Salud Retinopatía diabética

Retinopatía diabética

agosto 28, 2017

La Retinopatía Diabética es la principal manifestación del compromiso ocular en los pacientes diabéticos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los casos de diabetes, que afectan actualmente a unos 250 millones de personas en el mundo, se duplicarán para el año 2030, si no se toman las medidas adecuadas. Según estadísticas mundiales, se estima que cerca del 25% de la población diabética presenta algún grado de retinopatía, el 5% la padece en grado moderado y el 1,2% en grado avanzado.

En Chile existen 264.500 pacientes con Retinopatía Diabética diagnosticada y 52.900 pacientes con Retinopatía Diabética avanzada.

La retina es la parte interna del ojo que recibe las imágenes del exterior, para enviar estímulos hacia el cerebro y generar lo que entendemos por visión.

Según la Dra. Rebeca Vega, oftalmóloga, de todos los problemas que puede tener un diabético, los relacionados con la vista son los que más temor provocan en la población. Sin embargo, la consulta precoz y un control oftalmológico periódico son las herramientas primordiales para detectar a tiempo este tipo de problemas.

¿Qué es la retinopatía diabética? 

La Retinopatía Diabética es una de las principales causas de ceguera en adultos en el mundo. Ésta es una complicación ocular crónica, producida por el deterioro progresivo de los vasos sanguíneos que irrigan la retina, ocasionando así una deficiente oxigenación y nutrición de la misma, debido a la elevada presencia de glicemia (azúcar en sangre).

Durante las primeras etapas de la retinopatía, el daño es imperceptible y silencioso para el paciente. Posteriormente, aparecen en la retina, pequeñas hemorragias y otras alteraciones sutiles de los pequeños vasos sanguíneos, que aumentan en cantidad e intensidad, pudiendo llegar en etapas más avanzadas a producir hemorragias severas en el ojo, y otros daños graves de la retina que pueden generar una ceguera irreversible.

La Retinopatía Diabética se manifiesta de forma diferente en los diabéticos tipo 1 o insulino-dependientes que en los diabéticos tipo 2. En los primeros, esta enfermedad es infrecuente antes de los 5 años de evolución, pero después de este período, comienza a percibirse en forma progresiva y depende del control diario del paciente. En los segundos, que se controlan con régimen o dieta baja en azúcares, más el uso, según el caso, de drogas que bajan la glicemia, denominadas hipoglicemiantes, el 20%  al momento del diagnóstico de diabetes ya  presenta algún grado de retinopatía.

El mejor manejo de la diabetes es la atención por un médico internista diabetólogo que solicitará un examen de control de glicemia y lo derivará a un oftalmólogo.

El estudio DCCT (Diabetes Control and Complication Trial) de la Asociación Americana de Diabetes, que sigue teniendo vigencia, concluye que un completo control metabólico logra reducir el riesgo de retinopatía diabética hasta en un 76%.

Los pacientes que tienen mayor riesgo de presentar retinopatía diabética son, en primer lugar, los que llevan más tiempo con diabetes, y en segundo lugar, los que mantienen un inadecuado control metabólico. Las personas que sufren de hipertensión arterial, y las mujeres embarazadas que presentan diabetes también son pacientes de alto riesgo.

Síntomas, Diagnóstico y Tratamientos

El paciente con Retinopatía Diabética, al principio no notará ningún cambio en su visión, pero luego de 5 a 10 años de evolución de su diabetes, si no ha sido bien controlada, comenzará a percibir que su visión es menor, pero con el paso de los años, puede llegar incluso a la ceguera, en ambos ojos.

Esta enfermedad no da ninguna señal de advertencia temprana y aparece antes de que el paciente note una baja de visión. Lamentablemente éste es un síntoma muy tardío y que revela un compromiso importante de la retina. Por eso son importantes los controles semestrales con el oftalmólogo y el adecuado autocontrol diario del paciente.

Todo paciente diabético debe someterse a un examen de fondo de ojo. Si existen signos de retinopatía leve o moderada, se sugiere completar el estudio con una angiografía retinal.
La angiografía retinal con fluoresceína es un examen donde se utiliza un medio de contraste y permite observar con más detalle y profundidad la importancia de la retinopatía y su necesidad terapéutica.

En los últimos años se ha agregado la Tomografía Óptica de Coherencia (OCT) como un método de examen de gran utilidad en el manejo de la Retinopatía Diabética. Permite realizar una verdadera “biopsia clínica” y cuantificar la importancia y características del Edema Macular Diabético, una de las principales causas de pérdida de visión en pacientes con retinopatía. Este examen abre la puerta a tratamientos modernos y sofisticados, como la inyección de bebacizumab.

Es importante aclarar que el tratamiento no contrarresta el daño que ya ha ocurrido, pero impide el empeoramiento de la enfermedad. Además la retinopatía diabética que no recibe tratamiento puede llegar a la ceguera, por maculopatiá, hemorragia vítrea y desprendimiento de retina, entre otras complicaciones oculares.

En la actualidad se están desarrollando fármacos que impiden la proliferación de vasos sanguíneos anormales en pacientes con retinopatía diabética proliferativa.

La cirugía con láser y/o la fotocoagulación se puede utilizar para impedir que los vasos sanguíneos presenten filtración o para eliminar vasos sanguíneos frágiles y anormales.

Un procedimiento quirúrgico, llamado vitrectomía, se utiliza cuando hay sangrado (hemorragia) dentro del ojo e igualmente se puede usar para reparar un desprendimiento de retina.

Finalmente, es necesario enfatizar que para prevenir el progreso de la retinopatía diabética, las personas con diabetes deben controlar los niveles de azúcar en la sangre, la presión arterial y el colesterol.

Asesoramiento: Dra. Rebeca Vega, oftalmóloga

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