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Medicina naturista para recuperar la salud física y emocional

agosto 3, 2012

La medicina naturista requiere una toma de conciencia hacia el cuerpo, la vida y el planeta. Está al alcance de todos, y nos permite tener participación activa en nuestra salud. ¿Cómo podemos curarnos y vivir en forma plena a través de la alimentación natural? Aquí, todo lo que debemos conocer acerca de este sistema médico que usa al alimento como medicina. Además, una guía con recetas curativas para mejorar la salud y calidad de vida.

La medicina naturista ha comprobado las propiedades curativas que poseen innumerables alimentos como las frutas y las verduras; y gracias a ello, hoy podemos prevenir y aliviar ciertos malestares o enfermedades. De esta forma, se considera que hay una tendencia en el organismo a conservar su salud, o recobrarla cuando la haya perdido. Y todo esto puede darse a partir de una buena alimentación.

Para Marta Costas, directora de Asesoría Nutricional, sin dudas los alimentos tienen influencia tanto sobre nuestros pensamientos como emociones. Y a partir de aquí, según lo que comamos, estaremos más vitales o deprimidos, y nuestros pensamientos serán positivos o negativos.

En esta nota, le presentamos los beneficios de un sistema médico que considera que a través de una alimentación sana, se le puede devolver al individuo el equilibro entre los planos físico, mental, emocional, social y con la naturaleza.

Marta Costas, Asesora Nutricional, directora de Asesoría Nutricional.

¿Por qué decimos que se puede curar con alimentos?

Hipócrates, fundador de la medicina naturista, decía “Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea el alimento”. Las enfermedades o malestares, tienen que motivarnos a producir ciertos cambios, por ejemplo, en la alimentación. A partir de la ingestión del alimento tienen lugar procesos metabólicos de digestión, absorción y asimilación, que hacen que una serie de nutrientes pasen a formar parte de nuestra sangre. De esta forma, la sangre lleva la sustancia nutricia y el oxigeno a cada célula. De la calidad de nuestra sangre depende la salud de todas las células que forman nuestro cuerpo. Por lo tanto, si queremos tener buena salud debemos comer alimentos que provean los nutrientes necesarios a nuestro organismo.

¿Qué es lo que usted recomienda para lograr esto?

Tenemos que buscar modificar ciertos hábitos alimenticios, producir desintoxicaciones, y promover un estado de mayor equilibrio en nuestra salud. Una alimentación equilibrada es uno de los factores que tornará la vida más equilibrada.

¿Qué sería una desintoxicación y con qué alimentos se puede realizar?

La desintoxicación tiene por objetivo purificar el organismo de las toxinas. Por eso, es importante realizar paulatinos cambios de alimentación, sustituyendo aquellos alimentos procesados, que incluyen aditivos químicos y pesticidas, por el consumo de otros que favorecen la desintoxicación. Algunos de ellos son:

  • Cebollas: Eliminan toxinas de la carne.
  • Zanahorias: Eliminan toxinas del cerdo.
  • Rabanitos o rábanos: Eliminan toxinas del pescado.
  • Champiñones: Eliminan toxinas de huevos y aves.
  • Lechuga: Elimina toxinas del queso.
  • Uva: Es desintoxicante por su contenido de tanino.
  • Cítricos: Es desintoxicante por su contenido en vitamina C.

¿Qué alimentos pueden enfermarnos? ¿Qué enfermedades causan?

  • El azúcar blanco -la sacarosa-: Contribuye a las alergias, la artritis, y las fluctuaciones hormonales anormales en hombres y mujeres. Acelera la aparición de diabetes en los adultos y es la causante más común de fatiga crónica. El azúcar blanco no es natural, sino artificial, por lo tanto incide en muchas enfermedades como resfríos, gripe, bronquitis, infecciones nasales, dificultades digestivas y del sistema nervioso central.
  • Café: La cafeína sobre-excita los nervios y las glándulas. Las personas propensas al estrés y la ansiedad son particularmente sensibles a los efectos de la cafeína. Provoca dolores de cabeza, palpitaciones en el corazón, e insomnio.
  • Alcohol: Es una sustancia depresiva, embota el cerebro y el sistema nervioso, afecta el hígado, y altera las pautas del sueño. Perjudica la microflora intestinal, produce mala absorción de grasas, y disminuye el azúcar en la sangre aumentando las ansias de dulces, entre otras cuestiones.
  • Comida rápida: Favorece el aumento de peso, acelera el estrés y afecta el equilibrio del hígado y del bazo, haciéndolos trabajar a toda marcha para eliminar las sustancias químicas.
  • Harina blanca, pan blanco, pastas: Los hidratos de carbono procesados e industrializados, contaminan el cuerpo, dejan detrás una mucosidad pastosa que cubre el sistema respiratorio aumentando la propensión a resfríos, gripe, infecciones nasales y bronquiales. Afectan también el sistema nervioso, linfático y digestivo. Pueden provocar trastornos digestivos como el estreñimiento, o síndrome de intestino sensible.

¿Y cuáles pueden curarnos o hacernos vivir mejor?

Los mejores alimentos son los ricos en fibras, bajos en grasas, y sin aditivos químicos. Y aquí hablamos de frutas frescas, nueces, legumbres, ensaladas, pan de trigo integral, miel, o proteínas de primera calidad.

  • Fruta y verdura fresca: Tienen el poder de curar, renovar, y mantener el nivel de energía. Regulan el metabolismo, nutren el hígado, mantienen el equilibrio hormonal, y aportan vitaminas y minerales necesarios para el organismo.
  • Brotes: Los brotes ayudan a una buena digestión. Son ideales para estómagos delicados, y permiten al organismo que descanse y se regenere.
  • Alimentos integrales: Los alimentos integrales mantienen nuestro equilibrio interno y proveen un adecuado aporte de nutrientes en la sangre, fluidos corporales y células (arroz integral, trigo, avena, cebada, centeno, mijo, quínoa, maíz)
  • Legumbres: Lentejas, porotos, soja, habas, aportan un alto contenido en fibra, son bajas en grasas y ricas en proteínas. Las lentejas ayudan a prevenir el cáncer, reducir el colesterol, y equilibrar el nivel de azúcar en sangre.
  • Frutos y semillas secas: Contienen vitaminas y minerales. Son ricos en ácidos grasos esenciales.

¿Qué nuevos hábitos podemos tener en cuenta en nuestro día a día?

La alimentación natural implica una propuesta de vida. Se debe aprender a comer alimentos puros, integrales, lo más cercanos a su origen natural.

  • Es aconsejable consumir los alimentos propios del lugar y de cada estación.
  • Masticar bien para facilitar el proceso digestivo.
  • Comer sólo cuando se tiene hambre.
  • Comer en un clima sereno.
  • No comer si estamos fatigados, irritados.
  • Practicar ejercicios físicos, en lo posible al aire libre.
  • No beber en las comidas. Se recomienda media hora antes o media hora después.

¿Qué consejo puede darnos para aprender a vivir mejor a través de la alimentación?

Debemos aprender a aprovechar terapéuticamente las comidas diarias y transformar la cocina en un espacio creativo y saludable. También es importante sentir que el plato que llevamos a la mesa es el más apropiado para nuestro día, gozar de los sabores naturales y de la combinación de colores. La salud necesita que disfrutemos de la comida. Más que huir de la enfermedad es tomar conciencia de la salud y de la vida, sentir que  nuestra alimentación está en armonía con nuestro pensamientos, sentimientos  y en unidad con la naturaleza.

Seguir leyendo la segunda parte de la nota.

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