida, el escaso consumo de agua, la vida sedentaria, el estrés e incluso problemas emocionales, entre otros, suelen ser las causas de desarreglos del aparato digestivo. Por otra parte, la falta de regularidad en la evacuación suele estar acompañada de molestos síntomas como dolores abdominales, acumulación de gases, cefaleas, dolores al defecar, acidez, vientre inflamado, edemas o cistitis. Por todo esto es cada vez más frecuente que quienes padecen de estreñimiento decidan automedicarse y tomar laxantes para solucionar el problema rápidamente.

Sin embargo, el uso de este tipo de fármacos es un tema muy debatido por los médicos a nivel mundial, ya que aún no se han encontrado evidencias suficientes que recomienden su empleo y, además, su consumo desmedido puede provocar acostumbramiento, entre otras consecuencias para la salud.

¿Qué es el estreñimiento?

El estreñimiento o constipación se define como la dificultad de defecación en más del 25% de las ocasiones y/o con una frecuencia inferior a tres deposiciones a la semana, asociada a veces con calambres abdominales y flatulencia, que siguen a la expulsión defectuosa de las heces, generalmente de consistencia dura. A medida que los alimentos ya digeridos siguen su camino a través del interior del colon, se va produciendo la absorción de agua y, como resultado final, se acaban formando las heces. Las contracciones musculares se encargan de empujar el material de desecho hacia el recto. Cuando las heces llegan a esta estación final antes de ser expulsadas ya son sólidas, porque la mayor parte del agua ha sido absorbida.

Causas de la enfermedad

El estreñimiento se da cuando el colon absorbe demasiada agua o las contracciones musculares están ralentizadas, haciendo que el movimiento de los desechos sea demasiado lento. Como resultado, las heces se vuelven duras y secas, con lo que cuesta mucho más esfuerzo desalojarlas. Según los especialistas, entre las múltiples causas de estreñimiento se destacan :

-         La escasa ingesta de fibra y líquido.

-         La vida sedentaria.

-         Los cambios en el medio ambiente.

-         Situaciones especificas como viajes, embarazos, estrés, traumas emocionales pueden provocarlo o empeorarlo

-         Igualmente el consumo de ciertos medicamentos como analgésicos, antidepresivos, tranquilizantes, antihipertensivos, diuréticos, suplementos de hierro, antiácidos con base de calcio y aluminio.

Por otra parte, causas más serias de constipación incluyen crecimientos o áreas de estrechez en el intestino grueso, “por lo cual, si los síntomas  persiste más de dos semanas, es necesario recurrir a un médico que indique un tratamiento adecuado de acuerdo a cada caso, pero bajo ninguna circunstancia se deben administrar laxantes sin consulta previa, ya que tienen indicaciones precisas y algunos de ellos pueden tener efectos secundarios importantes”, advierten la médica cirujana Valeria Vivian y la nutricionista Susana Aranda.

Cambio de hábitos

De acuerdo a la opinión de los expertos en salud, en la mayoría de los casos, la constipación puede tratarse cambiando los hábitos y, especialmente, la alimentación. “Se recomienda consumir alimentos que estimulen el movimiento intestinal, como leche entera, yogurt entero, vegetales de hoja crudos (hinojo, apio, espinaca, acelga, berro), zanahorias, remolachas y choclo, frutas como ananá, naranja, pomelo, kiwi, mandarina, ciruela, uvas, frutillas e higos, y también es fundamental ingerir cereales como trigo integral, avena y salvado puro de trigo”, explica la nutricionista Roxana Wagmaister. Agrega que sólo se debe recurrir a un laxante cuando las medidas higiénico dietéticas no han funcionado, pero siempre bajo la supervisión de un profesional, ya que el autodiagnóstico y la automedicación pueden generar un tratamiento incorrecto y aumentar las consecuencias negativas para la salud.

Uso justificado

“Los laxantes son aconsejables cuando realmente existe un problema de constipación crónica – que se estima que lo padece el 15 por ciento de la población -, o bien ante situaciones especiales que justifican su uso, como embarazos, postoperatorios o ante la presencia de patología anorectal, entre otras”, asegura el gastroenterólogo Julio Argonz.

Añade que “administrados de acuerdo a indicaciones específicas y en forma racional, estos fármacos son efectivos y seguros. La mayoría de las sustancias utilizadas como laxantes son mezclas complejas compuestas por elementos solubles e insolubles que en distintas proporciones retienen agua o actúan por irritación mecánica”.

¿Efectivos o peligrosos?

Aunque no se dispone de estudios toxicológicos específicos, existen casos específicos para comprobar el uso de laxantes:

-         Algunas pruebas indican que, administrados en forma intensiva, los senósidos, el bisacodilo y el picosulfato de sodio, tres reconocidos laxantes, resultan tóxicos en ratas y ratones recién en dosis muy superiores a las administradas comúnmente por vía oral (más de 2 g/kg).

-         Sólo se disponen estudios toxicológicos de largo plazo para los senósidos, que no demostraron efectos adversos luego de 6 meses de administración.

-         En determinados estudios se evaluó el riesgo para la reproducción en relación con el empleo de bisacodilo, picosulfato de sodio, senósidos y fenolftaleína.

-         A excepción de este último, para el cual se describió cierto riesgo mutagénico, los restantes no mostraron contraindicación.

-         Asimismo, hay cierta sospecha de genotoxicidad y riesgo cancerígeno con algunos antranoides, pero no se cuenta con pruebas confirmatorias.

-         En diversos estudios epidemiológicos se ha postulado la hipótesis del riesgo de cáncer de colon asociado con la constipación y el empleo de laxantes.

Los de uso oral

Según el doctor Argonz, “la automedicación se observa generalmente con respecto a los llamados laxantes orales – estimulantes, conocidos también como laxantes de contacto, los cuales incrementan el movimiento intestinal aumentando las contracciones de su pared y generando el reflejo evacuatorio”.

De acuerdo al especialista, el abuso de estos medicamentos se observa en pacientes estreñidos pero también, y cada vez con mayor frecuencia, “en mujeres jóvenes con la idea de perder peso y en personas con serios desórdenes de alimentación o con alteraciones psíquicas. Hay que tener en cuenta los riesgos de conductas abusivas, como son los trastornos hidroelectrolíticos (hipokalemia o disminución del potasio sanguíneo), alteraciones del ritmo cardíaco o trastornos en la función renal”.

Otro riesgo es la dependencia a cada vez mayores dosis del mismo a fin de generar efecto, así como una disminución en la fuerza evacuatoria colónica por alteración en su anatomía.

Consecuencias desagradables

-         El gastroenterólogo Luis Soifer, si bien explica que no todos los laxantes son iguales, coincide en que su empleo prolongado “puede producir deshidratación y perdida en materia fecal de electrolitos (sodio, cloro, potasio y magnesio), que son muy importantes para la regulación del funcionamiento de todo el organismo.

-         Además, se pueden agravar los síntomas digestivos molestos, especialmente el dolor en pacientes con intestino irritable, e incrementar las contracciones intestinales, por lo que están contraindicados en sujetos con enfermedad diverticular.

-         Otra consecuencia es el acostumbramiento, es decir que llega un momento en que dejan de ser efectivos y la constipación se agrava cada vez más.

-         Muchas personas toman laxantes por que presuponen que los dejan limpios por dentro, pero desconocen las consecuencias del uso prolongado de los mismos”, advierte.

Cómo lograr un ritmo intestinal normal

La médica cirujana Valeria Vivian y la nutricionista Susana Aranda dan las claves para evitar el estreñimiento sin recurrir al uso de laxantes:

-         Educar el intestino a un ritmo cotidiano, preferentemente a la misma hora, para evacuar.

-         Comer eligiendo platos ricos en fibras y vegetales con alto porcentaje de cáscaras, como por ejemplo frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

-         Comer despacio, masticando bien y salivando cada bocado de alimento.

-         Adoptar el hábito de beber abundante líquido (sin gas) durante el día (aproximadamente dos litros).

-         Beber por la mañana (en ayunas) y antes de cada comida un vaso de agua natural.

-         Evitar el excesivo consumo de productos refinados, pastas y tóxicos como el alcohol y el tabaco.

-         Realizar ejercicios físicos tales como caminatas, paseos en bicicleta y abdominales que fortalezcan los músculos.

-         Evitar el sedentarismo. Reducir el uso del automóvil y el hábito de zambullirse en un sillón de living.

-         No reprimir el deseo defecatorio. No ir al baño a las apuradas, ni reprimir el estímulo “por que no hay tiempo”.

-         Evitar el consumo de laxantes, ya que producen acostumbramiento.

-         Adoptar en el baño una posición adecuada que permita evacuar al intestino con facilidad.

-         Dado que es imposible evitarlos totalmente, limitar la ansiedad y el estrés (autocontrol).