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Terapia de pareja: Cómo ayuda a resolver los conflictos

septiembre 30, 2014

La terapia de pareja es una alternativa válida cuándo una pareja presenta dificultades para abordar distintos momentos que se puedan presentar. Estos pueden ser de la más variada índole, no es la única posibilidad el que puedan estar mal entre sí y se pudiera haber planteado una separación, aunque ésta suele ser el motivo de consulta más frecuente. El momento de recurrir a este tipo de terapias es el mismo que nos lleva a hacer una terapia individual: hay problemas que, con los recursos existentes en esta pareja no se están pudiendo resolver y están causando malestar a veces muy profundamente. Puede ocurrir que esto suceda en uno de los miembros de manera más evidente, pero sin duda el otro de la pareja es afectado y el malestar finalmente alcanza a los dos.

¿En qué consiste?

No todos los psicólogos practican esta terapia, quizás se especializan en otros temas como adicciones, niños, trastornos de alimentación, etc. Por este motivo es recomendable elegir a un terapeuta con experiencia al respecto y con el entrenamiento en trabajar este tipo de problemáticas.

La forma de trabajo con terapias de pareja consiste en tener encuentros periódicos con un especialista dónde se busca definir el motivo de consulta de la manera más clara posible; el tratamiento tendrá entrevistas con la pareja, generalmente juntos y si el terapeuta lo considerara necesario eventualmente podrá haber entrevistas que podrán ser llevadas a cabo de manera individual.

Sus objetivos son múltiples

Para hacer terapia de pareja en el caso de que el objetivo sea restablecer esta pareja, hace falta tomar conciencia de que el objetivo primordial es estar juntos (de una manera distinta claro, pero juntos). Este tipo de tratamientos se indican no solamente en estos casos sino inclusive cuando una pareja ya tomó la decisión de separarse y quiere que este momento se transite de la mejor manera posible para todos, especialmente si hay hijos de por medio. En cualquier caso es un tipo de tratamiento con muchos beneficios, tanto para que la pareja resuelva sus diferencias como para que posteriormente en un nuevo vínculo no repitan los mismos errores. Además como son situaciones altamente estresantes (la separación de una pareja ocupa el segundo puesto en la escala de estresores) muchas veces estas situaciones si no se resuelven, empiezan a presentar síntomas producto de la profunda ansiedad e inclusive de estar sosteniendo este cuadro a lo largo de mucho tiempo.

No esperar hasta que la pareja no dé más

Muchas veces las parejas llegan cuando ya el cuadro está muy deteriorado y el dolor y el resentimiento es tan grande que dificulta el poder avanzar en un sentido positivo. El consejo de los especialistas es no esperar hasta este momento y consultar antes. Ellos nos explican que, entre los temas que más se observan se encuentra la infidelidad sí, pero en mucho mayor grado se observan dificultades severas en la comunicación entre ambas personas. En el caso de este tipo de problema muchas áreas pueden ser afectadas y son frecuentes los malos entendidos y lo que los psicólogos cognitivos llaman las “distorsiones cognitivas” como la “lectura de pensamiento” que se podría traducir en el consabido “Pero si él sabeee!” (quizás no sabe o al menos no tanto). También se observa que el espacio terapéutico suele ser tomado como un campo de batalla donde “las mujeres acusan y los hombres resisten estoicamente (o sea, en silencio).

  • Hay que aprender a ser más pacientes
  • No tomar decisiones en momentos de enojo. Recuerde que las decisiones que se toman en estos casos no se pueden cumplir ni sostener.
  • No asustarse cuando empiezan los primeros conflictos. Si una pareja no tiene conflictos está muerta. Es completamente común tener problemas de parejas.
  • No descuidar pequeños detalles, como el beso de buenos días o salir al cine o a tomar algo.
  • Aceptar que la vida en común es responsabilidad de ambos. No esperar sentados que la felicidad llegue con la presencia del otro.

Opinión del especialista
Licenciada Gabriela Fernández, psicóloga.

Se trata de compartir

Estar en pareja no es fácil. Seamos honestos en esto. Es un trabajo constante de registrar al otro, de registrarse a uno, de ceder y negociar, de hacer valer derechos sin perder de vista al otro y como es un trabajo dinámico nunca termina y siempre hay algo más por aprender ya que la vida misma es una arena en la que constantemente se ponen en juego distintas situaciones que nos ponen a prueba y dónde hace falta sacar a relucir herramientas que nos permitan traspasar estas dificultades y disfrutar CON el otro de esta decisión que tomamos: compartir con él.

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