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¿Usted sufre de arritmias?

octubre 18, 2011

Ya sea en jóvenes o adultos, lo cierto es que este “desorden” del corazón puede ser inocuo o peligroso, dependiendo de varios factores. Sepa cuál puede sufrir usted, y los métodos para combatirlas.

Nuestro corazón puede alcanzar desde 60 a 80 latidos por minuto en situación de descanso hasta más de 200 cuando se hace ejercicio, con la misión de asegurar el suministro de nutrientes suficiente a los músculos y al resto del organismo. La frecuencia cardíaca es el número de latidos del corazón o pulsaciones por minuto, y su medida se realiza en condiciones determinadas, ya sea de reposo o actividad.

Sin embargo, cuando la generación o la conducción de dichos impulsos eléctricos es defectuosa, se producen las arritmias, que pueden variar desde ritmos demasiado rápidos (taquicardia) a demasiado lentos (bradicardia).

En palabras del Dr. René Asenjo, miembro de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, este “es un trastorno del ritmo cardíaco normal. El corazón tiene cierta regularidad en cuanto a frecuencia mínima y máxima, y cualquier cosa que se salga de esa regularidad se denomina arritmia”.

Estas alteraciones pueden ser benignas, o normales, y, en otros casos se pueden deber a una patología del corazón. Si una persona corre o se asusta bruscamente, y llega a 120 o 130 pulsaciones estando en reposo, eso se llama arritmia o taquicardia sinusal, es decir, el corazón se acelera pero es normal que lo haga en esas condiciones.

En cambio, en situaciones de descanso o relajo, una persona puede llegar a tener 40 pulsaciones por minuto, y eso se llama bradicardia sinusal, que también es una arritmia benigna o fisiológica.

Lo anterior, según el especialista, se debe distinguir de lo que son las arritmias patológicas. “Estas se producen cuando la persona nace con un defecto de conducción eléctrico o con un trastorno a nivel de iones, de estructuras más profundas en la creación del ritmo cardíaco, o tiene un infarto, o la presión alta, y eso le genera alteraciones anatómicas al corazón”, comentó. Ante esas alteraciones anatómicas tal como la existencia de un trastorno en la conducción de nacimiento, se producen alteraciones en la conducción eléctrica del corazón que en determinadas circunstancias producen taquicardias bruscas, es decir una taquicardia patológica o anormal, o tener bradicardia, que es un trastorno orgánico.

¿Quienes padecen de arritmias?

Hay tres tipos de poblaciones susceptibles a sufrir de arritmias. El grupo más común es el de los adultos mayores, ya sea porque han tendido infartos, o sufren problemas de presión alta, tienen insuficiencia cardíaca o problemas en las válvulas cardíacas, y el envejecimiento del sistema eléctrico del corazón. “Todo esto afecta y produce arritmias distintas que van desde algunas que sólo provocan  incomodidades hasta otras que producen muerte súbita”, señala el cardiólogo.

La segunda población de personas que sufren arritmias es aquella de adultos jóvenes o adolescentes que nacen con un defecto eléctrico del corazón, que le produce un tipo de arritmia llamada taquicardia paroxística supraventricular, y que la más común entre este grupo etáreo.

El tercer grupo son los niños, que pueden tener arritmias porque nacen con defectos en los canales iónicos, en la estructura cardíaca, y son genéticos. “Nacen con estos trastornos mencionados anteriormente, como las taquicardias paroxísticas, nacen con un defecto del corazón que requiere cirugía y a raíz de ellas quedan cicatrices que pueden predisponer a formar arritmias”, comenta en especialista.

¿Una Arritmia es algo simple de tratar?

“Depende”, señala el Dr. Asenjo. Lo más común dentro de las arritmias son las extrasístoles, es decir, latidos que se adelantan al ritmo normal, y que se perciben como un saltito. “Eso es porque a nivel de aurículas y ventrículos existen latidos que se adelantan al ritmo cardíaco normal. Es una arritmia benigna, que lo único que produce es angustia en la persona que lo siente, cuando uno está muy tenso, muy nervioso, toma café o coca cola o antigripales, se produce esta extrasístole benigna, que habitualmente se deja de sentir al dejar de consumir los estimulantes o al tranquilizarse. Generalmente, no dan paso a una posible enfermedad  cardíaca”, comenta.

Se puede sufrir una arritmia cuando el corazón está enfermo, es decir, ésta es una consecuencia de una enfermedad al corazón. Ahí generalmente las arritmias pueden ser la antesala a un evento grave, incluso mortal. Por el contrario, se pueden producir extrasístoles, pero en un corazón normal, sin embargo, aquí son benignas y manejables.

“Se sabe, de casos en otros países, que una de cada 100 personas sufre de taquicardias paroxísticas supraventriculares, que son las de la gente joven. Además, se da que en la medida que avanza la edad se hace cada vez mas común tener fibrilación auricular; así por ejemplo, bajo los 50 años menos del 1% de la población en general tiene fibrilación aurícula”, señaló el especialista. En cambio, sobre 80 años, más del 8% de la población general sufre de este tipo de arritmia.

La fibrilación es la arritmia más común en los mayores de 50 o 60 años, y no todas las personas saben que la padecen. “Lo que pasa es que las aurículas se contraen a 300, 400 o 500 veces por minuto, y los ventrículos se contraen 60, 80 100, veces pos minuto, es decir cada 8 o 10 contracciones de la aurícula uno pasa para el ventrículo. Al estar las aurículas casi paralizadas, se forman coágulos dentro del corazón, los que si se desprenden pueden ir al cerebro, por lo que es muy peligrosa”, dice el dr. Asenjo.

El tratamiento

Existen tres tipos de tratamiento para las arritmias:

-Medicamentos: se utilizan para las arritmias benignas, como las extrasístoles, o algunos pacientes con taquicardia paroxística, o cuando una persona tiene fibrilación auricular permanente, se recetan medicamentos para evitar que se formen trombos dentro del corazón o para que no haya embolia cerebral.

-La otra posibilidad es el uso de dispositivos cardíacos, y se mencionan los marcapasos, que son para personas con bradicardia, que tiene el pulso muy lento y bloqueos cardíacos. Otro tipo son los cardiodesfibriladores, que se usan para tratar las arritmias más grandes que existen, es decir, una persona que tiene una enfermedad que predispone a tener muerte súbita, que tuvo una arritmia grave, o que tiene arritmias genéticas.

El tratamiento en este caso es un desfibrilador, muy parecido al marcapasos, que provoca que permanentemente esté vigilada la actividad del corazón, y cuando se tiene una taquicardia o fibrilación ventricular, que son arritmias graves que provocan paro cardiaco, el aparato envía estímulos eléctricos para detener la taquicardia. En caso de no responder, este aparato aplica una descarga eléctrica, y lo hace dentro de los 5 u 8 segundos de ocurrida una arritmia.

-Catéteres, usados actualmente en la gran mayoría de las arritmias (taquicardia paroxística, taquicardias comunes, fibrilación auricular, flutter auricular -muchas pulsaciones por minuto, pero organizadas-, que son arritmias que también pueden formar coágulos dentro del corazón, y hoy día se pueden curar metiendo catéteres dentro de éste ubicando las zonas de conducción eléctrica anormal, y bloqueando la conducción a través de ellos.

“Nuestra experiencia es que el 99% de las personas que tiene taquicardias paroxísticas, se curan definitivamente; en el caso de las personas con fibrilación auricular corresponde a cerca del 70%; y más del 95% de las personas que tienen flutter también tienen una mejoría definitiva, es decir, no requieren mas medicamentos ni nada”, concluye el cardiólogo.

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