Necesitamos urgentemente reducir la sal

junio 1, 2012
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Doctor Luis H. Zárate Cardiólogo y Presidente de  Fundación Chilena de Hipertensión Arterial.
www.presionaldia.cl

La ingesta actual de sal en Chile es de9,8 gramos, cantidad excesiva muy semejante al consumo de países desarrollados. Estamos duplicando la cantidad recomendada porla OMSy por los expertos en nutrición  a nivel mundial.

Las actuales evidencias científicas que apoyan la reducción de la sal son categóricas y los débiles esfuerzos de empresas internacionales que pretenden colocar el tema a un nivel de controversias resultan inaceptables y superficiales con aroma a intereses económicos

La sal, término que aplicamos habitualmente al cloruro de sodio, contiene un 40% de sodio, porcentaje útil de recordar al conocer las recomendaciones internacionales que limitan el consumo diario de sal a 5-6 grs. diarios es decir 2-2,4 grs. de sodio. Siendo en los recién nacidos y en los adultos mayores necesaria una mayor reducción. Recordemos que la cantidad diaria necesaria es menor de 1 gr. de sal.

Hay evidencias que el 70-75 % de la sal ingerida proviene de alimentos procesados, solamente un 15% es sal adicionada en la mesa. Por lo tanto es necesario reducir los enlatados, las cecinas, salsas, mayonesas y en especial el pan.

Desde que se conoció su uso como preservante de alimentos se incorporó en el hábito alimentario de la humanidad. Su muy bajo costo y su capacidad de exaltar los sabores determinó en las empresas procesadoras de alimentos una tendencia al exceso, situación puesta en evidencia en alimentos de una misma empresa que procesados en diferentes estados en USA muestran porcentajes de sal llamativamente diferentes que sobrepasan las necesidades para su adecuada preservación.

El exceso de sal induce la necesidad de aumentar la ingesta de líquido, con un incremento del volumen sanguíneo que eleva la presión arterial, gatillándose complejos mecanismos de regulación que permiten bajar la presión a niveles adecuados. Hay múltiples sustancias que a nivel renal inducen excresión de sal (Natriuresis) y otras que retienen sal (antinatriuresis). El desequilibrio en estas acciones con predominio de retenedores de sal puede generar la llamada hipertensión arterial sal, sensible situación que se presenta en el 52% de los pacientes hipertensos, situación que se observa especialmente en mayores de 60 años, en personas con sobrepeso y obesidad y en personas con afecciones renales.

Es interesante destacar la muy baja frecuencia de hipertensión arterial, menor de un 3% en poblaciones tribales con alimentos ricos en frutas y verduras y aporte diarios de sal menor a 3 grs. Es importante destacar que en dichas poblaciones no se observa un aumento gradual de la presión arterial en relación con la edad, situación que se observa siempre en poblaciones con mayores ingestas de sal, sobre 8-10 grs., que hoy se sabe está relacionada con una rigidez de la estructura de grandes arterias.

En miles de personas en etapa de prehipertensión arterial se observó que la reducción en 3-4 grs. de sal por 3 años redujo en un seguimiento de 15 años la prevalencia de hipertensión arterial.

A nivel molecular se sabe que hormonas que retienen sal e inducen fenómenos de cicatrización a nivel renal y cardiaco (Aldosterona) aceleran e intensifican su efecto dañino en presencia de sal.

En los últimos años se ha reconocido a la oxidación como un mecanismo acelerador del envejecimiento. Hay evidencias categóricas que la sal induce una mayor oxidación.

En USA se inició una campaña de reducción de la sal desde la década del 70, sin obtener resultados satisfactorios, situación reconocida en un informe oficial del año 2009. Es este fracaso consecuencia de la no aplicación de medidas regulatorias?. Experiencias favorables en Finlandia permitieron reducir en 4 grs. diarios el aporte de sal observando caídas significativas de eventos cardiovasculares.

Además del beneficio cardiovascular se obtiene adicionalmente una disminución en la aparición de cáncer gástrico y una reducción en la pérdida de calcio óseo vía renal con peligro de formación de cálculos renales.

Si en el mundo hay una creciente epidemia de eventos cardiovasculares, con altos costos de diagnósticos y tratamientos farmacológicos y procedimientos complejos, resulta  absolutamente urgente la aplicación de medidas regulatorias en el uso de la sal, apoyadas por una eficiente educación a la población para acelerar la toma de conciencia.

Reducir el consumo de sal es una medida de gran eficacia costo-beneficio que esperamos se implemente a la brevedad.