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Ser mamá a los 40

octubre 29, 2014

Aunque son muchas las mujeres que deciden postergar ser madres, el reloj biológico indica que hay un tiempo que es conveniente respetar. Motivos y consejos.

La fertilidad de la mujer disminuye a partir de los 35 años y alrededor de los 40 se produce un brusco descenso en la posibilidad de gestación. Esto se traduce en serias dificultades para concebir el embarazo y más riesgos para sobrellevarlo, informa la red de medicina reproductiva y molecular Procrearte.

Sin embargo, son muchas las mujeres que deciden tener un hijo a través de distintos métodos de fertilización asistida.

Tendencia social

La doctora Andrea Marazzi directora médica de Fertilab (centro especializado en reproducción humana) explica que los motivos de la maternidad tardía tienen que ver con una cuestión social: “La mujer se desarrolla en su área profesional, la búsqueda de la pareja se posterga y con ella la maternidad. Las segundas y terceras vueltas matrimoniales, hasta encontrar el hombre adecuado también influyen. Es un hecho que muchas veces no se tiene idea del descenso de la capacidad fértil femenina a medida que aumenta la edad” sostiene.

Consulta profesional

Los médicos que tratan la infertilidad suelen ser ginecólogos, urólogos o especialistas en medicina reproductiva. Para consultar, es conveniente asesorarse con su médico de cabecera, su seguro médico o a través de referencias de conocidos.

Especialistas de la red Procrearte explican que la gran mayoría de los sistemas de salud (obras sociales, prepagas) no suelen cubrir los tratamientos debido a que lo toman como una situación preexistente o no la consideran una enfermedad a pesar que la Organización Mundial de la Salud la definió como tal. Por esta razón es conveniente conversar con el médico antes de iniciar un tratamiento, los costos y la posibilidad de cobertura por el sistema de salud.

La doctora Marazzi explica que es importante tener presente que se corren riesgos genéticos (naturalmente aumentan según la edad femenina y también masculina) y por otro, se describen mayores riesgos obstétricos (hipertensión, diabetes gestacional y prematurez).

Además, se considera que hay mayor riesgo de aborto durante el primer trimestre y retardo de crecimiento en el tercero. Por este motivo, deben realizarse controles estrictos durante la gestación para controlar posibles complicaciones.

Tipos de tratamiento

Los especialistas en reproducción humana explican que en este tipo de casos lo recomendable son las técnicas de Reproducción Asistida de baja y alta complejidad.

  • Las técnicas de baja complejidad más usadas son las relaciones programadas y la Inseminación intrauterina. Ambas consisten en determinar el momento de la ovulación y hacer que la pareja tenga relaciones programadas o tomar el semen y colocarlo dentro del útero (inseminación) en ese momento.

– Cuándo se realizan: Las indicaciones comunes para utilizar estas técnicas son: existencia de un factor masculino debido al cual los espermatozoides ingresan en bajo número al útero, cuando hay un factor en la interacción del moco del cuello de la mujer con los espermatozoides que impide o dificulta su ingreso al útero, cuando no se detectan factores de esterilidad pero la pareja lleva largo tiempo intentando y finalmente, cuando la edad de la mujer no hace aconsejable demorar el embarazo.

  • Las técnicas de alta complejidad más usadas son la Fertilización in vitro y el ICSI.

En ambos casos se implementa una estimulación de la ovulación acompañada por el monitoreo de la respuesta de los ovarios y cuando los óvulos se presumen maduros se los extrae mediante una punción vaginal. Estos son fertilizados en el laboratorio con el semen del marido, se los hace crecer durante tres días y luego se colocan en el útero de la madre.

– Cuándo se realizan: Las indicaciones más frecuentes de Fertilización in vitro son: enfermedad u obstrucción de las trompas, endometriosis, factor masculino leve. Y en el caso de ICSI es el factor masculino severo.

Acompañamiento terapéutico

Los especialistas agregan que habitualmente se realiza un trabajo multidisciplinario con asesoramiento y terapia psicológica en todas las pacientes que buscan embarazo.

Sin dudas, el camino es difícil porque la ansiedad y frustración que sufren estas parejas es mayor y se trabaja con recursos y estrategias para manejar estos sentimientos.

Aunque la maternidad tardía es una tendencia que va en aumento, en muchos casos no logra concebirse el embarazo y los especialistas ayudan a las pacientes a buscar otras alternativas como la adopción.

Es importante informarse, conocer las limitaciones y prepararse para un final que muchas veces no es el deseado, pero tampoco el único.

Consejos antes de iniciar un tratamiento

  • Si la decisión está tomada no deberá postergarse la consulta médica especializada para hacer estudios y orientar la búsqueda.
  • Incorporar ácido fólico a través de una dieta alta en vegetales verdes y cereales o a través de complementos multivitamínicos que pueden tomarse aisladamente. Este componente es imprescindible para prevenir malformaciones como la hidrocefalia.
  • Es de vital importancia renunciar al tabaco porque no sólo disminuye la fertilidad sino que hace más propenso el aborto y puede generar complicaciones en los recién nacidos.
  • Deberá realizarse un análisis de sangre para saber si tuvo rubeola y en el caso de que no haya tenido, deberá vacunarse contra la misma y esperar tres meses para concebir el embarazo. Está comprobado científicamente que esta enfermedad puede generar malformaciones graves en los bebés si se contrae durante el embarazo.
  • Las pacientes que tengan un alto sobrepeso deberán iniciar un programa de dieta y gimnasia antes de embarazarse porque esto puede traer complicaciones como hipertensión arterial, diabetes y retraso del crecimiento fetal intrauterino.

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