Salud » Obesidad: cómo es el tratamiento psicológico

Obesidad: cómo es el tratamiento psicológico

marzo 20, 2014

En ocasiones, bajar de peso implica un descubrimiento que no puede hacerse en soledad, sino que pide la guía y el apoyo psicológico de distintos especialistas.

“Ningún tratamiento es exitoso sin el compromiso del paciente por cambiar su estilo de vida” nos dice la doctora Rosa Labanca médica nutricionista, directora de asistencia y docencia de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios. Con esta afirmación como premisa, indagamos acerca del papel de la psicología en el tratamiento de la obesidad.

Esta es una enfermedad muy relacionada con problemas de la autoestima: la persona se siente menos valiosa que los demás, sin poder reconocer los valores propios que la definen, cree que es “algo menos”, se llena de una sensación de vacío que intenta anular mediante la comida, nos explica la Doctora en Psicología (UBA) Elizabeth Ormart Así, la alimentación se convierte en una descarga, en un espacio en el que se encuentra una satisfacción solitaria. ¿Cómo se llega a este punto?

Espejito, espejito….

“En el caso de la obesidad, hay que partir de una premisa: la percepción del cuerpo es una percepción distorsionada; no se percibe el propio cuerpo” nos explica la Dra. Ormart.

Si la imagen corporal está dislocada, es muy difícil poder darse cuenta del sobrepeso, pues el espejo nos muestra otra cosa: el reflejo es lo que queremos ver. Es muy importante recalcar que en estos casos no sólo el reflejo es otro, sino que la noción de cuerpo propio se pierde en una nebulosa de ansiedad y vacíos. Generalmente, las personas obesas se dan cuenta de su condición cuando se enfrentan con una imposibilidad física, por ejemplo, no poder sentarse en los asientos de los colectivos o en el cine. Cuando la obesidad se presenta como un obstáculo para realizar ciertos proyectos o llevar la vida diaria, la persona comienza a ver su cuerpo, a verse, e intenta buscar una solución. l¡No quiero seguir así!

No es fácil encontrar la voluntad para dejar de comer, no sólo porque siempre debemos enfrentarnos a un plato de comida, sino también porque, para las personas obesas, la comida muchas veces está asociada a recuerdos positivos: la infancia, los padres, la familia. ¿Cómo desactivar esto? “La persona tiene que encontrar un recorrido de satisfacción en otra cosa” nos explica Ormart “hay que comenzar a prestar atención a qué se come, y por qué se come.”

La actividad física es muy importante, pero en esta etapa debe ser muy cuidadosa. A causa de que el sobrepeso hace que realizar ejercicios sea dificultoso, se recomienda salir a caminar o hacer cinta o bicicleta, como primeras actividades.

Si uno camina en la cinta, lo puede hacer mientras mira una película o lee un libro, así es más fácil.

Decisiones nutricionales

• PASO 1: la consulta con un nutricionista.
• PASO 2: la consulta con un profesional de la salud mental.

Elegir un camino alternativo al comer para canalizar la ansiedad no es tarea fácil ni sencilla, y es necesario que un especialista nos guíe y ayude durante esta nueva etapa. “Buscar otra opción que no sea comer, está íntimamente relacionado con los intereses de cada uno, se trata de saber utilizar el tiempo y energía en otras cosas que no estén relacionadas con la comida. Es siempre una decisión que debe tomar la persona, con la compañía de un profesional”, explica Ormart.

Si bien la persona elija un tratamiento nutricional clínico o uno quirúrgico, como el balón gástrico, lo más difícil, pero también lo más importante que hay que hacer es desinstalar el hábito de comer en exceso, tener la decisión y empezar a ver las pequeñas cosas, desnaturalizar la rutina y crear una nueva. No es sólo disminuir las ingesta, sino, sobre todo, deshabilitar ciertas conductas que inducen a comer desenfrenadamente.

El tratamiento de la obesidad tiene diversas etapas, y en cada una los obstáculos difieren considerablemente. Si en una primera etapa, lo más difícil es disminuir lo que uno come, el segundo paso será mantenerse en esa dieta sin la motivación inicial, por ejemplo. En este sentido, la Dra. Ormart nos aconseja sobre cómo superar cada momento, sin caer en la tentación:

1. Hacer actividad física. Desde el primer momento en que se inicia el tratamiento es necesario que haya un correlato de ejercicios. Caminar, andar en bicicleta son las opciones más indicadas, no sólo por ser actividades aeróbicas, sino porque permiten una multiplicidad de opciones para practicarlas: en una cinta (en casa o en el gimnasio); en una bicicleta fija; o salir a pasear por la ciudad. Otra opción, es ir a caminar a un shopping, no ir a sentarse a un bar dentro del shopping.

2. Empezar a modificar la calidad de los alimentos. Es muy importante usar platos pequeños, y tomar agua durante las comidas. Son dos hábitos que nos ayudan a calmar la ansiedad que puede producir el desenfreno de comer.

3. Recordar que si uno disminuye su ingesta, eso no significa soledad, sino posibilidad.

4. Salir con amigos, con la familia. No recluirse en la casa, sino aprender a disfrutar con los otros sin tener que estar pendiente de la comida. Por ejemplo, si se juntan a cenar en un restaurante, pedir una ensalada con una porción de otra cosa.

5. Saber pedir y recibir el apoyo de los otros.

6. Usar el tiempo libre en actividades y cosas que nos gusten, evitar quedarse en la casa mirando televisión. Hacer un curso de fotografía, de jardinería, etc. Hay que comenzar a salir, a buscar lo que a uno lo hace sentirse bien.

Comments are closed.