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Prevención de infecciones: enfrentar saludablemente el invierno

junio 22, 2015

Columna de Jessica Fuentes Bustos, docente de la Escuela de Salud de UC, Sede San Andrés.

“Las enfermedades respiratorias estadísticamente aumentan su curva en invierno. Al punto de ser el principal problema de salud que reciben los servicios de urgencia durante estos meses. Sin embargo, si se toman las medidas adecuadas de prevención, es posible pasar esta época invernal invictos de cualquier tipo de alteración de la salud”

En los meses fríos se presentan diferentes condiciones ambientales que permiten que los procesos infecciosos se instalen. El encierro, la mayor cercanía física de las personas, la falta de ventilación de los ambientes y algunos sistemas de calefacción como la parafina o leña, ayudan en la propagación de diversos virus (sincicial, influenza, adenovirus, etc) que al complicarse pueden causar infecciones respiratorias de origen bacteriano.

El frío además puede provocar algunos pequeños cambios en el sistema respiratorio, como alteración del estado de las mucosas o cambios en la mecánica de las vellosidades que se encuentran en la nariz, por donde ingresa el aire hacia los pulmones, lo que puede disminuir el factor protector que prestan a este sistema.

Frente a la realidad del aumento de las enfermedades respiratorias en nuestro país, se deben aplicar medidas de prevención y control de éstas. Normalmente quienes están más expuestos a enfermarse son los niños, especialmente los más pequeños, pero también es importante recordar que el sistema inmunitario se fortalece en la etapa de lactancia, por lo que una de las principales fuentes de prevención en este grupo, es la estimulación de la lactancia materna.

Para prevenir se deben establecer algunas consideraciones como: evitar asistir a lugares con mucho flujo de personas y mala ventilación, ya que esto favorece la transmisión de microorganismos. Otra fuente importante de prevención es la vacunación contra la influenza, especialmente en los grupos de mayor riesgo. También, el abrigo debe ser suficiente para permitir que el cuerpo pueda adaptarse a la temperatura del ambiente, pero no sobre abrigarse, ya que esto puede ser perjudicial. Lavarse las manos con frecuencia o utilizar alcohol gel.

Tener en cuenta que al utilizar artefactos de calefacción, estos deben estar en buen estado y si son de combustión tóxica como la parafina o el gas, deben colocarse en espacios con ventilación. En relación al control de la enfermedad, la principal medida es la correcta adhesión al tratamiento indicado por el médico, y por supuesto, no automedicarse y consultar ante cualquier duda.

Es importante considerar que en cualquier momento se puede estar expuesto a algún agente agresivo, por lo que lo más relevante es tomar siempre las medidas de prevención para poder mantenerse saludable.

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