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Shock facial: Exfoliación y máscaras

marzo 11, 2016

Resultados visibles en pocos minutos

PRIMER PASO  exfoliación suave, para que la piel se vuelva receptiva y la máscara logre el efecto buscado

¿Qué es y para qué sirve?

• La exfoliación es un proceso que ayuda a liberar la piel de células muertas, impurezas y toxinas. La deja más suave, lisa y luminosa; ayudando además a activar la micro circulación.

¿Cuándo se aconseja realizarla?

• Después de las vacaciones, sobre todo cuando se tomó sol, ya que la exfoliación afina la piel, la deja suave y más luminosa, sin perder el bronceado.

• Para preparar la piel para los meses de verano a fin de poder enfrentar a los agentes externos como el sol, el agua de mar o el cloro de las piletas.

• Antes de comenzar un tratamiento (como la aplicación de cremas o máscaras) porque limpia en profundidad, dejando la piel más permeable y mejora la absorción de los activos de los productos que se aplican.

¿Cada cuánto debo hacerla?

En verano, una vez por semana. En invierno, cada quince días en las pieles finas o secas y cada diez días en las más resistentes, grasas o mixtas.

¿Cómo sé qué producto utilizar?

Vienen en cremas, jabones o geles. La elección depende del tipo de piel, por ejemplo, las secas requieren productos suaves (a base de semillas de frutas, arcillas o micro gránulos) y las grasas resisten otros más abrasivos, como los formulados con ácidos frutales.

 

Consejos de aplicación

 

Colóquela siempre sobre la piel húmeda para que resulte menos agresivo. Realice un masaje suave con los dedos por toda la cara, en especial la zona T: frente, nariz y barbilla. Enjuague con agua fría y aplique un tónico o astringente.

SEGUNDO PASO UNA máscara.

Una vez exfoliada, la piel está lista para recibir sus beneficios.

En la elección de máscaras, se debe conocer primero el tipo de piel y si presenta alguna patología que deseemos corregir (acné, rosácea, fotoenvejecimiento).

Existe una máscara para cada necesidad

 

Flaccidez facial: hay activos que mejoran o previenen la flaccidez cutánea ya que favorecen la síntesis de colágeno y elastina. Entre ellos están el DMAE y la vitamina C, importante antioxidante. Es aconsejable usarla también en zona de cuello y escote.

 

Cutis sensible o rosácea: se recomienda una máscara descongestiva con activos a base de hammamelis, malva, tilo, aloe vera, manzanilla, etc. A nivel corporal, recupera la piel después de períodos de exposiciones solares.

 

Piel grasa y acné: conviene usar máscaras  astringentes, que ayuden a regular la secreción sebácea.

Las de fango o arcillas combinadas con activos  descongestivos como hammamelis, caléndula o manzanilla dan excelentes resultados.

 

Envejecimiento cutáneo o fotoenvejecimiento: existen infinidad de activos para recuperar esta piel. Podemos nombrar máscaras con ADN, ácido hialurónico, vitaminas A, E, C, colágeno, elastina. Recuperan vitalidad, firmeza, luminosidad de la piel.

Así se aplican

Las máscaras se colocan con pincel o  directamente con los dedos y se deja actuar de 10 a 20 minutos. Luego se enjuaga y, si es necesario  se coloca el producto adecuado (una crema humectante, por ejemplo). Esto va a depender del tipo de piel y de la máscara.

Nuevos ingredientes

Las mascarillas faciales se han renovado y se presentan en exóticas fórmulas:

Oro: Este componente es ideal para pieles cansadas o deslucidas por los efectos del sol, el estrés, el cigarrillo o la contaminación ambiental. Además, suaviza las líneas de expresión y las arrugas.

Vino: Tiene un poder antioxidante que supera a la vitamina E. Por eso, estas máscaras combaten los radicales libres y estimulan la producción de colágeno y elastina.

Idebenona: Es una versión sintética de la coenzima Q10. Diversos estudios demostraron que tienen mayor poder antioxidante que las vitaminas C y E.

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