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Mal aliento: las 12 causas y soluciones

junio 8, 2015

1 Lengua blanca.

2 Encías inflamadas.

3 Amígdalas con sarro.

4 Periodontitis.

5 Filtración de coronas o reparaciones dentarias.

6 Diabetes.

7 Rinitis o sinusitis.

8 Problemas renales.

9 Problemas estomacales.

10 Divertículos del esófago.

11 Estrés.

12 Exceso de entrenamiento.

Todos podemos sufrir de este problema ya que hay causas temporarias y otras crónicas. Si bien la gran mayoría de las razones derivan de temas vinculados a la boca, también pueden estar alertando sobre enfermedades relacionadas con otras áreas del cuerpo. Un control periódico con el odontólogo, y una buena higiene de los dientes y la lengua pueden prevenirlo y mejorar nuestra calidad de vida.

El mal aliento es una de las causas más frecuentes de aislamiento, de dificultad para entablar relaciones, de conservar una pareja e incluso, es un obstáculo para ascender en el trabajo.

La halitosis, tal su nombre médico, tiene su origen en la mayoría de los casos en la boca pero no en la falta de higiene sino en una patología vinculada a bacterias causantes del mal olor. Pero también puede ser el síntoma de otras enfermedades que es preciso conocer y tratar. Cuando se descubre su origen, este problema y sus desagradables consecuencias se pueden controlar fácilmente.

La halitosis temporaria puede estar provocada por la fiebre, dormir durante más de media hora, los fármacos, la quimioterapia, el cigarrillo, el alcohol, la falta de ingesta de alimentos por un período largo de tiempo, no tomar mucho líquido en el día. Las causas son tan variadas que esto explica que todas las personas la padezcan en algún momento del día.

Si bien es cierto que la halitosis ocasional nos puede ocurrir a todos por diferentes motivos, lo que la hace seria es la cronicidad ya que revela diferentes orígenes vinculados a problemas de salud. Conocerlos para prevenirlos es la mejor solución para un problema habitual pero vergonzante.

LAS 12 CAUSAS DEL MAL ALIENTO

1 Lengua blanca. Algunas personas tienen muchas papilas linguales o son muy largas y retienen una capa de sarro lingual. Esta placa bacteriana se calcifica con restos de alimentos y de pasta dental, hasta generar el mal olor, porque impide el paso del oxígeno en forma permanente.

2 Encías inflamadas. La placa bacteriana que inflama y hace sangrar las encías, produce gingivitis y es responsable del mal aliento.

3 Amígdalas con sarro. La capa blanca de la lengua migra y se aloja en las amígdalas donde produce el mal olor.

4 Periodontitis. Se produce por la destrucción de los tejidos de soporte del diente. Muchas veces esto resulta del desprendimiento de la capa blanca de la lengua.

5 Filtración de coronas o reparaciones dentarias. Las reparaciones dentarias aunque estén bien colocadas y cementadas, por el tiempo transcurrido desde su aplicación o por la falta de un aseo bucal adecuado, pueden producir que la encía se inflame o emigre hacia abajo desnudando parte de raíz y provoque mal aliento.

6 Diabetes. Si el aliento adquiere un olor similar al de las manzanas podridas puede ser consecuencia de que el metabolismo de la glucosa funciona mal. Es decir, que la persona padece una diabetes. La halitosis, en este caso, se acompaña de otros síntomas como pérdida de peso o sed constante.

7 Rinistis o sinusitis. Una gripe, un resfriado mal curado, una alergia crónica, pueden generar una sinusitis. Además de dolor de cabeza, congestión nasal, y secreción nasal otro de los síntomas de la sinusitis es el mal sabor de boca y el mal aliento.

8 Problemas renales. Los pacientes con insuficiencia renal pueden tener un aliento con olor parecido al del amoníaco o el pescado. Otras manifestaciones de la enfermedad renal son la hipertensión, picor generalizado, náuseas, entre otros.

9 Problemas estomacales. Lesiones gástricas ulceradas de gran tamaño o las gastroenteritis y el reflujo gastroesofágico son causas muy frecuentes de halitosis.

10 Divertículos del esófago. El divertículo de Zenker representa el 60 a 65% de todos los divertículos esofágicos. El diagnóstico se corrobora con un esofagograma y una esofagoscopia. Uno de los tratamientos puede ser la extracción de los divertículos pero actualmente se usan técnicas endoscópicas no quirúrgicas.

11 Estrés. Es una de las causas de la halitosis ya que los nervios hacen que la boca se deshidrate. La lengua y el mal aliento ocasional se producen por la falta de oxígeno temporal en la boca. Una vez que la persona recupera la estabilidad emocional y física, la situación se normaliza.

12 Exceso de entrenamiento. Se conoce como halitosis del deportista, al hacer deporte el cuerpo sabe que no come ni habla, disminuye la cantidad de saliva y oxígeno y aumentan las bacterias anaeróbicas que liberan gases.

Todos podemos padecerlo

Muchas veces al despertar sentimos amargor en la boca o nos hacen notar que tenemos mal aliento. Esto ocurre porque al dormir adquirimos la posición horizontal. Al adoptarla, el cuerpo sabe que no nos alimentaremos y que no hablaremos, por lo tanto las glándulas salivales empiezan a segregar muy poca saliva, ya que no la necesita (el organismo administra bien sus recursos cuando está sano).

Al disminuir a su máxima expresión la cantidad de saliva, baja simultáneamente la cantidad de oxígeno (la saliva contiene oxígeno porque posee agua). Siempre que bajan los niveles de oxígeno en la boca se produce sequedad y sube la cantidad de bacterias anaeróbicas (BA), responsables de liberar gases conocidos como Compuestos Volátiles Sulfurosos (CVS).

Las BA liberan a dichos gases cuando hay poco oxígeno (o cuando se alimentan de proteínas). Los CVS son gases muy livianos que son reconocidos por el interlocutor por medio de su olfato.

Cuando volvemos a la posición vertical, luego de despertar el cerebro reconoce que pronto va a alimentarse y/o hablar por lo que comienza a prepararse para ello y comienza a activar las glándulas salivales a través de las hormonas. Por ello, a los 30 minutos la persona ya no tiene halitosis (siempre que no sea crónica), porque ha ocurrido una segunda reacción química: el aumento de saliva oxida a las BA y de inmediato se esfuma el mal aliento. Aún cuando la persona no haya comido ni se haya cepillado los dientes, esta reacción ocurre igual y el olor se va luego de ese tiempo promedio.

Las causas más comunes

Sin embargo, hay razones que pueden provocar la cronicidad de este problema. El 90% de los casos se originan en la boca, y de este porcentaje, la mayoría ocurre porque se tiene la lengua blanca, que se advierte en su parte superior. Según su microanatomía –si es más vellosa o papilosa- atrapa la placa de las BA, a la que se puede sumar el sarro amigdalino, que se alimentan de la materia blanca y liberan gases CVS.

Este material inflama a las encías y también reabsorbe el hueso que sostiene a los dientes, por eso quien presente estos síntomas debe realizarse una limpieza dental y una limpieza lingual profesional cada 3 meses, mientras que uno con lengua rosa se debe realizar una limpieza dental profesional cada 6 meses impidiendo la pérdida de hueso y por ende la pérdida de dientes de manera prematura.

Cómo saber si se tiene mal aliento

Muchas personas suponen que su boca huele mal porque sienten cierto amargor pero lo cierto es que no existe un autotest para saberlo con seguridad. Además, el olfato puede tener sus receptores saturados y no lo sentimos, ya que se produce un proceso biológico normal, llamado aclimatación. En ocasiones, los seres queridos no nos lo advierten por pudor. Pero si al aproximarnos, las personas retroceden o después de cepillarnos los dientes y pasar el hilo dental experimentamos un sabor desagradable, es momento de consultar al odontólogo para que nos oriente.

En la actualidad, es posible medir científica y objetivamente los olores que salen de la cavidad oral. Se emplean aparatos de medición adecuados a fin de registrar la concentración de moléculas sulfurosas. Técnicamente el límite entre un aliento fresco o malo está a más o menos 75 partes por billón (ppb).

La medición cuantitativa de los compuestos sulfúricos volátiles se puede realizar mediante un monitor de sulfuros portátil llamado halimeter. Es un monitor que se estabiliza en cero con respecto al aire ambiental para realizar cada medición. Un tubo de teflón va conectado a un dispositivo flexible unido a la entrada de aire del monitor. El dispositivo flexible se inserta tres centímetros dentro de la boca, el paciente cierra los labios y el monitor toma una muestra de su aliento.

El halimeter permite evaluar la eficacia y el progreso del tratamiento y consume poco tiempo en cada medición. Es el instrumento estandarizado reconocido internacionalmente para medir el mal aliento. El profesional averiguará las causas de este problema y lo diagnosticará. El paso siguiente es tratarlo, o bien derivar el paciente al especialista que corresponda.

Diagnóstico y tratamiento

El odontólogo es quien debe determinar si es necesario hacer algún examen en busca de anticuerpos para la bacteria helicobacter pylori, factor de alto riesgo para contraer cáncer de lengua, esófago o estómago.

El experto en halitosis realiza el diagnóstico en general pero siempre trabaja con un equipo multidisciplinario, porque el tratamiento muchas veces necesita de otras áreas.

  • La limpieza lingual es tarea del odontólogo.
  • Las amígdalas, que también pueden producir sarro amigdalino, se higienizan con un láser especial que usan los otorrinolaringólogos.
  • El mismo sarro de la lengua se deposita en los dientes e inflama las encías.
  • Cada tres meses es recomendable una limpieza profunda con ozono y la halitosis desaparece.
  • También se le da un limpiador especial al paciente para usar en su casa, pero no debe cepillar la lengua.

Causas ocasionales

Todas estas causas relacionadas con una situación se vinculan a la sequedad bucal.
-Por las mañanas puede ocurrir que se produzca mal aliento. Esto ocurre porque al mantener la boca cerrada durante horas, hay poco oxígeno en ella.

-Los deportistas que están entrenando sufren del efecto de la boca seca.

-Se produce halitosis cuando estamos muy cansados, nerviosos, o nos hemos asustado.

-No comer durante muchas horas seca la boca.

-Los alimentos sulfurosos como ajo, cebolla, puerro, etcétera, también son responsables de este problema en forma pasajera.

-Halitosis farmacológica: hay medicamentos que como efecto secundario disminuyen la cantidad de saliva o sea sequedad bucal (xerostomia). Por ejemplo: algunos antidepresivos, ansiolíticos, antihipertensivos, etcétera.

El agua ayuda

El agua tiene oxígeno y es fundamental para el equilibrio mineral e hídrico tomar 2 litros de agua por día, pero su efecto es fugaz sobre la lengua porque su consistencia líquida es muy fluida y pasa por nuestra boca muy rápido. De este modo, no llegan a oxidar a las BA a diferencia de la saliva que es más espesa y permite que el oxígeno que contiene, las oxide eficazmente. Ayuda, pero no hace que desaparezca el mal aliento.

La higiene adecuada de dientes y lengua.

  1. Limpiar las superficies externas de los dientes superiores e inferiores con movimientos verticales. Para ello, hay que inclinar el cepillo unos 45° contra el borde de la encía y deslizarlo desde ese borde hacia delante, con una ligera presión.
  2. Limpiar las superficies internas de los dientes superiores e inferiores con los mismos movimientos e inclinación del cepillo que en el paso anterior. Esta es la limpieza que más suele descuidarse, por lo que tiene mayor importancia.
  3. Cepillar las superficies de masticación de cada diente con movimientos cortos hacia atrás.
  4. Frotar las muelas con movimientos circulares para despegar de los pliegues cualquier resto de alimento y bacteria. Hay que limpiar tanto la superficie con la que se mastica, como la cara interna y externa.
  5. Emplear hilo dental para eliminar cualquier resto que quede entre los dientes, donde no llega el cepillo. Hay que cortar un trozo de hilo, enrollar los extremos en los dedos medios e introducirlo tensado en el espacio interdental. Se deben seguir las curvas de los dientes y deslizar la seda suavemente hacia arriba y hacia abajo hasta llegar a la encía, con cuidado para no dañarla.
  6. Pasar el cepillo suavemente por la lengua ayuda a eliminar bacterias y mantener un aliento más fresco.
  7. El enjuague con elixires refuerza la limpieza.

El kit básico de higiene

Hilo dental. Remueve los restos de comida que quedan entre los dientes y la encía, y se descomponen produciendo mal olor. Se emplea antes de cepillar. Si sale a menudo con sangre o restos marrones, consulte al odontólogo ya que puede tratarse de una gingivitis o periodontitis.

Cepillo y pasta dental. La cantidad necesaria de dentífrico es un poroto de arveja, el cepillo se coloca a 45 grados de la encía y se cepilla después de cada comida, en particular después de la cena y antes de dormir ya que es cuando baja la producción de saliva.

Enjuagues. Se pueden usar enjuagues sin alcohol para ayudar a combatir los gérmenes que causan el mal aliento y la placa bacteriana, y así proteger las encías. Los antisépticos con zinc y clorexhidina han demostrado ser altamente eficaces en el control de la halitosis. Pueden usarlo los niños a partir de los 6 años y es conveniente utilizarlo por la mañana y la noche.

Limpiador de lengua. La limpieza de la lengua es fundamental para reducir el mal olor bucal. En los supermercados se encuentran limpiadores que previenen el mal aliento, incluso la parte posterior del cepillo dental común está preparado para esto. Pero no tratan la halitosis ya instalada porque no están diseñados para curar. Los limpiadores especiales que el experto provee al paciente son complementarios de la limpieza periódica que se debe realizar en el consultorio. Estos aparatos están adaptados a la topografía de la lengua y en particular al surco medio lingual. En la actualidad se encuentra en estudio un limpiador de lengua eléctrico.

Cómo limpiarse la lengua

El limpiador de lengua consta de dos caras, una de perfil ondulado, especial para adaptarse a la depresión central de la lengua, y otra de perfil liso, diseñada para limpiar los laterales.

-Limpiar la parte central de la lengua, utilizando la cara del limpiador que presenta un saliente.

– Sujetar el limpiador lingual por el mango de modo que el saliente quede en la parte inferior.

– Sacar la lengua e introducir el limpiador lingual en la boca intentando alcanzar la parte más lejana de la lengua.

– Arrastrar el limpiador por el centro de la lengua hacia la parte delantera de la boca.

-Enjuagar el limpiador con agua.

-Limpiar los laterales de la lengua utilizando la cara lisa de limpiador. Enjuagar el limpiador después de cada pasada.

-Enjuagarse con abundante agua al finalizar.

A tener en cuenta

  • No cepillarse la lengua, pues las bacterias se incrustan más profundamente y dificultan su eliminación. Además puede provocar lastimaduras severas. La limpieza se realiza con un limpia lenguas liso de acero quirúrgico.
  • Jamás usar agua oxigenada pues lesiona las bacterias buenas, y a las que causan el mal olor no les hace nada.
  • No utilizar enjuagues bucales que contengan alcohol en su fórmula.

La opinión de la especialista

Doctora Liza Marigo Klein (M.N 26991). Experta en halitosis. Miembro de ADA (American Dental Association). Post grado en Microbiología Oral en The University of Oklahoma.

-¿Cuáles son las razones más frecuentes de la halitosis?

-El primer lugar lo ocupa la lengua blanca, es decir una lengua de tipología retentiva, con papilas linguales extra largas o múltiples o una lengua surcada, llamada lengua geográfica. Este tipo de “lengua saburral” retiene sarro que genera bacterias anaeróbicas, éstas liberan gases luego de alimentarse de las proteínas del sarro. Los gases son llamados compuestos volátiles sulfurosos, y es el aroma que llega al olfato del interlocutor.

El segundo lugar lo ocupa las encías inflamadas, el mismo sarro atrapado en lengua se adhiere sobre los dientes e inflama a las encías. Esto es sangre estancada que se descompone y libera olor.

El tercer lugar lo ocupan las amígdalas llenas de sarro, llamados tonsilolitos o caseum, no es más que el sarro nuevamente retenido sobre la lengua que se cae para atrás y se introduce en las amígdalas.

Como se puede advertir, las demás causas se desprenden de la primera.

-¿A quién recurrir cuando tenemos halitosis?

-Debemos ir al odontólogo experto en halitosis. Hay muy pocos en el mundo, este tiene las herramientas necesarias para diagnosticar si la causa está ubicada dentro de la boca o fuera de ella, en otro lugar del organismo. En este caso mandará a hacer los estudios respectivos y derivará a quien corresponde.

-¿Son útiles los limpiadores de lengua de los cepillos de dientes?

-Sí, siempre y cuando la lengua sea de color rosado. Si es una lengua blanca, es prácticamente lo peor que podemos hacer ya que empujamos más las bacterias anaeróbicas hacia dentro de las papilas linguales y además contaminamos el cepillo llevando las bacterias a los dientes y encías. Así las diseminamos.

-¿Qué tratamiento médico es el más efectivo cuando se tratan de bacterias en la lengua?

-El tratamiento de elección es una limpieza lingual profunda profesional cada tres meses, un limpia lenguas de uso ambulatorio y a diario. Se usa Ozonoterapia descargado en el bolsillo que forman las encías, limpieza dental y de raíces dentales profundas cada tres meses y según el cultivo salival y de la halimetría (se aplica un aparato que mide los gases liberados por las bacterias) se le prescribirán colutorios, pastas dentales, geles linguales y sprays orales con clorito de sodio y ozono líquido y estabilizado.

-¿Se puede hacer algo en la casa para mantener la limpieza de la lengua?

-Sí, limpieza lingual diariamente luego de cada comida durante 10 segundos. Con un dispositivo liso.

-¿Hay que controlar periódicamente la limpieza de la lengua así como cuidamos los dientes?

-Si, luego de cada ingesta deberíamos higienizar tanto los dientes como la lengua, lo ideal es incorporar el limpia lenguas a los dispositivos de higiene oral además del hilo dental.

-¿Son efectivos los enjuagues bucales?

-Si, siempre y cuando no contengan alcohol. Las últimas versiones de los enjuagues bucales resaltan en las publicidades y en los rótulos que no tienen alcohol ya que éste produce una sensación muy fuerte de frescura los primeros 3 minutos pero en definitiva causan más perjuicios que beneficios, promueven la deshidratación de las mucosas orales y hasta pueden producir úlceras.

Los enjuagues de venta libre que NO contienen alcohol son efectivos como anticaries pero nada hacen respecto a la halitosis ya que no contiene oxígeno dentro de sus fórmulas por lo tanto no inhiben el crecimiento bacteriano en ninguna de sus etapas.

LO MAS IMPORTANTE

-Mantener una muy buena higiene de la cavidad bucal.

– Limpiar la superficie lingual periódicamente.

– Usar hilo dental.

– Beber agua regularmente.

– Seguir una dieta balanceada y disminuir o evitar los alimentos que causan mal aliento.

– Comer pequeñas comidas cada 3 o 4 horas.

– Evitar el ayuno.

– Evitar el alcohol.

– Evitar el tabaco.

– Visitar periódicamente al odontólogo.

– Consultar con el médico clínico si las causas no son bucales.

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