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Mujeres violentas con sus parejas (Parte dos)

abril 24, 2012

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¿Tienen un perfil particular estas mujeres?

Pueden ser exigentes y severas o también muy cariñosas y atentas, pero cuando se dispara una situación que les provoca ira, actúan insultando, descalificando, golpeando o poniendo castigos desmesurados para lo que suponen una falta. De un estado de ánimo calmo pasan al impulso agresivo sin medias tintas y ello produce en el cónyuge y en los hijos terribles confusiones; una mamá normal de pronto se vuelve una amenaza imparable; los chicos no la pueden reconocer y, con el tiempo, al repetirse una y otra vez estas conductas, crecen con miedo y desconfianza, se sienten malos ellos mismos y pueden llegar a desarrollar enfermedades psicosomáticas o psiquiátricas. Existen madres que llevan a los niños al médico diciendo que se cayeron en la escuela cuando han sido ellas las que los castigaron y, al tomar conciencia de la gravedad del hecho, se asustan pero no saben como controlar sus impulsos y estas consultas médicas se repiten una y otra vez, inclusive, a escondidas del marido.

¿La violencia es siempre hacia el marido y los hijos o también hacia otras personas de la familia?

La personalidad con rasgos violentos acciona hacia cualquier miembro de la familia, el único límite es la posibilidad del otro de rechazar la agresión. Pueden agredir a padres ancianos, a suegros o a la mucama, si estos no tienen la capacidad de frenar esta conducta.

Hay que entender que habitualmente la mujer puede ser muy afectuosa y razonable pero de pronto, estalla incontrolablemente tomando por sorpresa a la persona que está con ella. Existen sin embargo matices de violencia; a veces la agresión es más sutil, aunque no menos dañina para el otro, a través de la ironía o la burla.

¿Qué le sucede a una mujer para que actúe de ese modo?

Siente que está acorralada por ciertas situaciones que se le escapan de las manos; exigencias sobre ella misma que no puede afrontar, sensación de impotencia; se siente amenazada por la oposición de los demás o desbordada por lo que siente como falta de apoyo y colaboración en situaciones domésticas o de otro tipo. En oportunidades las exigencias que tiene que afrontar no son imaginarias sino reales, pero no sabe como pedir ayuda y muchas veces ella misma presenta ante la familia una imagen de autosuficiencia, por lo cual nadie supone que necesita colaboración o ayuda. Su irritación, entre tanto, va creciendo, sin poder encontrar modos correctos y asertivos para manejarse frente a determinadas circunstancias con sus seres queridos. Debemos señalar, que ella realmente ama a su familia pero proviene de un entorno disfuncional que le mostró ejemplos que ella absorbió como válidos y los reitera.

¿Qué debería hacer la familia para cambiar esta penosa situación?

Como dije antes, a veces la familia tiene el mismo modelo de comportamiento, por lo cual no lo consideran extraño, otras veces temen enfrentar a la mujer o creen que ella se dará cuenta sola y cambiará sus actitudes voluntariamente. En la mayoría de los casos la familia no sabe adonde recurrir por ayuda. Lo que se debería lograr es que esta mujer, que es una verdadera víctima de sus propios impulsos, realizará un tratamiento en el cual se le enseñarán modos asertivos de relacionarse con su entorno y aprender a hacer frente a situaciones que la angustian, de un modo pacífico. Esto requiere un proceso terapéutico que debería existir a nivel público, no solamente en forma privada, ya que, según mi opinión, estas esposas y madres de familia, en muchísimos casos sufren mucho su propio descontrol y necesitan una rehabilitación a la cual puedan acceder, para que el grupo familiar pueda funcionar adecuadamente.

Dra. Beatriz Literat
MN° 50.294

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