Mujeres violentas con sus parejas

marzo 8, 2012
De mujer violencia

Cuando se habla de conductas violentas intrafamiliares, muchas veces se omite mencionar las conductas violentas de las mujeres. Violencia con la pareja, con los mayores y con los hijos. Este tipo de situaciones, que no constituyen la llamada “violencia de género”, debe ser conocida  para prevenir y tratar sus consecuencias.

¿Qué porcentaje de mujeres violentas existe en relación a los hombres violentos?

No hay una cifra exacta que podamos mencionar, pero la violencia en las mujeres existe aunque está menos divulgada que la de los hombres.

¿Por qué?

Por cuestiones de tipo cultural; no es tan frecuente que los hombres denuncien malos tratos o abusos por parte de sus mujeres, aunque los haya.

¿Cómo se ejerce la violencia con el cónyuge?

A través de conductas que tienen que ver con la sexualidad, por ejemplo negándose a tener actividad sexual con la pareja, descalificándolo sexualmente, comparándolo con otros hombres, culpabilizándolo por su falta de deseo sexual o por no sentirse satisfecha. Esta es una de las maneras directas, en otros casos puede ser a través de los hijos. Existe el abuso materno hacia los hijos que muchas veces queda encubierto y del cual no se habla porque queda incluido en las disputas de la pareja.

¿Cómo es esto?

Como la madre generalmente se hace cargo de los bebés y supervisa a los hijos mayores cuando están en la etapa escolar, tiene más oportunidades de disfrazar las actitudes violentas con presuntas exigencias lógicas en beneficio de la crianza o de la educación de los hijos. Por ejemplo, descalificaciones y castigos físicos o penitencias exageradas cuando los chicos no se comportan como ellas pretenden o porque no alcanzan los objetivos que ellas fijan. Esto no tiene nada que ver con la correcta puesta de límites que toda madre tiene la obligación y el derecho de hacer. Estamos hablando de violencia encubierta dirigida hacia el marido.

¿El marido no se da cuenta de esto?

Muchas veces sí y cuando interviene, puede suceder que la mujer enfoque su ira hacia él, diciendo que la está desautorizando frente a los hijos. La mujer con rasgos violentos tiene una conducta que provoca confusión en los niños y en el marido, ya que sostiene sus actitudes con cierta lógica o, si se da cuenta de que ha obrado mal, oculta su culpa con pretextos en los cuales los responsables son los hijos, por su mal comportamiento y el marido, por no apoyarla o por no estar nunca en la casa.

¿A qué se debe la violencia femenina?

El origen de estas conductas suele ser la falta de modelos pacíficos y asertivos en la infancia y adolescencia y, por el contrario, la presencia de modelos familiares y del  entorno social violentos, que se van introyectando como estilo de comportamiento. Al instalarse como hábitos constantes de respuesta, al llegar a la adultez, se producen en forma automática. En muchos casos la mujer cree verdaderamente que lo que hace está bien, porque no conoce otro modo de respuesta; en otros, se arrepiente y se culpa por su actitud, pero en el momento de los hechos, no puede evitar sus propios impulsos, no puede frenar a tiempo.

¿La conducta se transforma en un hábito?

Exactamente, por eso es tan difícil modificar estas penosas situaciones. Además la sociedad está instalando recursos y dispositivos de protección para las víctimas, pero muy pocos para la reeducación de las personas violentas, que son muchas más de las que se supone. Sumado a esto está el secreto, el encubrimiento por la vergüenza que genera esta situación familiar y la resistencia de muchas mujeres a una terapia, cuando no reconocen que existen otras formas de manejar los eventos de la vida sin tener que llegar a las agresiones.

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