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Medicina tradicional china

junio 12, 2015

El principal objetivo de esta medicina es evitar la enfermedad, para ello todas sus técnicas y consejos apuntan a mantener el equilibrio energético del ser humano. Los hábitos cotidianos son la llave para conservar una buena salud o ayudar a recuperarla.

La eficacia de la Medicina Tradicional China (MTC) en la prevención y tratamiento de numerosas enfermedades ha sido corroborada por la evidencia clínica atesorada a lo largo de más de 5000 años de historia, pero también a través de los conocimientos científicos modernos. La demora en las traducciones y la escasa difusión que tuvo este sistema médico, postergó para Occidente la comprensión plena de sus fundamentos.

A partir del siglo XVII, cuando se introdujo en China la medicina occidental, muchos médicos plantearon la necesidad de integrar estas dos grandes escuelas médicas. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XX que la forma de enseñanza tradicional de maestro a discípulo comenzó a sistematizarse para poder impartir los conocimientos de la MTC en instituciones académicas y universitarias.

Actualmente, la MTC es promovida por la Organización Mundial de la Salud como una medicina complementaria que debe integrarse a la occidental. Aunque la acupuntura ha sido la técnica con mayor aceptación y difusión entre los médicos occidentales, la MTC tiene muchos otros conocimientos para impartir. Los médicos chinos tradicionales dan a sus pacientes cuantiosos consejos para adoptar hábitos de higiene y cuidado de la salud que aumentan la vitalidad, refuerzan las defensas del organismo e incrementan el bienestar integral. Muchas de estas indicaciones son personalizadas, ya que la MTC pone énfasis en el paciente y no en la enfermedad, es decir, en su constitución y situación energética particular, sin embargo, muchas otras son más generales y ya podemos incorporarlas a nuestra rutina diaria.

  1. SABER ADMINISTRAR LA ENERGÍA

Para la MTC, el hombre (microcosmos) es un ser energético al igual que el Universo (macrocosmos). La energía corporal recibe diferentes nombres según su origen y función.

  • La Energía Ancestral (original o “yuan qi”) proviene de la unión esencial del óvulo y el espermatozoide y se “atesora” o almacena en los riñones. Esta energía es el capital energético que traemos de nacimiento, y que vamos consumiendo a lo largo de la vida. No debemos desperdiciarla, hay que nutrirla y saber administrarla.
  • La energía que se obtiene después del nacimiento se conoce como Energía Adquirida. Proviene de los alimentos y del aire y se “atesora” en la zona pectoral y en el estómago.
  • La Energía Defensiva (“wei qi”), protege al cuerpo de la invasión de factores patógenos exógenos y se atesora sobre la superficie de la piel. La energía (Qi), la sangre (xue) y los líquidos corporales integran este sistema. Una vida de excesos, agota rápidamente nuestra energía vital. Por eso, en esta tradición medicinal china se considera más saludable practicar una actividad moderada como la meditación en movimiento o la caminata enérgica que “dejar la vida” en las clases de alguna gym extrema o en una actividad sexual desenfrenada, por ejemplo. Equilibrio y moderación son principios saludables para aplicar a lo largo del día y de los años, en cada etapa de la vida.
  1. EQUILIBRAR EL YIN-YANG

La energía se expresa en dos estados fundamentales regidos por el principio de oposición y complementariedad: el Yin y el Yang.

    • Yin implica lo pasivo, lo estático y lo femenino.
    • Yang es lo luminoso, representa también lo activo, lo dinámico y lo masculino.

La dialéctica entre el Yin y el Yang es fácilmente observable en la naturaleza (día-noche, frío-calor, silencio-sonido, húmedo-seco, etc.) y en nuestras funciones vitales (inspiración-exhalación, sístole-diástole, dilatación-contracción, etc.). La salud, para la MTC, es signo de equilibrio energético. Cuando hay un exceso o deficiencia de energía Yang o Yin en alguna parte o función del organismo, la MTC busca reestablecer el equilibrio mediante fuentes energéticas (nutricionales, ambientales, hábitos de ejercicio e higiene, etc.). Solo un profesional tiene el necesario conocimiento para realizar un diagnóstico energético de la persona y ofrecerle un tratamiento adecuado que incluye desde hábitos alimentarios, masajes, acupuntura, hierbas, meditación, y consejos.

En la vida diaria, hay que tener presente que los extremos terminan enfermándonos, así el exceso de quietud (sedentarismo, apatía) o de actividad (hiperactividad, nerviosismo), por ejemplo, deben ser remediados con energías opuestas para compensar el desbalance. En lo que hace a la alimentación, los extremos someten al cuerpo y a la mente a un esfuerzo excesivo. Los alimentos que por su naturaleza son de una energía muy concentrada (yang) como carne, huevos, quesos duros, sal, etc. producen en el cuerpo una forma muy concentrada de calor que los órganos digestivos deben esforzarse por descomponer para poder asimilarlos. Estas formas concentradas de alimentos nos causan reacciones extremas que nos inducen a buscar alimentos del otro extremo (yin) como dulces, alcohol, café, especias, para que el cuerpo pueda liberar y equilibrar internamente esa energía tan concentrada.

Si comemos todo el tiempo alimentos extremos arrojamos al cuerpo y la mente a un trabajo constante de ajuste que va desgastando y debilitando la capacidad energética de los órganos. Una forma de evaluar si nuestra alimentación es demasiado expansiva o demasiado contractiva es escuchando el propio humor.

Si nos sentimos con:

  • Somnolencia.
  • Falta de voluntad.
  • Mucha preocupación.
  • Muy sensibles.

Seguramente nuestra dieta tiene un exceso de Yin: es probable que comamos demasiadas frutas, chocolate, azúcar.

Si nos sentimos:

  • Impacientes.
  • Compulsivos.
  • Enojados.
  • Violentos.

Seguramente hay un exceso de Yang, dado por sal, huevos, quesos y carnes en la dieta

Hay tres tipos básicos de energía en los alimentos:

  • extremadamente contraído (yang)
  • extremadamente expansivo (yin) y
  • relativamente equilibrado.

Los alimentos que consumimos cada día, son la principal contribución para que nuestro cuerpo y nuestro humor estén distendidos, expandidos y estables, o demasiado rígidos, pesados e contracturados. La siguiente guía servirá para ir conociendo la naturaleza energética de los alimentos.

  1. HIDRATARSE CON ESTRATEGIA

Son ampliamente conocidas las funciones vitales de nuestro organismo en las que interviene el agua: respiración, digestión, eliminación de toxinas, termorregulación, transporte de nutrientes, etc. De allí la importancia de su consumo permanente. La medicina occidental recomienda tomar suficiente cantidad de agua por día, pero no hace muchas referencias al modo de tomarla. Para la MTC no es sólo la cantidad de agua que se ingiere, lo que influye en el mantenimiento de la buena salud; la temperatura y los horarios también tienen diversos efectos. Los orientales tienen entre sus normas y hábitos, consumir agua tibia o caliente, y consideran altamente perjudicial la ingesta de cualquier líquido a muy bajas temperaturas, cuando se trata de acompañar las comidas. Además de evitar el impacto de un cambio brusco en la temperatura interna del cuerpo, el agua a temperatura ambiente o tibia tiene un efecto vasodilatador sobre los tejidos que, produce de manera inmediata, un aumento de la irrigación sanguínea, y por ende, de oxigenación, con lo cual se beneficia en primer lugar, el proceso digestivo, y colateralmente, se produce un estímulo de las vías respiratorias y se relaja la tensión.

De acuerdo al reloj biológico, la mayor cantidad de ingesta debería realizarse en la franja horaria en que los riñones y la vejiga están en plena actividad para desintoxicar el organismo, esto es entre las 15 y las 17 horas, buen momento para una infusión, una fruta, y hasta dos vasos de agua natural. Al levantarnos, es otro momento en el que se recomienda beber un vaso de agua tibia para estimular la evacuación matutina. El resto de la ingesta se distribuye a lo largo del día, siempre evitando los líquidos muy fríos, incluso en verano. La necesidad de orinar no debe nunca contenerse.

  1. AJUSTARSE AL RELOJ BIOLÓGICO

Para la medicina tradicional china hay un tiempo para cada cosa, organizarse bien y saber cuales actividades hacer en cada momento del día es crucial para la salud. Se considera que el cuerpo tiene un reloj biológico según el cual cada órgano y meridiano tiene un período de unas dos horas en que el qi (energía) está en el nivel máximo.

En la siguiente tabla se muestran las horas de máxima y mínima circulación energética (Qi) de cada uno de los órganos.

Máxima circulación Qi Mínima circulación Qi
Pulmón 03.00 – 05.00 h. 15.00 – 17.00 h.
Intestino Grueso 05.00 – 07.00 h. 17.00 – 19.00 h.
Estómago 07.00 – 09.00 h. 19.00 – 21.00 h.
Bazo 09.00 – 11.00 h. 21.00 – 23.00 h.
Corazón 11.00 – 13.00 h. 23.00 – 01.00 h.
Intestino Delgado 13.00 – 15.00 h. 01.00 – 03.00 h.
Vejiga 15.00 – 17.00 h. 03.00 – 05.00 h.
Riñón 17.00 – 19.00 h. 05.00 – 07.00 h.
Pericardio o Maestro Corazón 19.00 – 21.00 h. 07.00 – 09.00 h.
Triple Calentador o San Jiao 21.00 – 23.00 h. 09.00 – 11.00 h.
Vesícula Biliar 23.00 – 01.00 h. 11.00 – 13.00 h.
Hígado 01.00 – 03.00 h. 13.00 – 15.00 h

Llevar una vida en armonía con este circuito biológico mejora la salud. Así por ejemplo el horario ideal para salir de la cama es de 5.00 a 7.00, con abrigo y pantuflas para protegerse de las energías patógenas invasoras. Cumplir con las necesidades naturales, sentarse al lado de una ventana con luz natural a beber una taza de agua caliente (mejor que té). Frotar palmas de las manos y masajear la cara, la cabeza, los riñones, para quitarse las energías negativas. Es momento de lavarse.

El sistema digestivo con estómago y bazo presenta su máxima circulación energética desde las 7.00 hasta las 11.00 h de la mañana, momento crucial para la digestión (sobre todo de alimentos calientes) y permitirá una buena asimilación para poderlos convertir en energía y sangre para así tener un buen rendimiento durante todo el día. Es importante hacer un desayuno fuerte (huevos, frutas, lácteos, cereales) porque además la energía del bazo nutrirá todos los músculos y nos llenará de vitalidad.

De 15.00 a 17.00 h es la hora del meridiano (canal de energía) de la vejiga, importante canal de expulsión de toxinas, beber agua ayuda a expulsarlas a través de la orina. Se aconseja beber abundante té o agua natural o tibia sobre esta hora de la tarde, hasta medio litro.

Al pericardio le corresponde la franja horaria de 19.00 – 21.00h. Este es una membrana que recubre los grandes vasos del corazón, es importante poner los pies en remojo para dispersar las energías patógenas y así activar una buena circulación. No es el mejor momento para realizar un esfuerzo mental.

A partir de las 21.00 h es una buena hora para practicar sexo y quedarse embarazada, ya que el Yin y el Yang están en equilibrio.

A las 23 horas es momento de estar dormidos, pues la energía Yang empieza a crecer y durmiendo es la mejor manera de acumularla para el día siguiente. A partir de la 1.00 h debemos seguir dormidos, es el momento de máxima energía de hígado, encargado de realizar un gran trabajo de limpieza de toxinas para renovar la sangre, y de 3.00 a 5.00 h en el tiempo del pulmón, este realiza una buena distribución de la energía que se ha producido anteriormente en todos los órganos de nuestro cuerpo.

5. LIMPIAR LA MENTE

Los médicos en China animan a la gente a meditar por su valor en la reducción del estrés y promoción de la salud y el bienestar. Existen varias formas de meditación como el Qigong (Chi kung) o el Tai Chi, entre las más conocidas en Occidente. Además de restablecer una circulación energética saludable, estas prácticas tiene por finalidad la depuración de los “siete factores emocionales patógenos”: alegría descontrolada, ira, ansiedad, preocupación, tristeza, miedo y terror.

Estos son los factores principales de las enfermedades endógenas. Una de las frases clásicas dice: “El enojo lastima al hígado, la depresión al bazo, y el miedo lastima los riñones.” Los siete factores son la respuesta fisiológica del individuo a los estímulos ambientales, que en circunstancias normales no causan enfermedades. Pero si el estímulo es excesivo o persistente o el individuo es hipersensible a él, pueden ocurrir cambios drásticos y persistentes que conducen a la enfermedad.

Los otros factores patógenos externos de lo que hay que cuidarse son el clima (viento, frío, calor excesivo, humedad, sequedad) y los coaduyvantes (alimentación inapropiada, trabajo o descanso excesivos, traumatismos, estasis sanguínea y flema-humor).

Asesoramiento: Profesor Rong Zheng Zhang, médico tradicional chino

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