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Los animales, buenos compañeros para los niños

abril 28, 2016

La presencia de un animal en la casa suele agregar a  todos los miembros de la familia. Sin embargo, cuidar de ellos es cosa seria. Desde la alimentación hasta la disposición de un espacio físico adecuado, pasando por la necesidad de que haya una persona a cargo, optar por “agrandar la familia” es toda una aventura.

“Mamá, mamá, compranos un perro. Esa es la única frase que escuché durante meses hasta que finalmente me decidí. Justo uno de mi cuñada había tenido cría así que entre los cachorritos seleccionamos especialmente al que sería nuestro. La  verdad es que no me pude negar: con la casa grande y teniendo yo tiempo para ocupare dado que en ese momento no trabajaba tanto, sumar a Lolo parecía una decisión inevitable. Por suerte mi marido estuvo de acuerdo y ahora entre todos nos turnamos para sacarlo, jugarle y darle de comer”, esta es tal vez la historia clásica sobre como un perro suele llegar a la vida de una familia. Quién la cuenta es Anabela, mamá de Fede (11) y Luchi (7), orgullosos dueños de un Labrador color chocolate.

Los perros de raza tranquila son una buena opción para las casas con chicos

Si bien los aspectos considerados por Anabela: las ganas, el contar con espacio físico y la disponibilidad de tiempo para jugar y hacerse cargo del perro, son importantes, los especialistas también hacen hincapié en que al momento de decidir la incorporación de un animal a la familia es importante considerar el gasto (veterinario, vacunas, baños y alimentación); sino también que esa especie y raza sea apta para la convivencia con chicos.

Asimismo, también es importante caer en el error de adquirir un perro, por ejemplo, pensando sólo en el animal como una herramienta “de guardia” o seguridad. Desde este punto de vista, es recomendable que el animal reciba instrucción y pueda responder a órdenes básicas, pero también disponga de tiempo para los mimos, el descanso y la recreación.

Aliados para la zooterapia

Cuando un niño con problemas de desarrollo o motrices comienza a jugar a la pelota con un perro, una vez que deja que el animal se le acerque y se dispone a disfrutar de sus caricias y demostraciones de afecto, el animal se siente gratificado y devuelve la atención disponiéndose a jugar con su compañero durante un tiempo prolongado.

Es por eso que la primera de las ventajas que la zooterapia o terapia con animales tiene es la asociación y el vínculo que se genera entre la persona afectada por algún tipo de trastorno y su amigo animal, que muchas veces logra lo que la terapia convencional no pudo hacer, que es romper un esquema fijo de comportamiento cerrado, muy característico por ejemplo de las personas con problemas de autismo.

“Al trabajar de esta forma, lo primero que se hace es analizar el patrón de comportamiento del chico y en base a eso se diseña un modelo psicoeducativo. Si el niño se contactó desde el principio con el animal, se hace foto en esa interacción; de lo contrario, se comienza a trabajar con el terapeuta. Lo que antes tardaba dos años, ahora, a través de los animales, se puede hacer aproximadamente en uno y medio. En ese tiempo los chicos mejoran en cuanto a la interacción y comunicación con el otro y, por ende, en cuanto a la socialización”, sentenció la licenciada Amelia Lorena, psicóloga quién se desempeña como coordinadora del equipo de zooterapia del Hospital de Niños Pedro Elizalde.

Algunos puntos a tener en cuenta:

Con el objetivo de que quiénes desean tener una mascota tomen la decisión correcta, la American Veterinary Medical Association brinda algunos consejos, entre los que se destacan:

  • Evalúe cuidadosamente las rutinas de la familia tales como el trabajo, la escuela, las actividades sociales y los viajes para elegir la mascota y la raza que mejor se adapte a su hogar y vecindario.
  • Conozca cómo interactuar de manera apropiada con su mascota. Para esto es fundamental informarse sobre los atributos y el temperamento del animal.
  • Controle la higiene, sobre todo cuando son los más chicos los que interactúan con el perro, el gato, el pajarito, los peces, la tortuga o el conejo.
  • Para la compra, elija lugares autorizados y de reputación.

Fuente: PRO-SALUD

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