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¿Papás o abuelos?: Tener hijos siendo grandes

marzo 26, 2015

Ventajas y desventajas de la paternidad tardía

Por un lado, la decisión de ser padres se pospone para priorizar los logros profesionales. Por el otro, el aumento de las tasas de divorcio abre la puerta a las segundas oportunidades de pareja y con ella, a nuevos hijos, cuando es edad de ser abuelos. La doctora Graciela Moreschi nos explica esta nueva tendencia.

Antes que nada habría que definir quiénes son los padres mayores, si nos basamos solamente en lo físico podríamos poner un límite a partir de los 35 años: los óvulos tienen la edad de la persona y un óvulo de esa edad es añoso. De hecho, los análisis genéticos se recomiendan a partir de esa edad.

Sin embargo, a nivel psicológico es muy diferente. Hoy las etapas se han alargado, y muchas jóvenes recién se sienten maduras para encarar la maternidad bien pasados los treinta; por lo que yo haré una distinción entre padres mayores que se reconocen como tales, y padres biológicamente mayores pero que se sienten en el momento justo.

  • Padres mayores que se reconocen como tales

Estos son los padres de más de 35 que se sienten mayores. A menudo esta conciencia viene a partir de:

– Tener hijos de más de 10 años, en muchos casos de matrimonios anteriores.

– Los que han hecho tratamientos de fertilización. En general allí les hacen tener conciencia del reloj biológico.

– Personas que alcanzaron una pareja estable después de los 30. Y digo alcanzaron porque cuando la pareja es una meta difícil de lograr, hay una sensación de estar llegando tarde a cada una de las etapas, mientras que las personas de la misma edad que eligen emparejarse después de los 30, no lo viven de esa forma.

La razón por la que hago esta distinción es que su comportamiento como padre dependerá del lugar en que se coloque la persona.

  • Padres biológicamente mayores que no se sienten así

Estos padres se comportan como si no fueran mayores, sienten que tienen a sus hijos en el momento adecuado y en realidad lo están.

– Más allá de que por la edad se han arriesgado a disminuir sus posibilidades de fecundación, una vez que esta se produjo, son padres que, por lo general, gozan de un lugar profesional o laboral estable, con la experiencia vital suficiente como para no sentir que tienen que elegir entre su vida y el hijo, ni les quedan asignaturas pendientes. Esto libera mucho al hijo, que no tiene que competir con el trabajo de los padres ni cargar con la frustración de no haberles permitido desarrollarse.

– Suelen ser padres de mayores recursos económicos y si bien esto en sí no es una ventaja, hace que la crianza no sea sacrificada, puedan obtener la ayuda necesaria y brindar mejores instituciones educativas y coberturas de salud.

– El padre que no se considera mayor, que no se siente fuera de lugar con los otros padres, les da a sus hijos más tiempo, más serenidad, más disponibilidad que la que les hubieran dado diez años antes. Podríamos decir que han hecho un espacio en su vida para este hijo. Son producto de paternidad responsable en el sentido de que han elegido el momento personal y de la pareja para tenerlo.

Un estudio hecho en Londres decía que la edad ideal para tener un hijo desde el punto de vista psicológico eran los 34 años, y considero que tiene sus ventajas.

Nuevamente padres

Los padres que se sienten mayores, además de sentirse fuera de edad, se comportan como si estuvieran cansados, hacen la diferencia con los hijos anteriores, a veces para bien, elogiando la forma tranquila en que transcurre esta crianza, pero igual destacan la diferencia.

Por lo general, en estos casos la crianza suele ser más relajada, y los límites, también. Los hijos anteriores abrieron paso, incluso en algunos casos ellos se parentalizan ejerciendo un cuidado menos estricto y una exigencia menor sobre los pequeños.

Los padres que vienen de matrimonios anteriores, tendrán un comportamiento que dependerá más de las características de la pareja que de la edad.

A veces son sólo ellos los mayores, y aceptaron esta paternidad para no frustrar los deseos de maternidad de la nueva pareja. En estos casos es probable que se involucren mucho menos. El hijo es prácticamente el regalo que le hicieron a la mujer.

Si ambos son grandes, con hijos anteriores y eligieron tenerlo como manera de sellar este nuevo amor, el hijo será el mimado, quien tiene sobre sus hombros el peso de ser el que llegó en un matrimonio feliz y si bien esto es auspicioso, es el que ensambla familias, punto de unión y también quien dispara celos.

El reloj biológico

Un capítulo aparte son las madres que han decidido quedar embarazadas porque se sienten al límite de su tiempo. En estos casos a veces no eligen a su pareja, sino ser madres, esto significa que el objetivo es el hijo y corren peligro de quedarse pegadas a éstos. La función del padre es siempre la de corte. Claro que cuando el hombre no reviste mayor interés para la madre, no está en buenas condiciones para cortar.

Por su parte, las mujeres que llegaron grandes a esta situación luego de una larga búsqueda y con la fantasía de que no habrá otra oportunidad a menudo cargan al niño de muchas expectativas. Son ellos los que las realizan como madres y a menudo como persona, porque cuando la maternidad se convirtió en “el objetivo” es probable que desplace todo lo demás, incluyendo su parte femenina y la sexualidad. Después de utilizar ésta como un medio para llegar al hijo, hay que ser muy conscientes de este peligro para poder recuperar el sexo como puro placer y unión con la pareja. Si esto no se recupera, la pareja se convertirá en una sociedad parental en lugar de una pareja hombre – mujer.

Pros y contras

En lineas generales estos son los aspectos positivos como los negativos de la parentalidad tardía. Por cierto que cada persona es un universo aparte y todas las circunstancias son diferentes.

Aspectos positivos de una parentalidad tardía

-Paternidad responsable, elegida y consciente. (En muchos casos es por accidente).

-No tener que renunciar a vivencias de juventud por la crianza.

-Tener un lugar en el mundo social y laboral.

-Rol claro que no se confunde por la proximidad generacional.

Aspectos negativos de una parentalidad tardía.

-Cansancio ante las excesivas demandas de un niño.

-Falta de abuelos o abuelos mayores.

-Descolocación social respecto a los demás padres.(1)

-Excesiva distancia generacional con el hijo.*2

(1) Cada día son más los hijos de padres grandes y además en general tienen un mejor nivel económico que les permite tener más recursos para la crianza, con lo que bajaría la exigencia.

(2) Dado que el problema de hoy son los límites y la no diferenciación de roles, esto puede beneficiar.

Consejos para padres maduros

Doctora Graciela Moreschi, psiquiatra

-No confiarse excesivamente en la experiencia anterior, cada hijo es único y merece atención especial.

-Integrarse con los padres de los compañeros de escuela y aportar lo propio, no creer que tienen todas las respuestas ni que están desubicados.

  • Hoy la expectativa de vida aumentó.  Probablemente lleguen a la tercera década de sus hijos.
  • No vivir todo el tiempo como si uno no llegara a ver de adultos a los hijos. Pero prepararlos para ser autónomos. Esto puede ser una ventaja si se los prepara bien y un sentimiento de orfandad o desprotección si se anuncia todo el tiempo que uno puede morir.

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