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Miedo a las fantasías

noviembre 19, 2014

Producto de nuestra imaginación y deseo, las fantasías se imponen, y producen múltiples efectos: celos de la pareja, excitación y temor. La licenciada las analiza según las consultas de nuestras lectoras.

Muchas mujeres temen las fantasías sexuales de su pareja masculina. Creen que si  las piensan, las querrán realizar.

En tanto, algunos hombres se entusiasman con las fantasías de su esposa. Porque las sienten apasionadas.

Un colega me contó que, en vísperas de un taller sobre fantasías sexuales, interrogó a su mujer, para practicar con ella, sobre cuáles eran esas fantasías. Le contestó “¿Cómo me vas a preguntar algo tan íntimo? ¡Ni loca te las cuento!”

Tal vez ella previó que “los sueños, sueños son” como diría Calderón de la Barcaen “La vida es sueño”. Pero que ventilarlos puede generar sincericidio definido como: “muerte virtual del vínculo erótico por exceso de sinceridad”.

Consulta 1-

“¿Para qué me pregunta mi mujer las fantasías sexuales, si después comenzamos a discutir sobre si la sigo queriendo a ella o si ya me cansé de amarla y estoy buscando a otra? Le reitero que  ella me encanta y que sólo la quiero a ella; pero sigue con el interrogatorio cotidiano. ¿Por qué lo hace?”

Respuesta 1-

Esta escena de celos les sucede a muchas mujeres y a bastantes hombres. Pueden existir estas razones:

-Llevar un control de calidad del proceso del amor para ver si siguen siendo los  favoritos.

-Temen que con el tiempo la novedad del acercamiento desaparezca, aunque no el amor.

-Porque no se dan cuenta que ellas y ellos también son beneficiarios del  incremento de la pasión que generan las fantasías sexuales  que se usan en diferido con la persona amada según el slogan: “Fantasee ahora. Excítese después.”

Consulta 2:

“No sé  cómo dejar conforme a mi mujer. Me pregunta si tengo fantasías sexuales. Si le digo que sí, quiere saber cuáles son. Como fantaseo con chica lindas, hay pelea. Si se las niego, me siento mal conmigo mismo porque no quiero mentirle. ¿Qué debo hacer?”

Respuesta

Considere que se trata de una escena de celos virtual. Puede deberse a:

a) Que tiene miedo al abandono: asegúrele que son dos sentimientos diferentes los fantaseados y los reales.

b) Su autoestima es baja: dígale cuánto le importa ella y cuánto la desea.

c) Si la comunicación verbal entre ustedes es escasa, deberían conversar más acerca de qué significa cada uno para el otro, más allá de las conductas y los gestos.

d) Por conflictos sexuales tempranos ella cree que las fantasías son per se sucias y malas.

e) Ignora que de las fantasías a las realidades hay un largo trecho. En pocas ocasiones las fantasías se llevan a cabo porque siempre son más ricas que la realidad. Y nadie quiere vivir decepcionado.

“Más vale pájaro en mano que cien volando”, sería un lema realista.

Consulta 3.

“Creo que no tengo fantasías. Pero como todos me dicen que es imposible que no las tenga,  quisiera saber exactamente qué son las fantasías, en especial las llamadas sexuales.”

Respuesta

Son imágenes visuales y verbales más o menos fugaces que crea nuestra mente con los materiales que le suministra nuestro cuerpo.

Son hechos biológicos, la mayoría de las veces involuntarios, y en ese caso se imponen al individuo.

Otras fantasías son voluntarias y se usan para excitarse sexualmente, para tranquilizarse, para darse ánimo o felicidad cuando una persona está sola o en pareja.

Por eso, siendo seres vivos, es raro que no tengamos fantasías.

Lo más probable es que sin saberlo, es decir inconscientemente, las reprima.

Pero aparecen en nuestros sueños con la función de caotizarlo para cuidarnos, relajándonos de la disciplina cotidiana del trabajo y de la obligación horaria.

Consulta 4

“Para tranquilizar a mi novia le comenté que no quería realizar ni con ella ni con nadie mis fantasías sexuales, pero que las disfrutaba. Imaginé  un “menàge- a -trois “(encuentro de a tres). Me contestó: “¿Y entonces para qué te sirven? ¡No fantasees más!”

Me calle porque explicarle que me gusta soñar,  me parecía agresivo. Me siento mal porque entonces no puedo hablar de sexualidad con ella.”

Respuesta

Debe aclararle que la principal beneficiaria al tener esas fantasías sexuales, además de usted, es ella.

Las fantasías sexuales son el combustible mental que alimenta la relación erótica y que permite la erección, la eyaculación, la excitación y el orgasmo de ambos.

Nuestra cultura asigna roles al varón para que tome la iniciativa en la relación íntima y que sea  más fogoso que la mujer. Como debe mostrarse más eficiente que ella, las fantasías sexuales alivian las exigencias del rendimiento mecánico del sexo y lo trasladan al campo imaginario del placer, el mismo placer que 5000 años atrás dio lugar al libro del arte erótico hindú : el Kama Sutra.

Consulta 5

“Cuando le conté las fantasías a mi pareja casi me rechaza  porque dijo que no imaginaba esos pensamientos en mí. A continuación se excitó muchísimo. Entonces me dio miedo de adónde podíamos llegar. ¿Hice bien en confesar mis secretos más íntimos?”

Respuesta

Depende de cuánto permiso se conceda usted para hablar y vivir su propia sexualidad.

Estar en pareja no significa que usted enajene sus gustos fantaseados, ni que renuncie a su jardín secreto.

Las fantasías deberían ser los condimentos de la torta del amor. Al degustarla sería interesante ignorar qué ingredientes contiene ni cuánto lleva de cada uno, para no romper el hechizo del placer con un análisis cuantitativo. Sólo importa que la degustación final sea armoniosa. Creo que sólo deberíamos confesar nuestras fantasías a quienes saben apreciarlas.

Consulta 6

“Necesito “tips” para detectar fantasías que me hagan sentir cómoda. ¿Existen reglas para fantasear sin remordimientos?”

Respuesta

1) No hay fantasías buenas ni malas; dependen del uso que se les quiera dar. Imaginar no es lo mismo que hacer.

2) Cuando la fantasía es un flash fugaz en el momento del coito, se constituyen imágenes en sucesión alocada como en los sueños.

3) Usted puede llamarlas cuando las necesita, por ejemplo para el orgasmo pues pueden ser recurrentes.

En otras ocasiones pueden ser  espontáneas y se autoimponen, por la intensidad  del deseo sexual.

4) No tema a las fantasías sexuales. Son las guardianas de la intimidad. Escríbalas en cuentos eróticos. Verá que no le hacen daño. La tranquilizan. El espanto del sexo proviene del cuco que nos enseñaron los autoritarios y mandones que niegan esa portentosa fuente de energía que es el erotismo. Y la fantasía es su vehículo.

5) Aprenda a aprobar sus fantasías pues expresan sus sentimientos y sensaciones.

Ser ético significa no causar daño ni a sí mismo ni a nadie. Y las fantasías no dañan. Sueñan.

FALSAS CREENCIAS

  • “Si me amaras, no fantasearías.”
  • “Si me disfrazo de conejita, no fantasearás más con mujeres vestidas de conejitas.”
  • “Si piensas  en otras mujeres es porque  te gustan más que yo.”
  • “Si miras  pornografía es porque ya no te gusto.”
  • “Las fantasías sexuales son peligrosas y llevan a la depravación moral.”

CONCLUSIONES

  • Las fantasías sexuales surgen de nuestra imaginación, de nuestra memoria y de nuestro aprendizaje corporal.
  • Nos hacen la vida más amable, aunque si son negativas, pueden hacernos desdichados, creyendo que no merecemos ni ser amados ni gozar.
  • Por eso, el análisis de las fantasías requiere cierta pericia para que no se tomen al pie de la letra lo que quieren decir. Pueden ser tanto expresión de deseo como una película protectora que distrae nuestra vida mental en momentos en que es más importante sentir que razonar.
  • Estudiemos el mensaje de nuestras fantasías porque ellas incluyen la sabiduría de la humanidad, compuesta de cuerpo y psique.
  • Ni todo es voluntario ni todo es consciente en nuestras fantasías.
  • Debemos separa el trigo de la paja para  alimentar el goce  con los seres que amamos.

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