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Riesgos auditivos en gimnasios y piscinas

noviembre 4, 2016

Problemas que se acentúan en verano

  • Estar expuestos a ruidos muy intensos, como el de los gimnasios, puede provocar un daño progresivo e incurable en el oído interno, dejando secuelas permanentes en la audición de las personas.
  • Sumergir el oído en piscinas con aguas contaminadas puede producir infecciones en el  conducto auditivo externo y en la membrana timpánica, manifestándose síntomas como dolor y secreciones.

Santiago, Noviembre de 2009. Exponerse constantemente a sonidos de más de 85 decibeles (dB) puede tener consecuencias en la salud auditiva de los deportistas. Un claro ejemplo son los gimnasios que si bien se presentan como la gran solución para recibir el verano en forma, lo cierto es que estos centros de actividad física pueden provocar serios daños a la salud auditiva de sus socios. ¿La razón? El alto volumen en que escuchan la música.

Música en los deportes: “amenaza constante para nuestros oídos”

La música con volumen alto produce una gran motivación física, fenómeno que se da con más frecuencia en las clases grupales donde se practica aeróbica, kick boxing, spinning, body pump y otras tantas disciplinas. Los participantes están encerrados en una sala con música que a menudo superan los 97 (dB), lo que puede causar un daño permanente en nuestros oídos.

Según los últimos estudios del Central Institute for the Deaf, una institución para personas con problemas de sordera de San Luis (Misuri, EE.UU.), señala que alrededor del 75% de la pérdida auditiva que padece una persona de término medio se debe al trato que ha dado a los oídos a lo largo de su vida, y no sólo al envejecimiento.

“El daño permanente del oído interno requiere una exposición prolongada en el tiempo con promedio de 8 horas diarias a 85 decibeles. En ese sentido, la música en los gimnasios puede ser peligrosa para los oídos.”, explicó el Dr. Carlos Celedón, Jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de la  Universidad de Chile.

Proteger los oídos del agua

Los deportes acuáticos exponen el oído a una de las principales infecciones del los meses de verano: la otitis externa. “Sumergir el oído en aguas contaminadas (piscinas, río y mar) puede producir infecciones en el  conducto auditivo externo y en la membrana timpánica, manifestándose síntomas como dolor y secreciones del oído (otorrea)”.

Las personas que practican sky acuático, al caer pueden golpear el oído contra el agua, produciéndose una lesión por compresión y expansión, lo que se deriva en una perforación timpánica, y sumado a la contaminación y a la humedad, puede provocar una inflamación del conducto auditivo externo y del oído medio.

Si el cierre del conducto auditivo externo es de tal magnitud y se obstruye por completo, además de los síntomas anteriores, el paciente puede presentar hipoacusia de transmisión y autofonía (escuchar su propia voz)

Para evitar estas complicaciones es recomendable usar protectores auditivos. Éstos son aptos y necesarios tanto para niños como para deportistas acuáticos. El uso de tapones disminuye el nivel de humedad provocado por estar en constante contacto con el agu

La realización de chequeos auditivos frecuentes es una buena forma de llevar a cabo la prevención.

Datos útiles:

Ejemplos de algunos sonidos comunes

  • Respiración: 10 decibeles
  • Susurro: 20 decibeles
  • Conversación: 60 decibeles
  • Tráfico en hora punta: 80 decibeles
  • Licuadora: 90 decibeles
  • Tren: 100 decibeles
  • Motosierra: 110 decibeles
  • Avión de reacción: 120 decibeles
  • Disparo de escopeta: 140 decibeles

 ¿Cuándo Hay que Sospechar de un Problema de Audición?

Responder simples preguntas puede ayudar a determinar la existencia de un problema auditivo. Si las respuestas positivas son más de tres, es recomendable visitar a un especialista y así saber realmente si existe un problema y cual es su causa.

¿A veces oye sin entender las palabras?
¿Se hace repetir a menudo las palabras?
¿Pone el volumen de la televisión y la radio más alto que el resto de su familia?
¿Algunos sonidos agradables, pero débiles, como el canto de los pájaros o el sonido del mar, han desaparecido de su vida?
¿Le comentan a menudo “ya te lo hemos dicho varias veces antes”?
¿Le resulta difícil entender lo que le dicen por teléfono?
¿Le cuesta seguir las conversaciones?
¿Tiene zumbidos?
¿Le resulta difícil oír las voces de los niños?

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